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Hace un par de días hablamos con dos ex alumnos de IED Barcelona Escuela Superior de Diseño, Gabriella Fenwick y Daniel Sánchez, que presentaron el pasado año su colección final de carrera. Hoy repetimos fórmula con otros dos diseñadores recién graduados: Ricardo y Barbara. Cada uno con su propio estilo, ambos coinciden en algo: la gran variedad de herramientas y recursos que les ha brindado la escuela para poder explotar y desarrollar al máximo su creatividad.


Bárbara Secco

Lo último que sabemos de ti es que presentaste algunos de tus diseños en la exposición Moda y Modernismo. La influencia del 1900 de Fundación Cultural Privada Rocamora, así como en las instalaciones de la 080. ¿En qué estás trabajando ahora mismo?
Ahora mismo estoy trabajando como becaria en Barcelona, para una empresa de retail. Estoy muy contenta y estoy aprendiendo muchas cosas que son nuevas para mí en el mundo de la moda, es muy enriquecedor y me está ayudando a ampliar mis conocimientos y experiencia en el sector. También intento trabajar en proyectos personales, pero esto es más a mi ritmo.
¿Cómo es salir de la escuela y toparte con el mundo real?
Es un cambio muy importante. El mundo real es muy diferente, pero es emocionante. Son nuevos retos, muchas emociones, empezar a plantearte las cosas de otra manera. Buscar trabajo y presentar tus proyectos para conseguirlo a veces impone respeto, pero luego te das cuenta de que las cosas con esfuerzo y trabajo se consiguen igual y a medida que vas aprendiendo también defines lo que te gusta y lo que no, se te abren nuevos caminos y vas viendo hacia dónde quieres ir.
¿Cuáles son las posibilidades de crear tu propia marca en este país?
Supongo que como en todas partes, tienes que tener muchas ganas y dedicarle un gran esfuerzo. Hay gente que tira proyectos adelante y funcionan y eso es muy alentador. A mi ahora mismo la idea de crear una marca personal se me antoja quizás un poco complicada pero no lo veo como una puerta cerrada.

¿Qué herramientas te ha proporcionado IED Barcelona en tus estudios de Título Superior en Diseño de Moda para desarrollar y potenciar tu talento y creatividad ?
IED es una gran escuela y es muy internacional. Tiene muchos recursos y cuenta con buenos profesores, yo creo que eso es muy importante. La mayoría de la gente que trabaja ahí también trabaja en el sector de la moda o lleva su propia marca y eso es un buen ejemplo, además te das cuenta de que les gusta lo que hacen y te motiva a querer hacerlo también. Los proyectos y las asignaturas te enseñan a trabajar siempre pensando en todas las áreas del diseño e intentan sacar la parte más creativa del alumno. Cada año hacen nuevos retoques al plan de estudio y con eso ves que mejoran para superarse cada año.
¿Cómo de importante es desarrollar una red de contactos en la escuela? No me refiero solamente a los profesores, sino con compañeros que más adelante pueden cruzarse en tu camino en un futuro y con los que se pueden empezar nuevos proyectos.
Fomentar y mantener esos contactos es super importante, nunca sabes dónde acabara cada uno o qué proyectos pueden surgirte a través de gente conocida. Este ambiente está siempre en movimiento, así que relacionarse con gente de tu área y también de otras áreas del diseño es fundamental y a la vez pienso que aporta nuevos puntos de vista.
Hablemos de la colección que presentaste como proyecto final de carrera. ¿Tienes algún referente que podamos identificar en los looks?
Me interesa mucho la construcción de las prendas. Mi colección tenía mucho volumen y eso creo que fue una de las cosas que más llamo la atención. Trabajé pensando en transmitir mi concepto a través del volumen, pero también me interesó la parte del trabajo manual y la búsqueda de materiales. Quería encontrar un contraste entre la idea de figuras muy grandes y voluminosas y las construcciones más limpias y pensadas.

