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Javier Velarde se define como artista plástico, aunque lo hace de una manera muy humilde, ya que se podría decir que es más bien multidisciplinar. Su último proyecto se basa en encontrar el sentido utilitario a su producción plástica, y como resultado llega su primera colección, Landscapes: alfombras realizadas manualmente en lana procedente de Nueva Zelanda y confeccionadas en la India. Velarde habla tanto con las manos como con la mirada, y transmite pasión por todo lo que hace, y así nos lo muestra.

¡Hola Javi! Han pasado muchos años desde la primera vez que nos vimos, y desde el momento en que pisé tu casa por primera vez supe que algún día te encontrarías ante una entrevista de este tipo. Para aquellos que no te conocen, ¿quién es Javier Velarde? ¿Cómo definirías tu profesión?

Hola David, muchas gracias por pensar en mí para esta entrevista, y también por dirigirte a mí en esos términos (risas). Para hacerlo fácil te diría que soy artista plástico, trabajo la ilustración y pequeñas piezas en escultura. Paralelamente, y con la intención de darle un sentido utilitario a mi obra, he lanzado un proyecto de diseño y producción de alfombras en India que posteriormente distribuyo aquí, en Madrid. Mi intención tras terminar Bellas Artes fue dedicarme activamente al arte, pero bien es cierto que aquello no era más que una expectativa a largo plazo, y tuve que adaptarme a las circunstancias. Es ahí cuando, sin dejar de lado ni mi propuesta ni mi imaginario, comencé a trabajar en la idea de hacer piezas con carácter utilitario: alfombras. Siempre sentí atracción por el mundo del textil, y supongo que acabó desembocado en esto.

Como dices, te has formado en Bellas Artes en Madrid, ¿siempre te viste atraído por el mundo del arte? ¿Cómo fueron esos años? ¿Cómo te ha influenciado la ciudad a la hora de crear?

Me formé en Bellas Artes, sí. Y no fue algo pensado ni meditado… Desde pequeño, mi interés por las artes plásticas se vivió en mi casa de una forma muy natural, así que no contemplé otras opciones por las que decantarme. Era lo que quería y lo tenía claro. Madrid me abrió los ojos en todos los sentidos desde el primer día, me hizo valiente… Eso es sin duda lo mejor que me llevo de esta ciudad. Respecto a lo artístico, fueron determinantes los años de facultad, ahí aprendí a mirar y desarrollar mi gusto hacia un modo de hacer determinado. La ciudad como tal no me ha marcado especialmente a la hora de crear, pero sí la gente con la que me he rodeado, y lo que he vivido en ella, por supuesto.

Las primeras obras tuyas que conocí fueron aquellos dibujos a golpe de lápiz de color llenos de vida y de sentimiento. Recuerdo que predominaban los colores fríos, y más tarde matizabas con un toque de rojo o violeta (si es que llamamos a los colores por el mismo nombre). Desde aquella etapa, ¿cómo ha evolucionado tu arte? ¿Cuál es tu recuerdo de aquellos principios? ¿Sigues con aquellos dibujos?

De aquellos años en los que coincidíamos continúo con la fascinación por el retrato, y sigo experimentando y jugando con los colores como hacía entonces. Detrás de esas series siempre ha habido el mismo deseo de comunicar experiencias. Son ejercicios en los que sublimo mis propios miedos a través de personajes ficticios y atmósferas que evocan incertidumbre. Las ilustraciones hablan de la relación del individuo con su espacio doméstico, y de cómo un problema puede condicionar esa relación. Son personajes que se entregan a la escucha de sí mismos y del ámbito que los acoge.

Has tocado muchos palos dentro del arte, desde la ilustración a la escultura, y actualmente podemos ver tu faceta como diseñador de alfombras en tu colección Landscapes. ¿Cómo surgió esta idea? ¿Qué nos puedes contar del proyecto?

Es cierto que he siempre he experimentado con todo tipo de soportes, pero siempre para hablar de lo mismo; son diferentes caminitos que llevan al mismo lugar. Tras un estudio profundo de las formas y el color, y con intención de darle un sentido utilitario a mi producción plástica, presento la colección Landscapes: alfombras realizadas manualmente en India en lana 100% procedente de Nueva Zelanda. Con base en los lenguajes topográficos, pretendo acercar la naturaleza de un objeto que pisar a su inspiración en el terreno. Capas, estratos y vetas se convierten en accidentes artísticos. Formas, superficies y texturas que trascienden del ámbito doméstico para sugerir un viaje, una experiencia. A través de esta primera propuesta quiero ofrecer piezas singulares y desdibujar las fronteras entre el objeto funcional y el pictórico, sumando un atractivo a un objeto cotidiano. Añadir un valor y acentuarlo con una producción limitada, que lo convierte en algo único y exclusivo. Pisar sobre una alfombra o hundir los pies en una pieza artística.

Todas las alfombras de esta colección son realizadas de forma artesanal en India. ¿Por qué este lugar tan especial? ¿Cómo supervisas este proceso?

India es el mejor lugar para llevar a cabo cualquier proyecto textil. En el caso de mis alfombras, la intención era clara: combinar modernidad y tradición a través de la técnica hand tufted. Con una exquisita ejecución, se pretende condensar todo el legado de la producción textil de la India: una reinterpretación contemporánea de la herencia artesanal. No fue fácil comenzar con este proyecto, por la lejanía precisamente, pero di con la manera y con el equipo perfecto. Viajo a India para supervisar cada colección, y una vez materializada la primera de las alfombras es solo cuestión de taller y de repetición. La elección del color, los acabados y los materiales es fundamental.

