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Hay personas que saben ver la belleza en todo, y personas que transforman ese talento en arte. Una línea, un color, una sombra… Los elementos más diminutos están llenos de expresividad y sutileza, son palabras mudas que cuentan la historia y el mundo de Ilaria Bozzini, donde todo encierra misterio y una magia oscura, atrayente. Nacida en Italia pero habiendo vivido por todo el mundo, Ilaria se considera a sí misma una desadaptada, una condición que transmite con magnéticas resonancias en su arte.

Cuéntanos algo sobre ti, cómo eres, qué te atrae, cómo llegaste a donde estás ahora…

Crecí en el campo en Italia en una pequeña aldea rodeada por un río y una fábrica de azúcar, pero desde hace algún tiempo vivo en Lisboa. Soy una desadaptada, reconozco que no me interesa hacer cosas para el gran público. Trato de sorprenderme observando las cosas más sencillas e insignificantes del día a día, aunque no siempre funciona. Me atrae lo bello ya sea por su perfección natural o por su imperfección llena de equilibrios y armonías. Tengo una tendencia a modificar obsesivamente todo aquello que me pertenece.

¿Qué es lo que más te gusta de Lisboa? ¿Hasta qué punto influye la ciudad en tu trabajo?

Lisboa tiene un gran eco en mi trabajo, ya he vivido en varias ciudades y es curioso apreciar las diferencias entre ellas y absorberlas. Me gusta moverme en un ambiente multicultural y dinámico, observar los movimientos de las personas pero también necesito poder perder la mirada en un paisaje infinito y deshabitado. Siempre procuro no quedarme en un solo lugar, no del todo. Lo que más me cautiva de Lisboa es su luz.

Trabajas disciplinas muy diferentes, ¿de qué forma se ajusta tu visión creativa y tu estilo a todas esas áreas? ¿Hay alguna predilecta?

Me dedico a muchas cosas diferentes pero para mí no hay fronteras entre estas disciplinas. Existe una dimensión transversal en todo esto que es la voluntad/necesidad de expresarse, de comunicar ideas y emociones. Ahora mismo estoy trabajando más con cerámica e ilustración, me gusta complementarlas con fotografía, diseño, vestuario, etc… Todos los medios que trabajo se integran en el mismo espectro, por lo que no tiene sentido separarlos. Cada uno tiene su función e influencia, el uno bebe del otro y viceversa.

¿Crees que esta versatilidad tuya es necesaria para ser artista hoy en día?

Me parece que para vivir en este mundo imprevisible, de constantes y rápidos cambios,es importante poder ser versátil. Aunque sinceramente tampoco tampoco tengo muy claro lo que se considera ser artista hoy en día.

Tu último libro, Obô, está lleno de ensoñadoras fotografías de las islas de Santo Tomé y Príncipe, en el golfo de Guinea. ¿Podrías contarnos algo acerca de este proyecto?

Obô (floresta densa en el idioma local) nació como un diario de viaje, pero finalmente opté por no publicar toda la información escrita. Considero que las fotos hablan por sí mismas, resultando en una colección de historias acompañadas únicamente por ilustraciones.
En estas islas inmersas en una caliente niebla húmeda, con sus "roças" perdidas en la floresta y comidas por la vegetación, las playas volcánicas, las cascadas y los picos, la naturaleza es omnipresente y es fácil sentir el peso de la historia. Hay una rara magia en el aire, una “felicidad descalza”.

¿Qué forma el imaginario de Ilaria Bozzini?

Lo que me gustaría describir es un imaginario con colores monocromáticos en atmósferas delicadas. Estoy en un momento en el que busco tranquilidad (mental y visual), pero por algún motivo la belleza de los acontecimientos escuálidos y perturbadores que nos rodean es algo que continúa inspirándome. Alegóricamente, trato de enfatizar una estética de lo incompleto, de la imperfección de mis propios recuerdos, de la melancolía de la vida cotidiana.

Tu fotografía The history repeats itself trata el tema del hogar, o la falta de él, al emigrar. Me llama mucho la atención que uses la palabra 'inmigrante', tan llena de connotaciones negativas, frente a 'expatriado'. ¿Cómo te afectó ser inmigrante? ¿Crees que ese hogar “detrás de nuestros ojos” es suficiente para sentirse segura?

Cuando vivía en Buenos Aires me enfrenté a todas estas categorías. A los bolivianos y paraguayos que hacían el trabajo sucio les llamaban inmigrantes. Luego estaban los expat, inmigrantes de lujo, normalmente blancos y occidentales. Yo formaba parte de un tercer grupo, el de los extranjeros. Para mí ser inmigrante es desafiante y provechoso al mismo tiempo. En mi caso resultó ser muy importante y positivo para mí misma y mi apertura mental. Creo que ese hogar detrás de nuestros ojos seguramente es suficiente para sentirte en casa. La clave es estar en paz contigo mismo, algo que parece bastante complicado en nuestra actual sociedad.

A la hora de abordar un trabajo, ¿qué diferencia hay entre una idea propia y un trabajo comisionado?

No tengo restricciones en mis proyectos por lo que no me importa demasiado tener límites y reglas en los trabajos comisionados. De alguna forma, muchas veces puede ser estimulante partir de una idea o concepto que nunca se te habría ocurrido, aunque uno tenga que satisfacer y respetar la voluntad del cliente. El resultado no siempre es bueno pero seguramente habrá sido interesante, solamente por el hecho de haber escapado de mi gusto personal. Hay momentos en que una determinada raya a lápiz (que puede tener mucho trabajo detrás) es suficiente para mí, pero para otro “no encaja con el público”. Es frustrante tener que adaptar tu poética y línea de imagen, pero a veces es necesario. Resulta inspirador cuando estos trabajos le llevan a uno a colaborar con diferentes personas y de diferentes áreas, siempre aprendo muchísimo.

¿Hay alguna obra que te encantaría hacer pero para la cual no dispones de los medios o tiempo necesario?

La verdad es que nunca pensé en obras más grandes, siempre trabajé con pocos recursos. Prefiero desarollar proyectos donde tenga libertad total aunque mi budget sea limitado. A la hora de encontrar solución a un problema prefiero contar con pocos medios, reciclar, recuperar y usar técnicas tradicionales, materiales de calidad. Para mí el trabajo local hecho a mano es lo más interesante en el proceso creativo.

¿Tienes algún proyecto entre manos ahora mismo?

Una línea de joyas de cerámica inspirada en Obô y un cuento ilustrado, próximamente quiero seguir proyectando con Uzta y quién sabe… ¡quizá abrir una tienda de algas!

TEXTO
ELENA ORTEGA

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