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Se define como “una habitación muy desordenada de un adolescente con resaca de tres días”, o como “un disco de almacenamiento lleno pidiendo a gritos una limpieza de memoria”. Y es que, aquellos que hayáis visto las obras de David Macho sabréis que el horror vacui, el caos y el más es más imperan en su trabajo. A partir de referentes de la cultura popular de los 90 y los 2000, el artista construye en sus composiciones universos que rozan los límites de la moral, pero de los que es imposible apartar la vista.

Durante la cuarentena, David Macho tuvo la oportunidad de colaborar con Gucci junto a otros artistas en la elaboración de varias obras con el modelo de reloj automático G-Timeless como motivo principal. En sus pinturas, el artista se centró en transmitir el sentido de comunidad, un sentimiento que siempre ha sido muy importante, pero más todavía en tiempos de pandemia.

Te llamas David González, pero todos te conocen mejor como David Macho. Cuéntanos, ¿por qué decidiste empezar a usar este apodo?
Lo cierto es que Macho no es ningún apodo sino el primer apellido de mi abuela paterna. Lo único que hice fue obviar mis dos primeros apellidos (González Fernández), como han hecho gran cantidad de artistas a lo largo de la historia, y utilizar la alteración del orden a mi favor.
Macho suena bien. Es folklórico a la par que serio, además de tener un significado concreto. Macho es la exaltación de la masculinidad, la performance del hombre llevada al extremo. ¿Y no es irónico que un maricón activista como yo se llame así? Al final, es una forma de coger la palabra para subvertir su significado, una forma de reivindicar nuevas masculinidades mucho más sanas y coherentes con nuestra era.
Sin más preámbulos, quería cerrar esta pregunta diciendo que el día que decidí dar el paso y empezar a hacerme llamar David Macho fue uno de los momentos más importantes de mi carrera artística, pues fue la primera vez que me proyecté como artista. Vi futuro en el nombre y, sobre todo, gané seguridad a la hora de hacerme valer. Las palabras no son moco de pavo. Definen una realidad y ayudan a gestionar las performances de vida que cada uno se propone.
Te graduaste en arte en la Universidad del País Vasco, además de realizar un máster en Investigación en Arte y Diseño en la UAB. ¿Cuándo descubriste tu pasión por el arte? ¿Siempre supiste que querías dedicarte a esto?
Lo cierto es que no. Yo de pequeño quería ser o bruja o sirena, pero como en este mundo no era posible, pensé que el arte era lo más cercano a hacer magia sin haber nacido con poderes sobrenaturales. Dejando paranoias fantásticas atrás, sí, siempre me gustó pintar y dibujar, aunque pasé por varias etapas en las que me obsesionaba con lo que quería ser de mayor, tal vez por la importancia que se le da a este tema en nuestra sociedad. Parece que lo único importante en la vida de un niño de 12 años es si tiene novia y si sabe ya a qué se quiere dedicar el resto de su vida. Sigo sin entender la presión familiar a la que son sometidos los niños con las problemáticas de un adulto angustiado.
Algunas de las profesiones con las que me obsesioné en mi adolescencia fueron: domador de orcas y delfines, mago, mentalista, cocinero, guionista, actor, director de cine, diseñador de moda y cómico. En fin, cada mes quería ser una cosa diferente, quería serlo todo. Eso sí, sólo me rondaban por la cabeza empleos condenados al ‘fracaso’, trabajos sujetos a la incertidumbre. Y por ello creo que siempre quise ser artista, porque es la profesión que más engloba este sentimiento. Dedicarme a ser artista es querer jugar a estar vivo.
Originariamente eres de Santander, pero actualmente resides en Barcelona. ¿Por qué decidiste irte a estudiar y a vivir aquí? ¿En qué crees que difiere la escena artística de Barcelona de la de tu ciudad natal?
Pues porque Barcelona es una ciudad muy cosmopolita, ¿no? Al menos eso dice siempre mi madre. Barcelona es la puerta de Europa, la lanzadera idónea hacia el éxito, el puente perfecto entre el anonimato y la celebridad, lo cual para la gente del mundo del arte está súper bien, ya que en España no se valora lo suficiente el talento nacional – ¡just joking! Vine a Barcelona para ver qué pasaba, pero sin ningún objetivo claro.
La escena artística de mi ciudad natal es nula. Bueno, está el centro Botín y Okuda, que son los que más cultura mueven en el territorio cántabro, pero poco más. ¡Ah!, y Miguel Ángel Revilla (presidente de Cantabria), uno de los mejores performers mundiales. Ya le gustaría a Marina Abramovic marcarse esas performances. Si yo fuera el MoMA, compraría la performance de cuando Revilla se gastó medio millón de euros de fondos públicos en anchoas para utilizarse como regalos institucionales. En fin, un genio del arte conceptual.

