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En su biografía de Twitter podemos leer “Anti”, término que posiblemente sea el que mejor englobe el ethos del artista. Inquieto por naturaleza, es cuestión de lógica que las obras de Jesu Moratiel toquen palos tan diversos entre sí. ¿Su esencia? Tal vez podría ser la tecnología –algo que considera presente incluso en la prehistoria–, la arqueleogía o aquellos piratas con los que soñaba de niño. Sin embargo, si de algo estamos segurxs es que ha sabido entender que la actualidad es digital y se mueve con los NFTs como pez en el agua. Acaba de presentar Scroll, Scroll!, en la Benjamin Eck Galerien de Munich, y a final de mes lanzará un nuevo drop junto a la plataforma Crypto.com.

Lejos de limitarse a construir obras que reflejen la actualidad social, entiende la contemporaneidad como un diálogo constante entre pasado y futuro. Comparte con David Hume el uso de la apicultura como metáfora de la sociedad enjambre y la pérdida de la identidad individual, mientras que a su vez se mantiene en una metonimia constante. Contenedores, contenido y receptores de contenidos: esa es la filosofía que defiende el artista. Te lo explicamos todo aquí.

Jesu, me gustaría hablar un poco sobre ti. ¿Cómo llegaste al mundo del arte y cómo lo has ido moldeando?
Supongo que llegar al mundo del arte ha sido una consecuencia de mis deseos infantiles. Con 15 años tenía un taller de pintura en el sótano de la casa de mis padres y, mientras mis amigos quedaban para jugar al fútbol o fumar porros en el parque, yo bajaba a pintar un rato, aunque también hacía lo otro. Con esa edad también empecé a hacer mis experimentos con técnicas digitales. Ya tenía claro que quería dedicarme al arte antes de empezar la carrera.
En un principio iba a estudiar Medicina porque era lo que querían mis padres, pero en el momento en el que mi padre y yo íbamos a pagar la matrícula de la universidad al banco, le dije a mi padre algo así como: “Papá, para el carro. No voy a estudiar Medicina, voy a estudiar Bellas Artes”. ¡Te puedes imaginar la cara de mi padre! ¡Lo más parecido a un orco que he visto nunca! El resto ha sido una cadena consecutiva de prueba, ensayo y error. Y al final del principio, aquí estamos, consiguiendo algunas cosas.
He leído que de pequeño querías ser muchas cosas, como paleontólogo o arqueólogo. ¿Es por ello que hay referencias a restos egipcios o incluso usas abejas en tus obras?
Sí. Siempre he sido una persona un poco obsesiva, desde pequeño mis pasiones han estado muy marcadas. Y se pueden ver referencias a mis primeras pasiones en todo el desarrollo de mi obra. Cuando hago análisis de conciencia, esto me calma, es la mayor muestra de haber sido sincero conmigo mismo.
A su vez, me he fijado en que tus obras son particularmente adaptativas, en el sentido que el medio se adapta al mensaje o al tema que se quiere expresar. Es decir, cuando empleas un medio físico o de la naturaleza, como son las abejas, trabajas con resina y ámbar, mientras que cuando el tema tiene que ver con entornos digitales empleas medios digitales. ¿Podrías hablarme un poco más al respecto?
Claro, si no estaría haciendo un fake. Para mí es importante hacer cosas reales. Los medios y los materiales que utilizo tienen su propio significado real e ineludible que le dan consistencia y solidez a los temas que trato. Por ejemplo, tengo piezas con embriones reales de gallina que me donan en la facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid. Cómo dices, si estoy hablando de algo real, como la vida o la muerte, no tendría sentido para mí trabajar con modelos anatómicos de embriones, el significado para mí cambiaría totalmente, y también cambiaría para ti o para cualquier otra persona.
El día 8 de abril estrenaste Scroll, Scroll! en la Benjamin Eck Galerien de Munich. Esta exposición juega con las texturas en la era digital. Las pieles –que muestran listas de canciones en bucle en la textura– están sobreimpresas en maniquíes a partir de impresoras 3D. ¿Qué te llevó a plantear esta exposición?
Lo que lleva a plantear esta exposición es que aparte de que las obras se conviertan en contenido y arqueología de Instagram –que me encanta– también sean algo más, y de paso, venderlas y poder hacer más cosas con el dinero que saque. He trabajado en esta serie de piezas desde el confinamiento por el Covid, y cuando Benjamin, el galerista, me propuso hacer la exposición hace ya más de un año, fue la excusa perfecta para materializar toda la serie.
No están sobreimpresas a partir de impresoras 3D, son composiciones hechas a partir de modelos de cuerpos 3D en los que juego con los elementos expresivos como las texturas (en este caso, playlists curadas de Spotify) que les dan un significado, como puede ser un sentimiento (podemos hacer playlists a partir de un mood), del sometimiento al Big Data, la arqueología digital, y demás. Hay muchas artistas desde donde agarrarlo. Pero aparte de eso, lo que más me interesa es hacer algo pictórico, es decir, expresivo. Puedes utilizar un pincel y hacer algo que no sea pintura o al menos que yo no lo entienda como pintura porque no me expresa nada, y puedes utilizar una fregona o el ratón de un ordenador y hacer algo jodidamente expresivo. Y eso es lo que busco.

