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Todos (o casi todos) queremos vivir en eterno contacto con el sol, el mar y las noches que se alargan hasta el amanecer, sin preocupaciones ni obligaciones. Si eres de esas personas que apuran hasta los últimos rayos de sol, sigue leyendo, te interesa.

Claudia y Sayana, empresarias con tan solo 23 años, estudiaron en Londres y se licenciaron en Fashion Business y Global Financial Management. Como continuación de un proyecto empezado en la universidad, acabaron creando Gimaguas, una marca de ropa y complementos para reconfortar tu terrible nostalgia estival. Son dos trotamundos que siempre van de la mano acompañadas de su libreta por si la inspiración surge en medio de un mercadillo local perdido en alguna ciudad. Los viajes forman parte de su día a día para sus búsquedas; dos gemelas que disfrutan de lo autóctono apostando por la autenticidad.

La morriña hacia el verano es algo que sentimos muchos durante aquellos meses en los que el frío hace que solo deseemos quedarnos en la cama, y ellas nos acercan a las puestas de sol infinitas con su inconfundible estilo boho. Collares de conchas que parecen recogidas una a una en alguna playa idílica, abalorios coloridos y llamativos que te hacen soñar, y linos con gamas cromáticas terrosas que quisieras ponerte todos los días del año. Hoy hablamos con estas gemelas emprendedoras sobre el placer de viajar, coleccionar, y hacer aquellas cosas que no encuentras en ningún sitio.

Hola chicas, ¿podéis presentaros para aquellos que no os conozcan?
Somos Sayana y Claudia, hermanas gemelas de 23 años (las pequeñas de cuatro hermanas). En 2015 fundamos Gimaguas, una marca que sigue el lema ‘many things from many lands’, donde reunimos piezas únicas de todo el mundo junto a una línea de moda, accesorios y joyería diseñado por nosotras.
Tengo entendido que ‘jimaguas’ significa ‘mellizas’ en cubano. Y que vosotras lo sois. ¿Va por allí la decisión de ponerle Gimaguas a vuestra marca?
Sí, como gemelas tenemos una relación y conexión muy especial, difícil de explicar. Somos compañeras de vida y cómplices en todo lo que hacemos. Sabíamos desde pequeñas que el día que montásemos algo juntas se llamaría Gimaguas, nombre que nos enamoró cuando viajamos a Cuba a los doce años. El cambio ortográfico es simplemente estético.
He leído que vuestra madre, en sus frecuentes viajes, os traía productos artesanales. ¿Ha sido ese un punto a tener en cuenta al crear la marca y transmitir ese aire fresco y desenfadado?
Totalmente. Tenemos una gran admiración hacia nuestra madre. Es una persona natural y relajada, curiosa y aventurera. Nunca le ha dado demasiada importancia a la moda pero aún así tiene un instinto nato hacia el diseño y el buen gusto. Siendo selectiva en lo que compra, hemos crecido viendo su ropa, muebles, arte o hasta comida de varios países, ya que viajaba mucho por trabajo. Nosotras valoramos lo que nos traía de lejos como algo único y especial, difícil de imitar por las grandes masas. De ahí partió la idea de Gimaguas. Creemos que ella es nuestra fuente de inspiración más grande.
¿Cómo surgen las ideas antes de crear las colecciones?
La inspiración viene de lugares muy diferentes, pero siempre empezamos pensando en aquello que queremos ponernos y que no encontramos en el mercado. Nos gusta mezclar diferentes conceptos. Cuando viajamos es cuando más receptivas estamos en cuento a ideas. Por supuesto, salir de nuestra zona de confort nos hace estar más despiertas y fijarnos en lo que pasa a nuestro alrededor; es una sensación que nos hace vibrar y llenar la libreta que nos acompaña.