“El día que decidí dar el paso y empezar a hacerme llamar David Macho fue uno de los momentos más importantes de mi carrera artística, pues fue la primera vez que me proyecté como artista.”
Comentas que “en el acto de pintar se refleja mucho la identidad de uno mismo”. En tu caso, ¿cómo definirías tu identidad artística? ¿Qué elementos te diferencian de los demás artistas?
Si tuviera que definirme sería algo así como una habitación muy desordenada de un adolescente con resaca de tres días, o como un disco de almacenamiento lleno pidiendo a gritos una limpieza de memoria. Creo que esta forma de definir mi identidad es común en muchas personas de mi generación. Al final, desde el punto de vista sociológico, nos señalan como la ‘generación perdida’, jóvenes muy preparados inmersos en la precariedad, con un futuro incierto pero esperanzador.
En cuanto a qué me diferencia de los demás artistas, pues no lo sé. Yo intento canalizar toda esta energía y proyectar este sentimiento de desconcierto y miedo para hacer de ello una obra plástica. Por eso, todo lo que aparece en mis pinturas es lo que me ronda por la cabeza, sin apenas descartar nada. Simplemente aparece todo. Digamos que soy lo contrario al minimalismo, eso de menos es más no me convence. Menos es poco, y más me sigue pareciendo escaso. Sobre todo en una época como esta, en plena pandemia mundial. Bajo mi punto de vista, no se debería jugar a ser minimalista o reduccionista., hay que ponerlo todo. Un barullo. El Apocalipsis.
Con tu arte te propones hacer una deconstrucción crítica del mundo adolescente a través de referentes de la cultura popular. Para ello, te inspiras mucho en las series y dibujos de los 90 y los 2000. ¿Dirías que la adolescencia fue una etapa fundamental en tu desarrollo como artista?
Voy a contar algo que nunca antes he hecho público, pues creo que es una parte fundamental para entender mejor mi práctica artística. Soy una persona que tuvo que crecer de un día para otro. Mi padre falleció cuando yo tenía 12 años delante de mis ojos por su adicción a la heroína. Esto hizo que tuviese que afrontar actitudes de adulto sin yo entender lo que esto significaba. En otras palabras, perdí parte de mi adolescencia pensado cómo debería de comportarse un adulto, lo cual me hizo madurar demasiado.
Esto, sumado al bullying exacerbado que sufría en el colegio, y todos los daños emocionales que suponen en la identidad de uno mismo, hizo que cayese en cólera, alcanzando unas inseguridades que afectaron a mis mecanismos de aprendizaje y a mi propio organismo. Sin ir más lejos, me meé en la cama hasta los trece años, y fui al logopeda hasta los dieciocho. No sabía leer en público, o igual sí sabía, pero como estaba acostumbrado a que me ridiculizaran siempre que me expresaba, acabé adquiriendo unos miedos que dañaron mucho mi autoestima.
¿Se entiende mejor ahora? Obviamente, fue una etapa fundamental en mi desarrollo como artista, aunque creo que es ahora, a mis 26 años, cuando estoy viviendo mi primera adolescencia. Por ello toda mi obra habla de los recuerdos de un adolescente, alguien que se nutrió mucho de la cultura de los 2000, pero que no pudo vivirla. Mi práctica artística son flashbacks del pasado, llenos de series y dibujos que, en cierta medida, me salvaron. No quiero tampoco caer en la romantización de las tragedias, pero tampoco puedo huir de mis vivencias.
Como curiosidad, ¿qué series y dibujos te marcaron durante ese período?
Un sinfín. Aunque si tuviera que citar algunas, serían: Gárgolas, Hannah Montana, La pajarería de Transilvania, Sabrina cosas de brujas y Física o química.


