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Los zapatos de Sara De Ubieta representan la fusión perfecta de la tradición artesana puesta al servicio de un discurso conceptual. Esto, unido a su formación como arquitecta, y a una visión multidisciplinar, marcada por sus colaboraciones con otros artistas, hace que sus diseños tengan un sello único. Unio es su tercera colección bajo la firma De Ubieta, y es una propuesta inspirada en lo que ella denomina “la última mutación del ser humano”, la nueva clase trabajadora de los autónomos. Para ello, se ha inspirado tanto en su propia experiencia como trabajadora, como en la performance como disciplina artística; o en la estética, un tanto aséptica, del mundo de las nuevas tecnologías e Internet, en el que estamos inmersos.

Todo eso ha quedado reflejado en los nuevos modelos, que se presentarán este domingo a las 12:30, en la tienda-taller de De Ubieta (Sant Pere Mitjà 70, Barcelona). En esta presentación, se proyectarán dos vídeos sobre Unio; uno de ellos, realizado por Isaac Marín y Anna Hierro, y el otro por Mirena Ossorno y Borja Uve. Además, se sortearán varios pósters del lookbook de la colección, hecho por Rafa Castells.

Realizaste estudios en arquitectura, pero llevas ya varios años dedicada a la zapatería. Háblanos un poco sobre esa decisión de dejar a un lado lo que habías estudiado para meterte de lleno en el mundo del calzado.

Cuando estaba acabando arquitectura empecé a aprender sobre el calzado en un taller, de modo que se fue solapando. El momento en que yo acabé la carrera, 2008-2009, era muy malo para los despachos de arquitectura. Tenía que, o irme fuera de Barcelona a buscar trabajo de arquitecta, o reinventarme. Como llevaba un tiempo investigando sobre los zapatos, y no quería irme a toda costa a hacer arquitectura, decidí probar. Todo lo que uno estudia, al final lo aplica a la manera de ver las cosas. Estudiar arquitectura me ha influenciado en tener un discurso muy coherente, tener seguridad a la hora de usar los materiales. Son cosas que nos enseñan en la carrera. Fue por eso, por las circunstancias laborales y porque era algo que había estudiado paralelamente a la carrera.

Te interesa hacer tiradas limitadas de cada modelo de zapato. ¿Cómo es el proceso de elaboración de los zapatos de De Ubieta? ¿Estás presente tú misma durante todo ese proceso?

Ahora mismo tengo dos líneas de trabajo; una, en la que hago una tirada muy corta, donde desde el principio hasta el final yo estoy presente en todos los procesos, yo lo hago todo, y si hay muchos pedidos cuento con alguien que me ayuda. Así lo hacemos en los trabajos del colectivo Duoh, por ejemplo. Lo que pasa es que a la hora de distribuir en otras tiendas, eso es algo imposible. Para eso, he encontrado un taller donde hago producciones pequeñas, y eso es lo que me está permitiendo vender en otras tiendas. Tengo esas dos líneas. Exijo lo mismo que cuando los hago yo, solo que en vez de hacer 10 hacemos 100, para poder tener en las tiendas. El nivel y los precios son parecidos.

¿Qué parte es la que disfrutas tú más de la totalidad del proceso?

La parte que más me gusta es el proceso de diseño, el punto en el que sé poner el discurso en un código de diseño. Como yo creo que el diseño es una cosa muy seria, hacer los prototipos a mano es una parte muy importante, ya que es ahí donde compruebo si funcionan o no. Elaborarlo, materializarlo es súper gratificante. Lo que no me gusta es repetir el proyecto hasta la saciedad. No pretendo rehacer, por mucho que se venda un montón. Lo que menos me gusta es la última parte, venderse a uno mismo es lo más difícil y requiere mucho trabajo. Así que sería esa primera parte, ver que un discurso o una idea de colección se puede transformar en un lenguaje de diseño, ¡es como magia!

Háblanos de la nueva colección, Unio, que se presenta este domingo. ¿Cómo surge y qué quieres contar con ella?

Hay una continuidad entre una colección y otra, no surgen de la nada. La primera que hice, que se llamaba Gorilas en la niebla, era un estudio de variaciones. Era un homenaje a los científicos que se habían dedicado a la etología. Como muchas veces estudiar a los animales es estudiar al hombre, lo que he buscado en realidad, ha sido eso. En esta otra, Unio, quise hacer como la última mutación del hombre a través de la tecnología. Ha sido coger lo esencial de esa primera colección, y darle una vuelta más, como la última mutación, que es a través de la tecnología e Internet. Por eso llevan materiales tecnológicos, cierres de plástico, velcros... Los colores son las banderas de Internet, el blanco y el gris. También creo que ese “último hombre”, que es esta última mutación, crea una nueva clase: los freelance o autónomos. Como clase nos merecemos un traje que nos dignifique, por eso tiene ese punto que recuerda a los uniformes.