Los diseños de tu colección plasman la evolución de los trabajos artesanales hacia la industrialización, creando un diálogo entre el pasado y el futuro. ¿De qué modo lo reflejas en las prendas?
Por una parte, diseñé prendas como el vestido azul (al que llamé Anastasia) o el jersey que quería que se vieran con un trabajo manual más importante, evocando el trabajo artesanal y rústico del pasado, y busqué combinarlas con looks como el del traje, o prendas como la chaqueta azul que dieran la sensación de ser más estructuradas y un poco más frías. Quería crear un equilibrio de lo que a mí me transmitía el pasado y la idea de hacía qué dirección nos llevaría el futuro.
En una colección o proyecto final de carrera, ¿cómo encuentras el equilibrio entre lo que es tendencia y tu propia identidad como diseñador?
Normalmente se empieza trabajando un concepto. Te inspiras en algo y desarrollas e investigas esa idea a todos los niveles del diseño, empiezas a crear prendas y volúmenes que conforman la colección. Creo que es ahí cuando se une la tendencia con la que se añaden pequeños detalles que enriquecen el line up.
Echando la vista atrás, ¿volverías a estudiar diseño de moda?
Definitivamente sí.
Si tuvieras que destacar algo de tu paso por IED Barcelona, ¿qué destacarías, con qué te quedas?
Con la gente con la que compartes la carrera, los vínculos que se crean y los amigos que haces. He aprendido muchísimo de mis compañeros y me encanta ver como cada uno empieza su camino, nunca sabes dónde te los podrás volver a encontrar. Es emocionante.

Fotografía: Olga de la Iglesia
Modelos: Sofia Schlueter, Cristina Stöle
Maquillaje: Elisa Santfeliu


Ricardo Dovale
Cuéntanos, ¿en qué estás trabajando ahora mismo?
En este momento estoy en un proceso de volver a adaptarme a mi país natal ya que pasaron más o menos cinco años desde que me fui de Colombia y aún estoy acostumbrándome a todo lo que ha cambiado, no solo en mí sino también en mi familia y en el entorno en donde estoy viviendo. Debo decir que desde que llegué no he tenido pausa ya que comencé a trabajar como freelance para un estudio en Barcelona que lleva varias marcas del sector fast fashion. Mi trabajo es realizar cápsulas de colección en punto circular, enfocándome en lo que es el print para colecciones de menswear y kids. Es una forma de trabajar que requiere bastante disciplina ya que por un lado eres libre de administrar tu tiempo, pero también debes atento a que el flujo de trabajo sea constante.
¿Cómo viviste tus primeros pasos en el mundo laboral sin el paraguas de la escuela?
Siendo honesto, me he dado cuenta que las oportunidades laborales que se me han presentado antes, durante y después de la carrera, se centran en los prints y eslóganes para pendas de punto. El trabajo gráfico me permite expresar no solo mi punto de vista ante la sociedad si no también pensamientos más internos y satíricos que se pueden traducir fácilmente a un consumidor universal. Me intriga como algo tan simple como una camiseta pueda tener tantas connotaciones e interpretaciones siendo la prenda más básica a nivel de construcción.
¿Qué herramientas te ha proporcionado IED Barcelona en tus estudios de Título Superior en Diseño de Moda para desarrollar y potenciar tu talento y creatividad?
En los cuatro años de carrera que estuve en el IED, la escuela me brindó una gran variedad de herramientas y de metodologías para desarrollar toda mi creatividad. No solo hablo de la parte técnica también de cómo ayudan al estudiante a salir de su zona de confort y lo llevan al límite de sus capacidades para que pueda superar la noción que tiene de sí mismo y pueda alcanzar su máximo potencial, siempre permitiendo al alumno desarrollar un estilo personal y distintivo.