Para muchas personas, tus cuadros pueden llegar a parecer disparatados e incluso bizarros. Las tres mellizas atropellando a la bruja con un furgón de la Guardia Civil o los personajes de Doraemon practicando sexo son algunas de las escenas que forman parte de tu portfolio. Cuéntanos, ¿cómo se te ocurren estas ideas? ¿Cuál es tu proceso creativo?
Pinto riendo, pensando en universos paralelos. Planteo realidades que en este mundo no se podrían dar porque se tacharían de poco éticas, es decir, pienso todo aquello para lo que el mundo no está preparado y lo pinto. En cierta medida, me gusta jugar con los límites de lo moral, lo cual puede parecer bastante bizarro, aunque para mí es un juego en el que pongo de manifiesto lo absurdo del pensamiento humano.
También tienes una tienda en la que vendes algunas de tus pinturas, además de algunos pendientes muy particulares en forma de mini cuadros. ¿De dónde nació esta idea? ¿Por qué decidiste convertir tus obras en complementos?
Lo cierto es que tengo la tienda super abandonada desde el inicio de la cuarentena. Sin ir más lejos, no me queda ningún pendiente disponible, por lo que prefiero gestionar mi producción vía mail o Instagram, ya que es más rápido y efectivo.
En cuanto a la idea de convertir el arte en complemento, surgió hace un par de años, aunque he de decir que estas piezas pertenecen a una obra que tuve expuesta en Miscelánea (galería de arte en Barcelona), que llevaba por nombre T.A.T.E y, que por supuesto, su concepto era mucho más complejo que el de hacer pendientes con mini lienzos. A ver, os explico para que se entienda mejor.
T.A.T.E. es una escultura móvil que toma como referencia las estrategias de marketing de las grandes marcas. Un display propio de unos grandes almacenes, donde el producto que se vende son reproducciones en miniatura de las obras más importantes de la historia del arte. También se podría pensar como una escultura efímera que va cambiando de forma con la interacción del comprador, como las estanterías de un supermercado, donde los productos van rotando y con ello se van creando distintas formas.
T.A.T.E. trabaja la idea de la copia, jugando al arte accesible y democrático. Todos pueden adquirir una pequeña obra de arte, un souvenir de lo que nos han vendido como inaccesible y contemplativo. Además, el packaging cumple la función de museo, protegiendo la obra con un mini guardia de seguridad que custodia cada reproducción en miniatura. T.A.T.E. es una producción en serie de obras, es el mercado del arte en una sola pieza convertida en marca, es arte take away.
Tiene un discurso más complejo de lo que parece, ¿verdad? No sé si se ha entendido, ya que es necesario verlo en foto para hacernos una imagen mental de lo que he explicado. Pero en definitiva, es convertir el arte en souvenir para que todo el mundo pueda tener algo en su casa. El objeto cumple con dos funciones: la de ornamento para el hogar y la de pendiente.