Esto que cuentas sobre Unio tiene mucho que ver con Model A/B/C, un proyecto paralelo que realizaste junto a la artista Claudia Pagès.

Sí, ella hace performances sobre la flexibilidad que se le pide al autónomo. Muchas veces se usa la palabra “flexible” como si fuese positiva y, ¡en realidad es volverte loco! (risas). Las dos hablábamos de lo mismo y quisimos investigar más. Por eso, Model A/B/C ya no es solo zapatos, sino también vestimenta para un perfil de trabajador, ya que tienes que venderte a ti mismo, trabajar delante del ordenador rellenando facturas o contestando e-mails, y crear tu propia obra, ya sea escribir, montar un escenario, o hacer unos zapatos. Ese nuevo trabajador tiene que saber hacer, por lo menos, tres cosas a la vez. Y por eso, lo de A/B/C.

A la hora de diseñar las colecciones, ¿piensas más en ideas o ideales, que en un tipo de persona o posible cliente?

Creo que estoy diseñando para mí, sería mi perfil: alguien que consume reflexivamente, que no es impulsivo, que se interesa por la información que hay detrás del producto, de todo tipo, desde el diseño hasta los materiales, de dónde viene... Pero, obviamente, nunca puedes controlar el comprador final, luego te sorprendes para bien. Viene gente más mayor de lo que yo me espero, y es gente a la que le interesa el producto y lo comprende. No quiero que sea elitista, a cuanta más gente le guste, mejor.

¿Cuáles con tus materiales favoritos? ¿Cuáles tienes pendientes por experimentar?

Soy vegetariana y siempre he utilizado piel, por respeto al trabajo de zapatero. Es el material que siempre se ha usado, un material súper noble, y para aprender a hacer zapatos hace falta usarla. Ahora que la empiezo a dominar, quiero investigar otros materiales, porque soy vegetariana y me gustaría poder ofrecer una opción que sea tan buena como la piel. Y eso no es algo que se consiga de un día para otro. Para la próxima colección de verano voy a meter materiales bastante nuevos, y voy a ver qué pasa, cosas alternativas a la piel que tengan una alta calidad.

¿Qué diseñadores consideras una influencia para ti?

Anne Sophie Berger, me gusta mucho. Ella es artista, y el proyecto Fashion Is Fast, es increíble. También Bless y Perks And Mini/P:A.M. Hacen cosas muy locas y divertidas. Aunque los tres tienen discursos distintos, los tengo todo tiempo en mente.

¿Qué otros referentes tienes, como inspiración, fuera del diseño de moda?

Textos teóricos sobre arquitectura... Intento utilizar todos los medios que haga falta para que se entienda el proyecto. Hablando con Claudia Pagès sobre performance, hemos concluido que trabajar hoy en día es performar. Todas estas teorías me han influenciado también a la hora de mostrar mis trabajos de otro modo, no solo con fotografías. Son muy diversas las fuentes, según la necesidad del proyecto, he ido a unas u otras.

¿Qué quieres ofrecer desde los talleres que impartes en tu tienda? ¿Echabas en falta algo así?

Como a mí me costó encontrar la manera de que me enseñaran, he echado en falta algún sitio donde se aprendiese. Lo que propongo es nueva artesanía porque cada uno viene con un proyecto de lo que quiere hacer, y aquí lo desarrollamos. Cada proyecto es distinto, yo les doy las herramientas, pero es bastante laboratorio, y es ahí donde yo veo que es nueva artesanía porque no vamos a repetir todos un mismo modelo oxford... Es la nueva manera de recuperar las cosas hechas a mano, que tienen buen karma. Una manera en la que aprendes la técnica, pero en donde también investigas.

¿Qué análisis haces de todo lo que has aprendido, desde que empiezas con De Ubieta, hasta el día de hoy?

Que cuando empiezas un proyecto tú solo, es muy sacrificado, muy difícil, pero muy gratificante. Desde el estado se propone que la gente sea emprendedora, pero en realidad es dejarla en un desierto, es muy complicado... Pero te organizas como quieres, estás desarrollando ideas que son tuyas, tienes que creértelo porque si no, mal. Es muy bonito, pero la situación político-económica hace que sea desesperante, tienes que ser muy calmado y cauteloso. He aprendido muchísimo, en todos los aspectos. Al igual que en arquitectura aprendes a diseñar y luego en un despacho, haces otras cosas muy diferentes, cuando eres artesano es igual.

¿Un deseo para el futuro?

Que pueda seguir dedicándome a esto, y sobre todo, ¡que no me aburra nunca! (risas). Y que nadie se aburra en el trabajo, creo que es algo negativo. El trabajo puede ser algo siempre positivo.

TEXTO
CRISTINA RAMÍREZ
FOTOS
RAFA CASTELLS

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