¿Por qué, si tantas cosas antiguas desaparecen, la alfombra sigue viva? ¿Por qué una alfombra en una vivienda?

Buscamos funcionalidad y que las cosas no nos den trabajo, pero ¿y el ojo qué? Yo necesito rodearme de cosas bonitas y con alma. Es cierto que mis alfombras requieren cuidado y cariño, así que quizás, y aunque resulte contraproducente para mí, no son aptas para todo el mundo.

En tiempos de crisis, ¿no es superfluo hablar de diseño? ¿Qué lugar ocupa el diseño en tu vida?

Todo es diseño, malo regular o bueno… Así que nadie puede renegar de él. La situación por la que pasamos es fea, y me da mucho pudor hablar de números en este momento, pero en ningún caso me parece superfluo. Respecto a qué lugar ocupa el diseño en mi vida, no sabría contestarte. Resulta curioso que diseñe alfombras y no me considere diseñador, ¡pero es cierto! Las alfombras son la materialización de un proceso creativo que tiene mucho de azar, de juego y de intuición, pero en el que no hay lugar para el diseño. Mi forma de mirarlas es la misma que tengo ante cualquiera de mis dibujos, no consigo verlas como objetos de diseño.

Siguiendo con la estela de la crisis, cada vez hay más diseñadores que autoproducen sus piezas. ¿Qué papel juega el dinero para destacar en el mundo del diseño artesanal?

Mis alfombras se producen en India, por lo que de autoproducción no sé mucho. En mi caso, hacerlo de otra manera resultaría inviable. No tengo ni espacio, ni capacidad, ni medios para producir nada similar. La puesta en marcha de este proyecto requirió de un esfuerzo grande en lo que a lo económico se refiere así que, aunque yo no esté en el grupo de los que autoproducen, compartimos seguramente el adaptarnos a las circunstancias y el hacer virguerías con los ahorros para llegar a conseguir el resultado que queremos.

¿Cuándo sabes si has acertado con un diseño?

Supongo que variará en función de cada uno, pero en lo que a mí respecta yo sé si he acertado cuando lo tengo delante. En el caso de las alfombras, el cromatismo y la proporción de las formas es fundamental. Se trata de ver equilibrio y serenidad en las formas. Luego están los numeritos, claro… Pero no suelo ir mal encaminado.

También, y como extension de Landscapes, nace la colaboración con Oxymoron Madrid. ¿Cómo surgió? ¿Cuál fue el proceso creativo? ¿Era tu primera incursión en el mundo del diseño textil? ¿Será la última?

La colaboración con Oxymoron Madrid surge de una forma casual con motivo de una exposición en la que participaba y a la que Vernon Montero, el fundador de la marca, asistió. Allí nos conocimos y empezamos a tantear un posible proyecto juntos. Es ahí donde nace mi primera incursión en el mundo textil y la primera colaboración entre ambos, cuyo primer capítulo adquiere la forma de una colección de calzado masculino inspirada en el lenguaje topográfico de mis piezas: un diálogo interdisciplinar y una propuesta de experimentación abierta. La colección cápsula está formada por dos modelos de zapato derby elaborados en lona de algodón estampada digitalmente. Se trata de una serie limitada y exclusiva en la que, además, cada zapato es único, puesto que el patrón se corta directamente sobre la lona estampada, lo que imposibilita la confección de dos zapatos idénticos. Esta colección cápsula no solo simboliza la colaboración entre ambos, sino que también profundiza en una de las señas de identidad de Oxymoron Madrid: el empleo de lona estampada digitalmente que caracterizaba la primera colección de la marca.

Somos una generación que todo lo basa en las pertenencias. ¿Cuál es tu posesión más valiosa? ¿No estamos rodeados de demasiados objetos?

Mi naturaleza tiende al coleccionismo, y aunque lo haga con un mínimo de criterio, no me lleva a nada bueno (risas). Desde hace unos meses he montado un pequeño estudio donde trabajo y enseño las alfombras, ¡y desde el primer día me propuse no llenarlo de mierda! A día de hoy, estoy cumpliendo y no tengo más que lo indispensable. Respecto a mi posesión más valiosa, no sabría decirte… Tengo mucho apego a piezas mías que he ido guardando y a las que me unen recuerdos muy bonitos, pero no las consideraría “posesiones valiosas”. Sí lo serían, sin embargo, vídeos grabados con el teléfono en la intimidad de mi casa de mis amigos, de mi abuela… Esos sí.

Tras varios años en el mundo del arte, exposiciones, entrevistas, ferias, colaboraciones… ¿Cuál sería el balance que harías de este tiempo? ¿Cómo te ves en un futuro? ¿Podrías adelantarnos algún proyecto cercano?

El balance es positivo, si echo la vista atrás creo que he conseguido cosas muy bonitas, y lo más importante es que adoro mi trabajo, soy muy feliz y me ilusiono con las cosas como el primer día. Respecto al futuro, me imagino con un proyecto sólido, una empresa que lance varias colecciones al año y ampliar la producción no solo a India, sino a otras localizaciones, innovando en técnicas y características de las alfombras. Y en cuanto a mi producción artística, no me imagino nada grande… Continuaré trabajando diariamente como hasta ahora, pero sin agobios ni grandes expectativas. Firmaría por seguir así.

TEXTO
DAVID LUIS FERNÁNDEZ

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