¿Cómo de importante es desarrollar una red de contactos en la escuela? Al fin y al cabo, acabas formando parte de un colectivo de gente apasionada por la industria.
Es vital para tener un desarrollo integral como profesional y como persona, ya que no solo cultivas relaciones laborales si no también amistades que con suerte perdurarán en un futuro. Pero en lo personal me cuesta mucho crear una red de contacto, supongo que es porque estoy acostumbrado a ir a mi ritmo y trabajar sobre la marcha, sé que es algo que tengo que mejorar.
Tu colección de final de carrera contiene bordados con hilos y pedrería cosidos a mano, algo muy cercano las técnicas de la alta costura. ¿Es una apuesta por la calidad y la personalidad de las prendas?
Creo que en la actualidad el sentido de la palabra lujo ya no es relevante. Creo que nos hemos acostumbrado a que las cosas ya no tengan ningún valor emocional –y no pretendo cambiar eso. Una de las principales premisas de mi tesis era la de tomarme tiempo para dedicarle a cada prenda, ya que considero que el verdadero lujo es el tiempo y disfrutar lo que estás haciendo, aunque en ocasiones ni siquiera sepas en qué dirección te estás moviendo. De esta forma, surgieron los bordados de la colección de una manera orgánica y sin pensarlo mucho; el hilo me iba guiando porque en realidad no sabía qué formas estaba bordando hasta que lo veía puesto, como tampoco sabía en qué momento debía dejar de añadir objetos. El mismo vestido fue cobrando vida y me dijo cuándo parar.
En occidente siempre se han mirado las estéticas orientales con interés y han sido fuente de inspiración incontables veces. Tú mismo, partes de un proverbio japonés y de prendas tradicionales como los kimonos. ¿Qué te atrae de la cultura nipona?
Siempre he tenido una gran fascinación por la cultura nipona, desde que tengo memoria siento una gran conexión con Japón. Me resulta muy interesante el nivel de contraste que existe, ya que pueden ser explícitamente extremistas y al mismo tiempo esenciales y minimalistas. Me identifico en esa dualidad y ese equilibrio.
También fascina la forma en cómo la muerte es percibida bajo el código del samurai. Percepción contraria a la de occidente, donde el acto de quitarte la vida es visto como cobardía. Para el samurai es la forma de decirle a la vida que eres más grande que ella, y encuentro esta manera de ver la muerte muy romántica e inspiradora. Viendo la muerte como algo necesario para poder renacer; de aquí nace el paralelismo de las flores de cerezo que estuvo presente en la colección, ya que algo tan efímero y puro representa la vida y la muerte al mismo tiempo, y solo florece para confrontarnos con lo corta pero bella que es la vida.

¿Cómo es tu proceso de diseño?
Es bastante caótico, por lo general mis referencias visuales nunca tienen mucha conexión entre sí para nadie excepto para mí. Luego todo empieza a cobrar sentido y soy capaz de verbalizar mi concepto. En ocasiones me salto la parte del boceto ya que el modelaje y el patronaje me abren la mente de una manera más tridimensional y me permiten ser más conciso para luego terminar de pulir el boceto. El colorido lo suelo ver con claridad desde el inicio.
Ahora que ha pasado un tiempo y puedes verlo con perspectiva, ¿cómo de importante es el proyecto final de carrera para la trayectoria de un diseñador de moda?
Es la primera oportunidad que tienes de decirle al mundo y a ti mismo THIS IS WHAT I AM ABOUT, y creo que la mayor recompensa que puedes sacar es la de conocerte un poco más y la de establecer las bases de lo que puede llegar a ser tu estética y tu voz personal.
¿Cuánto sacrificarías por triunfar en una industria tan rigurosa como esta?
No tengo respuesta aún, lo sabré cuando el llegue el momento.
Si tuvieras que destacar algo de tu paso por IED Barcelona, ¿qué destacarías, con qué te quedas?
Destaco la forma en cómo la experiencia de estudiar los cuatro años de carrera en el IED me ayudó a iniciar un proceso de conocerme a mí mismo, a valorar mis capacidades y a reconocer y trabajar en mis defectos. Sin duda alguna, un buen lugar para iniciar las bases de lo que con suerte y trabajo será un buen proyecto de vida.

Fotógrafo: Ricardo Dovale
Modelos: Catalina Codreanu, Julia Martin Vega y Roberta Mello

Texto
Sandra Colell

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