Vuestras colecciones me recuerdan a los días al sol y a los pies descalzos sobre la arena, a vivir en un verano continuo. Explicadnos, ¿qué queréis transmitir realmente con vuestras piezas y qué es lo que os distingue del resto?
Creemos que esa es la esencia de Gimaguas en todo lo que hacemos. Quien entiende la marca es alguien que quiere mantener el recuerdo de días soleados y pies descalzos todo el año. Un estilo de vida. En nuestras colecciones, tienen especial protagonismo las prendas hechas por artesanos mediante técnicas muy rigurosas que acaban creando piezas únicas e imperfectas. Creemos que estas técnicas difícilmente pasarán a las generaciones de artesanos más jóvenes porque les parecen menos interesantes.
Lanzáis nueva colección de invierno y, por lo que he visto, es bastante atemporal. ¿Creéis que vuestras piezas pueden llevarse tanto en invierno como en verano?
Gimaguas tiene una identidad veraniega, así que intentamos trasladar esa sensación vacacional a los días de frío. Por eso apostamos por un look de jersey de baby alpaca con un pantalón de pana y cestos de rafia cubiertos por una tela de lana y conchas. Creemos en una colección continua y dejamos de lado las estaciones, teniendo en cuenta que la gente viaja más y que la mitad del plantea está entrando en primavera/verano (cuando aquí, en el hemisferio norte justo empieza el otoño/invierno). Con Gimaguas queremos aportar un verano continuo a nuestros armarios de invierno.
He visto en redes a Manrepeller con unos de vuestros modelos de slippers. ¿Os ha ayudado su fandom y su reconocido gusto a fortalecer y afianzar la marca?
Sí, es real que la gente parece que te valora más o te toma enserio si eres elegido por Manrepeller. Creemos que muchas oportunidades que han surgido han sido gracias a ella. Leandra nos ha escuchado desde nuestra primera colección, abriéndonos a los Estados Unidos en general y sobre todo a Nueva York, donde realizamos una pop up el verano pasado y fuimos acogidas estupendamente. Para nosotras ha sido una suerte, es una persona pionera en el mundo de la moda con visión más allá de las grandes firmas.

Al ser tan jóvenes, ¿creéis que formar parte de las redes sociales y moveros por ellas como pez en el agua os ha ayudado? La comunicación a través de Instagram o Facebook es más cercana, ¿el colaborar con influencers ha servido para llegar mejor a vuestro público y tener más difusión?
Como millenials que somos, las redes sociales nos han ayudado a llegar a gente y a oportunidades interesantes, como nuestra relación con Juliana Salazar, quien nos propuso participar en una pop up en Nueva York o conectar con la fotógrafa Olivia Frolich, quien ha fotografiado nuestra última campaña. La comunicación es inmediata y no tiene limites. Además, es nuestra herramienta de trabajo para buscar inspiración, modelos, localizaciones, viajes y coloridos.
He leído que vuestros padres son los fundadores de Natura y de Be The Store, tiendas donde la filosofía principal es el amor por lo artesanal y lo sostenible. ¿Os ha sido más fácil vivir entre visionarios y grandes empresarios para llegar donde estáis? ¿Aplicáis esos valores a vuestra marca porque así os lo han inculcado?
La verdad es que crecer en una familia de emprendedores ha sido, desde luego, uno de los motivos por los que no hemos tenido miedo en arriesgarnos nosotras también y empezar nuestro propio proyecto. Pero viéndolo con perspectiva, lo que realmente nos impulsó a crear Gimaguas –en aquel entonces, sin ningún plan de futuro– fue el hecho de haber vivido en Inglaterra. La experiencia de estar tres años en Londres fue algo magnífico. Ahí, parece que arriesgarse la única opción en la juventud. La gente apuesta por sus propios negocios y proyectos, y optan siempre por elegir el camino que vaya acompañado de su pasión. Así que en nuestro último año de carrera decidimos empezar Gimaguas.
A día de hoy, poder compartir con nuestra familia la experiencia es un verdadero lujo. Ellos entienden lo que sentimos en nuestro día a día y nos aconsejan, aunque nos dirigimos a públicos diferentes y no compartamos objetivos. Los valores empresariales que tienen son geniales y definitivamente un ejemplo a seguir. Siempre han tenido en mente involucrarse con proyectos solidarios, cosa que intentamos hacer en cada colección, hasta ahora con la Fundación Karuna en Nepal, quien nos hace el crochet en verano y los plumones en invierno, y próximamente con la organización Here we are, con proyecto en Senegal que lanzaremos en las próximas semanas.
Tenéis muchos planes de futuro, como vender en grandes superficies reconocidas mundialmente. ¿Ya habéis recibido alguna propuesta interesante y que podáis contar?
Justo desde esta semana, que vendemos nuestras joyas en Lisas Says Gah –lo que nos hace mucha ilusión, ya que seguimos la plataforma desde hace años. Además vendemos en tiendas con personalidad propia como la tienda Warm en Nueva York, The Store en Honolulu, o Jaune en Estambul.
Y por último, si pudieseis pedir cualquier cosa, ¿qué pediríais para Gimaguas?
Que el año que viene nos siga sorprendiendo tanto como el año que hemos pasado.

Texto
Tabatha Rivière
Retrato y fotos
Olivia Frolich

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