“Dedicarme a ser artista es querer jugar a estar vivo.”
Por lo que veo, además de los complementos, también te interesa el mundo de la moda en general. Eso se puede ver en algunas de tus piezas, en las que incluyes elementos de grandes marcas. ¿Qué significa para ti la moda? ¿De qué modo la relacionas con tu arte?
Para mí ‘estar de moda’ está de moda, y siempre lo va a estar. Aunque en mi opinión, la moda nada tiene que ver con la industria textil, sino con la actualidad, con el presente. Cada contexto histórico marca una tendencia, y esta repercute en todas y cada una de las artes (arquitectura, literatura, pintura, etc.) propias del ser humano, además de en la forma de expresarnos y relacionarnos. Al final, todo va de la mano, y las necesidades sociales se reflejan en lo que construimos con las manos y viceversa. Sin ir más lejos, esta semana estaba pensando en moda en tiempos de pandemia y cómo esto repercute en el pensamiento de los arquitectos, los diseñadores, los artistas, etc. Bueno, y en todas las profesiones que conocemos hasta el momento.
Yo por ejemplo estuve tres meses pintando en pijama desde casa. Y si te digo lo que pinté, alucinas. Pinté un cyborg-búnker con identidades futuristas, híbridos entre máquinas y animales conviviendo en armonía. Al final creé una utopía más real que anecdótica, sobre todo pensando en lo que se nos venía encima. Y para colmo, este cuadro fue un encargo que me propuso Neil Harbisson (considerado el primer cyborg del mundo) en noviembre del 2019. Por esto, y por muchas otras cosas, sí creo que mi arte está relacionado con la moda. Pintar un búnker en plena cuarentena me posiciona como un artista fashion, ¿no?
Hablando de moda, hace unos meses participaste en un proyecto para Gucci en el que dabas rienda suelta a tu creatividad para crear una obra dedicada a sus relojes automáticos G-Timeless. La abeja, tan característica de la marca, era el motivo principal de la creatividad. ¿Cómo abordaste esta propuesta? ¿Qué concepto quisiste transmitir?
Así es. Abordé la propuesta con mucha ilusión, pues ver que tu imaginario tiene cabida fuera de las paredes de un museo es halagador. Una marca no te llama todos los días para hacer una colaboración. Solo sabría explicarte lo que sentí con las películas. De pronto era la Cenicienta, o mejor aún, era Anne Hathaway en la película Princesa por sorpresa. Sí, ¡soy muy peliculero!, pero es que lo que me pasó se acerca más al guion de una comedia romántica que a la propia vida.
En cuanto a lo que quise transmitir en las pinturas, fue el sentido de comunidad, que aunque suene a marketing cursi, es uno de los temas que más se repiten en mis pinturas. Para mí, la reunión es el principal evento del ser humano, siempre que este se desarrolle de manera orgánica y sana.

Otros artistas que también colaboraron en el proyecto fueron Winnie Chi, Andrey Kasay Balfua, Margot Ferrick, Kieron Livingstone, Oh de Laval, Tishk Barzanji y Cambo. ¿Conocías alguno de ellos previamente? ¿Qué te parece que grandes marcas como Gucci reconozcan y den valor al trabajo de artistas poco conocidos?
Conocía a Oh de Laval, sigo su trabajo desde hace tiempo por Instagram. Admiro mucho su perversión, y creo que es un recurso que los dos manejamos con frecuencia a la hora de crear obras. El resto no sabía quiénes eran, aunque he indagado en su trabajo y me parecen muy buenos, sobre todo Balfua, del que me he hecho realmente fan.
Y en cuanto a la segunda pregunta, ¿es necesario hacerla? ¿Pues qué me va a parecer la iniciativa? Obviamente increíble. No es por ser un ‘bien queda’, que también, pero este tipo de propuestas en las que se apoya a artistas poco conocidos me hacen tener esperanza. Al final, hoy en día las marcas hacen más por los artistas que cualquier institución cultural. Que una marca como Gucci dote de valor la función de jóvenes creativos y apueste por lo desconocido es esencial para hacer entender que los artistas no necesariamente tenemos que estar en el museo.
Es necesario que este tipo de colaboraciones se sigan dando para empezar a plantearnos que los artistas podemos desempeñar más funciones que las de exponer en el cubo blanco. Podemos desarrollar nuestra práctica en otros ámbitos, ya sea en la industria textil, haciendo videoclips, creando o diseñando videojuegos, en un festival de música o interviniendo en un debate de la radio. Al final, contamos con un valor estético que puede estar integrado en muchos momentos cotidianos de nuestro día a día.
Esta colaboración te pilló durante el primer mes de la cuarentena, cuando todavía todo era muy incierto. ¿Dirías que te ayudó a abordar mejor la situación el hecho de estar ocupado con un proyecto tan importante?
Me ayudó sobre todo a abordar mi situación económica, ya que en ese momento solo tenía un encargo, el del cyborg-búnker. Y obviamente sí, estar ocupado es lo mejor que te puede pasar en la vida, sobre todo en situaciones de incertidumbre. No quiero quedar de intenso, pero al final estar vivo consiste básicamente en mantenerse ocupado/hacer tiempo hasta que llegue la hora de morir, ¿no? Sé que suena un poco existencialista, pero yo cuando tengo mucho tiempo libre acabo cogiendo ataques de ansiedad. Así que prefiero tener la mente ocupada para no rayarme con el futuro. Y sí, es justo el futuro lo que más me preocupa.
Sin duda, en el proyecto de Gucci participó mucha gente talentosa, con orígenes y estilos muy distintos. Aun así, sabemos que en España también hay muchos artistas por descubrir que aún no han tenido su oportunidad de brillar. Dinos, ¿qué artistas españoles nos recomiendas? ¿A quién deberíamos seguir en Instagram?
¡Uy! Gracias por hacerme esta pregunta. Ha llegado el momento de la promoción. ¿A quién no le va a gustar una pequeña pausa publicitaria?
Voy a empezar por mis cuentas básicas de entretenimiento, que son básicamente los perfiles de Instagram que más amenizan mi día a día. Sofum (@soffmm), una emo legend obsesionada con ser una leyenda del fitness; Chenoa Oficial (@chenoaoficial), posiblemente los mejores hilos de stories de Instagram. Entre la risa y el llanto, no sabría como definirla pero, para que os hagáis una idea, es como María Patiño alistándose al ejército en un día de lluvia. Oro Jondo (@orojondo), doctorado en ‘cyber costumbrismo’, en otras palabras, fiel defensor de los derechos de los españoles; y por último, nuestra querida Samantha Hudson (@badbixsamantha), a la que posiblemente conozcáis por inventar el hummus del Mercadona o poner letra al himno de España. Otras cuentas que también me interesan, y que tienen una relación más cercana con el arte, son la de María Alcaide (@ridimeid), a la cual podríamos definir como esthéticienne de los conceptos; Marian Garrido (@marian_garrido), energy drinks in random places; y Lola Zoido (@elezetate), a quien definiría como artista tapizadora de lo orgánico.
Realmente hay muchas cuentas a las que me gustaría dar voz, pero uf, es muy cansado esto de nombrar. Así que acabaré esta pregunta citando a una promesa musical, Ttrraaccaa (@ttrraaccaa), que presentó su primer disco este año, Depressed 24/7 but always down to party, un LP lleno de llantos y gritos. Su música oscila entre la perversión de un emo adicto a Fotolog, un esclavo del sistema y un eterno moderno con un futuro incierto. En fin, que hay que escucharlo para entenderlo. Él define su género como reggaetón existencialista.
¡Ah!, y también debéis conocer Ainize Santos (@ainizesantos), ilustradora y tatuadora. Ella me tatuó a Victoria Federica de Marichalar y Borbón subida en patinete eléctrico y a Hannah Montana quitándose la peluca. Os tenéis que tatuar con ella, que aparte de ser tatuadora, ¡también es mi hermana gemela de pelo!

