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Su pasión por la música desde muy pequeño le llevó a ser una rata de la música que se pasaba horas y horas primero en tiendas de discos y después, con la llegada de internet, en Emule. Su único objetivo era descubrir nuevos álbumes y saciar su pasión por los compases. De esos tiempos queda poco, pero el amor por la música de La Diabla, el alias del canario Raymond Rojas, sigue intacto. Ahora es residente en Suave Club (Barcelona), donde hace que todos se tengan que escurrir la camiseta al final de la noche con su mezcla de reggaetón, dembow, y demás ritmos latinos.
¿Por qué La Diabla? ¿Es por eso que las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes?
La Diabla no es más que un apodo que me pusieron mis amigas en Gran Canaria al salir de fiesta. Pero sí, las chicas malas pueden ir a donde quieran (risas).
Aparte de DJ también eres fotógrafo, diseñador gráfico y productor. ¿Cómo manejas todas estas facetas? ¿Se complementan entre ellas?
Me encantaría tener una respuesta a eso de cómo manejar todas las facetas. Hay días en los que me paso 24 horas en el ordenador diseñando y otros días en los que tengo muchas ideas para fotografiar. Pero a día de hoy, digamos que todas se complementan para poder pagar todos los gastos a final de mes. Crisis creativas las justas (risas). Algo bueno que puedo sacar de todo esto es que el imaginario de La Diabla ha nacido gracias a todo lo que puedo aportar de manera creativa y contar con distintos artistas que me gustan.
Empezaste de joven en una radio local en Gran Canaria, donde naciste y creciste. ¿Cómo has pasado de ese momento a ser residente en Suave Club?
Pues a día de hoy sigo sin creerme todo lo que me ha pasado. Empecé en la música por una pasión infinita por conocer y entender cada uno de los estilos de música que iba encontrándome. En Gran Canaria tuve la suerte de conocer a las personas correctas para ‘estudiar’ la música de la forma más sana; Woodhands de Pub Pelukas se convirtió en mi padrino y recuerdo esa época como la mejor.
Cuando llegué a Barcelona tuve la oportunidad de pinchar en distintos clubs, pero la que marcó un poco la diferencia fue la de LowKeymoves x Finesse Records con Teenflirt, Alizzz y LowProfile. Al salir de la fiesta nos fuimos de after (porque la noche siempre es corta). Ahí se encontraba Will Blake, actualmente es residente en Fuego y encargado del booking en Razzmataz. Sin él no se me hubiese brindado la oportunidad de ser residente. La primera vez que pisé Razzmatazz fue para ver a DJ Florentino, y un año más tarde, estaba compartiendo cabina con él en la sala uno de este club. La magia surgió de alguna manera y ahora soy el residente en Suave club.
Ahora resides en Barcelona. ¿Crees que hay una cierta centralización artística y creativa en España? Es decir, si quieres tener oportunidades, ¿te tienes que mudar a Barcelona o Madrid?
Desde mi experiencia puedo decir que en Gran Canaria hacía lo mismo que hago ahora en Barcelona. Pero aquí, de forma natural, me han ido saliendo oportunidades que estando en la isla no me habrían ocurrido ni soñándolas. He hablado con muchos canarios que han dado el salto a poder vivir de la música una vez se han mudado a Madrid. Desde hace bastantes años, los canarios han arrancado con un estilo de música, incluso siendo pioneros en España, pero no ha sido hasta que han pisado grandes ciudades que han tenido éxito.
Creo que a día de hoy, con Internet, esto debería dejar de ser un problema; eres igual de válido como artista seas de donde seas. El problema es cuando te ven como un producto y por ello tienes que seguir una serie de requisitos: views, seguidores, dar el coñazo en redes sociales, hacer ver que trabajas en algo a través de stories, buenas fotos, etc. En resumen, amiguitas del algoritmo.