“Puedes utilizar un pincel y hacer algo que no sea pintura o al menos que yo no lo entienda como pintura porque no me expresa nada, y puedes utilizar una fregona o el ratón de un ordenador y hacer algo jodidamente expresivo. Y eso es lo que busco.”
Personalmente, considero que hay algo muy semiótico en esta exposición, y en el resto de obras que has ido planteando durante tu carrera, que es el hecho de ver a los seres como contenedores de contenido. Aun así, parece ser que cada vez más hay esta pregunta de si nos estamos convirtiendo más en contenido que contenedor, ¿no? ¿Tú cómo lo ves?
Me gusta esa pregunta, pero no lo veo así. Para mí es una dualidad indivisible. Somos a la vez contenedores, contenido y consumidores de contenido.
Aparte de figuras humanoides, también se incluyen los paneles de abejas muertas rodeando tarjetas micro SD y placas bases hechas con resina. Me llama la atención la trilogía que has llamado New Lives Out of Alternative Vaginas, muy a lo Blade Runner. ¿Es la tecnología un nuevo renacer?
¡La tecnología existe desde que éramos Homo Erectus! Así que como mucho es un viejo y constante renacer. Pero sí que me alucina la aceleración exponencial que ha tenido en las últimas décadas y lo que permite hacer estos días, y sobre todo pensar en lo que permitirá hacer en las próximas. No soy ningún científico, pero estoy muy interesado en las últimas vanguardias tecnológicas en torno al transhumanismo, la Inteligencia Artificial, la ingeniería genética como la técnica CRISPR y la tecnología blockchain.
Tu relación con la tecnología va más allá de las obras que podemos ver en Scroll, Scroll!. El año pasado lanzaste tu último drop con Crypto.com, donde se vendieron más de mil dos cientas ediciones de NFTs tuyas. ¿Cómo surgen estas colaboraciones? ¿Y el trabajar con NFTs?
Hay un secreto para hacer que estas colaboraciones surjan, pero no voy a contarlo (risas). Aunque en general es algo muy orgánico: por ejemplo, la comisaria de Crypto.com me escribió por redes y me propuso hacer un primer drop con ellos. Al principio me sonó como algo demasiado bueno como para ser verdad; admito que desconfié un poco y fui duro en las negociaciones. Al final funcionó muy bien y luego hemos hecho otros dos. Desde entonces, a veces ellos proponen y otras propongo yo.
Los NFTs son una consecuencia de la digitalización del arte. Antes, si eras un artista digital que no encajaba ni para una editorial de moda ni para una colaboración con algún músico, estabas jodido y destinado a la precariedad máxima. Así que vi fácil el potencial de la tecnología NFT y sus posibilidades para monetizar mi trabajo. Me ha ido muchísimo mejor desde entonces, y animo a todxs lxs artistas que se liberen de los estereotipos y clichés e intenten ver de qué va el rollo.
A finales de mes sacas Crypto Ciber Pirates junto a la plataforma Crypto.com. ¿Podrías hablarnos sobre ello? Me parece que tenía que ver con los PFPs, los Picture for Profiles, ¿no?
Estaba en una etapa un poco complicada de mi vida y dos proyectos previos no habían salido bien porque eran un poco raros, así que quise cambiar la onda y hacer algo más desenfadado y divertido. El equivalente al dembow en la música (risas). El dembow me llevó a un rollo caribeño y el Caribe me llevó a la idea de los piratas, que, por otro lado, fue mi primerísima obsesión cuando era un niño. Siempre me disfrazaba de pirata y dibujaba mapas del tesoro. No es broma que soñaba muchas veces con encontrar un tesoro perdido. Así surgió el concepto del drop.
Están diseñados con la estética de los PFPs, sí, que son las Pictures for Profiles, los avatares que utilizan los coleccionistas de NFTs para ponérselas como identificación. Pero lo que diferencia esta colección de otras de generación anterior como los Crypto Punks o los Bored Apes es que están en formato vídeo, que son tuneables con assets que iremos sacando más adelante, y que haremos una versión personalizada en formato app que será interactiva, algo así como un Tamagotchi para los coleccionistas que posean uno.

No obstante, aunque hasta la fecha los NFTs que has lanzado han sido junto a esa plataforma o como colaboraciones para otros artistas, vas a lanzar tu propio laboratorio donde producir un archivo de NFTs tuyos en concreto. ¿Tienes pensado ya su planteamiento? ¿Cómo funcionará?
Sí, a lo largo del año lanzaré mi fábrica artesanal de piezas digitales interactivas que se venderán como NFTs. Me emociona mucho pensar en ello. Lo que te puedo decir por ahora es que quiero romper la cuarta pared del arte digital. Es decir, no serán solo imágenes o vídeos, serán realidades como espacios, seres y objetos con los que podremos interactuar a través de las pantallas táctiles de nuestros dispositivos, y que tendrán una actividad que se desarrolle durante el tiempo. Para que se entienda, será un punto intermedio entre un videojuego y las piezas artísticas del futuro.
Llegados a este punto me planteo una pregunta que me gustaría que me respondieras. Antes hablábamos de la paleontología y la arqueología, que no deja de ser una forma de estudiar las relaciones sociales desde el pasado. ¿Crear NFTs o arte digital es tu manera de estudiar estas mismas relaciones sociales desde el futuro? ¿Y qué tipo de futuro le depara a Jesu Moratiel?
Más que estudiar las relaciones sociales desde el futuro, es construir una visión desde el presente y asentar bases creativas para un futuro próximo. Aunque todo esto suene muy ambicioso –que lo soy– en realidad solo quiero hacer cosas que me motiven. Y lo mismo si hablamos de mi futuro.




Texto
Maria Antón

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