En tu web tienes una sección de ‘textos’ que actualmente está siendo actualizada. ¿Qué tipo de escritos podremos encontrar en ella una vez esté completa?
Lo cierto es que llevo sin actualizar mi web más de ocho meses. Tenía puesta una sección de textos porque antes realizaba ensayos sobre cualquier tema, aunque actualmente me veo más preparado para hacer un podcast y debatir oralmente que para escribir delante de la pantalla del ordenador. En fin, creo que esta sección nunca llegará a completarse. Porque además, Gina Guasch (@ginaguaschteam), una de las mejores diseñadoras gráficas de Barcelona, me está haciendo otra web más sencilla y acorde a mi personalidad.
Para terminar, ¿nos podrías contar en qué proyectos te encuentras trabajando actualmente?
Pues actualmente me encuentro trabajando por encargo, es decir, con la gente que contacta conmigo. Entre el cliente y yo construimos un mundo de fantasía con sus referentes y mi imaginario. También me estoy planteando realizar pañuelos e incluso prints, sobre todo para ser más accesible y así poder llegar a un mayor número de personas, ya que es evidente que no todo el mundo puede permitirse un cuadro. Al final, yo lo entiendo, adquirir un cuadro es poseer un objeto de lujo.
Y para concluir, decir que estoy dentro de dos agencias de representación de artistas: The Rats Company y House of Maricxs, que básicamente se encargan de buscar proyectos que encajen conmigo. Y bueno, hay algún proyecto más en el que estoy trabajando, pero es top secret, ya sabéis cómo funciona esto. Pero si hay alguien que haya llegado hasta aquí y quiera un cuadro mío o realizar algún tipo de colaboración, que contacte conmigo o con mis representantes. ¡Bendiciones y buenas noches!

Texto
Amani Chugri

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