En una entrevistas has dicho que conociste el tema No te vistas que no vas, de K-narias, una de tus imprescindibles de tus sets, en la celebración de fin de curso de cuando empezaste el instituto. Inmediatamente después te descargaste el disco en Emule. ¿Y quién no conoce la época de Emule? Ese proceso tenía un extraño misticismo. ¿Qué es lo que extrañas de esa época y qué no?
Recuerdo esa época como lo mejor. Desde muy pequeño fui una rata de la música y por eso me iba a las tiendas de discos a escuchar los últimos álbumes que habían salido. Cuando llegó internet, me iba a casa de un amigo (yo aún no lo tenía en casa) y poníamos todos los discos que iban saliendo en la tienda en el buscador de Emule. Desde que tuve internet en casa pasé a grabar discos para compañeros de clase, una selección de canciones que iban saliendo en una web que se llamaba Cera Kiko y Nigga, temas que pinchaban DJ Nau, Salva Marquez y Odizeus C en fiestas de Canarias.
Los diseñaba con un programa que venía con el Nero y los vendía a tres euros. Para quien haya vivido en las Islas Canarias en los 2000, sabe muy bien que en los descansos publicitarios llegaron a poner una gran cantidad de canciones que ahora mismo llamamos ‘reggaetón old school’; eso hacía más fácil la búsqueda, ya que ahora tenemos Shazam y no hay fallo.
Los ritmos latinos y el reggaetón están viviendo una explosión mundial. Vídeos de Youube vistos por millones de personas o la presencia de J Balvin y Bad Bunny en festivales mainstream como Coachella. ¿Crees que es una moda pasajera o que por fin ocupa el sitio que se merece?
La música latina actualmente está en boca de todo el mundo. ¿Moda pasajera? Podría ser, pero aquí lo que de verdad importa es el mensaje. A día de hoy, mucha gente trata de llevar un discurso de que la música que escuches define tu coeficiente intelectual. Por ejemplo, si escuchas rock, es buena música y es para gente super inteligente; si escuchas pop, ok; pero, ¡cuidado! El reggaetón tiene letras machistas y su contenido es para chonis y canis… Pues, ¡menuda sorpresa! La gran mayoría de artistas que a día de hoy no se comen un rosco con el pop se han metido en los sonidos latinos y no han recibido críticas porque es lo que más suena en las radios.
Con esto quiero decir que los latinos están en el lugar que les pertenece, ocupan espacios en los que antes no podían porque había un estigma hacia todo lo relacionado con lo latino. Hace unos años, si usabas palabras que provenían del slang latino se reían de ti; ahora, los jóvenes no dicen outfit, dicen piquete, así como queloque, manito, vaina y un largo etcétera. En Canarias, durante muchos años, hemos vivido en armonía con todas esas palabras debido a la migración y hemos podido observar cómo esas personas que antes daban un no rotundo al reggaetón ahora se rompen el culo contra el piso. Cosas como estas solo hacen que me llene de orgullo. Otro día hablamos de cómo ha cambiado el sonido del reggaetón por convertirse en una explosión mundial…
Hablemos de tu trabajo. En tu primer EP, The Temple, dijiste que intentaste buscar tu sonido personal. ¿Qué giro ha tenido tu segundo EP, The Extinction?
Empecé a producir música al llegar a Barcelona. Trabajaba en una cafetería y al llegar a casa me ponía con el Fl studio a probar todos los sonidos que me iba descargando. En The Temple usé plugins nativos del programa y librerías de sonidos latinos, tenía muchísimos proyectos empezados pero la gran mayoría estaban por terminar. Si no fuese por la ayuda de Noaipre, ese EP no hubiese visto nunca la luz.
Tuve una etapa en la que me levantaba y me iba a dormir haciendo música, una obsesión con la que realmente hay que tener cuidado, ya que no tenía control sobre cuando me iba a comer, y llegué a pasar por alto algunos planes con amigxs para seguir haciendo música. Todos esos temas sigo acumulándolos en una carpeta hasta el día de hoy. Más adelante, en The Extinction, traté de sacar algunos de los tracks que había empezado con ritmos de UK funky. En un principio eran un total de diez, de los cuales solo me quedé con tres. Ningún medio se hizo eco de este último trabajo pero muchos se han acercado a decirme que han pinchado algunos de mis temas, y con eso ya soy feliz.

¿Si solo pudieras utilizar las canciones de cinco artistas en una sesión, cuáles serían y por qué?
Me paso mucho tiempo indagando en Souncloud y la verdad es que es muy difícil quedarme con solo cinco artistas, pero me gusta mezclar ritmos de los que la gente no tiene mucha idea con todo lo que suena actualmente. Haciendo un resumen de lo que más me funcionó en la pista el año pasado diría que producciones de artistas como Architect, Lazy Flow, cualquier sonido que provenga de Lisboa (Principe discos, Tia Maria produções, Enchufada), DJ Florentino, Omaar y muchos más que pondría, pero acabaría haciendo una tracklist (risas).
¿Cuáles son tus canciones imprescindibles para calentar estos fríos días de invierno?
Todos los tracks que ha sacado King Doudou en su mix de Yin Yang. Cualquier tema que cabalgue Aidonia o Vybz Kartel, los remix de Cueheat sobre latinjersey y todo lo que tenga que ver con acabar escurriendo la camiseta al cerrar el club.
Si el año pasado pinchaste en festivales como Sónar Barcelona y en clubs como Razzmatazz (Barcelona) o Music Box (Lisboa) y para fiestas como Boiler Room, ¿qué te deparan estos próximos meses?
¡Me encantaría saberlo! En Enero estuve por Suiza (Ginebra) y tuve un feedback bastante bueno aún no conociendo el tipo de público. Me gustaría poder visitar Londres/Manchester muy pronto, algunas ciudades de España donde la gente me pregunta si vendré, y poder volver a Opera en Gran Canaria, que hasta ahora ha sido una de las mejores fiestas en las que he estado. Estaré en un festival por abril que anunciaré pronto, y se vienen proyectos nuevos. Un adelanto es que he sido madre de une niñe a la que le gusta el reggaetón pero experimenta con sonidos.


Texto
Emma Vilagran Leal
Fotos
Alexandra Cepeda
Asistente fotografía
Santiago Otálora

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