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Estudió diseño gráfico casi por accidente y, junto a la ilustración, terminó por convertirse en su pasión. Daniela Efe es una artista colombiana que destaca por sus cómics surrealistas y llenos de color. “Me siento una mujer muy orgullosa de ser mujer” asegura. Por eso con las figuras femeninas comunica, empatiza y muestra conflictos tanto internos y personales como externos y estructurales.

Como practicante de las cartas, el mundo espiritual también tiene un gran peso en sus proyectos, por lo que se ha encargado de diseñar una baraja de tarot poco convencional al estilo punk. Además, el cartel de la última edición del Festival Reteena es obra suya. Conozcamos quién hay detrás de estos trabajos.

Primero de todo, enhorabuena por el ensayo ilustrado Nostalgia de lo no vivido (80s), con el que te has encargado del diseño gráfico, las ilustraciones y la escritura. ¿Podrías presentarte un poco más? ¿Quién es Daniela Efe?
Bueno me presento, soy de Bogotá, Colombia, después de trabajar 2 años en una agencia de publicidad como diseñadora gráfica, me di cuenta de que ilustrar era a lo que realmente me quería dedicar. Me defino como una persona bastante ansiosa mentalmente, pero al mismo tiempo, bastante metódica con mis procesos. Tiendo a pensar demasiado las cosas, pero al tiempo he aprendido a soltarme, a apreciar lo fugaz y lo espontáneo y a abrazar esos accidentes o inconvenientes de última hora. Hoy me defino como alguien bastante introspectiva pero resolutiva. 
¿Cómo entra el arte en tu vida? ¿Y el diseño y la ilustración?
Antes trabajaba en una agencia de publicidad que aunque fue gratificante y me encontré con personas increíbles a las que aprecio muchísimo, me hizo darme cuenta de que no era lo que realmente quería hacer con mi vida profesional. Desde muy pequeña he tratado de involucrar las artes gráficas en mi vida y en mi entorno, era la manera en la que mejor me comunicaba, y claro, la que más se me facilitaba.
Es gracioso cómo entré a la carrera de diseño gráfico, porque fue por error; el día que tenía la prueba para entrar en la carrera de artes plásticas, que era la que realmente quería hacer, se me olvidó la cita y claramente no pasé a esa universidad, así que entré en la de diseño gráfico solo para no quedarme meses sin hacer nada. Al final resultó apasionante, la terminé y al finalizar entré en la agencia de publicidad.
Pero el tiempo que estuve en la agencia me hizo tener una relación bastante rara con la ilustración, porque quería enlazar mi trabajo de diseñadora con la ilustración, pero era muy difícil desarrollar mi estilo propio ahí o aplicar el que en ese momento era mi estilo a las piezas que necesitaban los clientes. Las condiciones laborales y el entorno no me resultaban satisfactorias, y mi abuelo me insistía mucho en que me fuera del país, así que decidí dejarlo y venir a Barcelona a hacer un máster de ilustración y ver qué pasaba. A día de hoy estoy satisfecha con mi 'error' de elección de carrera porque he logrado sincronizar el diseño gráfico con la ilustración, y me encanta trabajar con los dos al mismo tiempo.
Aparte de ser diseñadora gráfica, también escribes poesía y haces cómics y dibujos surrealistas. ¿Hay algo más que hagas relacionado con las industrias culturales que tenemos que saber?
Me encanta y me hace mucha ilusión trabajar con proyectos musicales o contenidos que tengan que ver con música. Hasta ahora solo he hecho un par de colaboraciones con amigos de Colombia que tienen bandas o proyectos en solitario y uno en Barcelona, que por la pandemia no ha salido.
De hecho, uno de mis proyectos personales favoritos es una contestación ilustrada que hice para Salomón, uno de mis amigos más cercanos de Bogotá. Consistía en un pequeño EP de cinco canciones que él había improvisado y compilado, titulado Daniela se fue de Paseo, y me lo envió cuando vine a vivir a Barcelona en el 2018. Un año después, como respuesta a su regalo, yo le envié los covers ilustrados de cada canción del EP. Claro, es de mis favoritos, porque tiene una carga emocional impresionante.

En tus dibujos representas todo tipo de cuerpos de mujeres, por ejemplo, de distintas razas y etnias. ¿Consideras que tu arte es feminista? ¿Qué quieres reivindicar cuando representas la mujer en el papel?
Sí, es feminista. Mi intención no es pretenciosa, mi intención es plasmar lo que veo o lo que siento, o las dos, por lo tanto dependiendo del tono, el contenido o del sentimiento que quiera hablar, puede haber más denuncias o reivindicaciones detrás de la imagen. Lo cierto es que me apasiona dibujar mujeres, dibujar figuras humanas, porque me siento representada y cómoda dibujando figuras femeninas.
Mi intención es empatizar, es destilar conflictos tanto internos como externos. Como mujer 'extranjera', 'tercermundista', 'panchita' etc., he sentido el peso de este tipo de prejuicios, etiquetas y de estereotipos constantemente; afortunadamente vivimos en tiempos más multiculturales y es probable que nos encontremos cada vez menos en este tipo de situaciones, pero aun así, sigue pasando y sigue siendo problemático. Y por ser persona sin necesidad de ninguna otra etiqueta ya me siento fuerte, decidida, valiosa, si me siento una mujer muy orgullosa de ser mujer y de comunicarme con las personas, mi intención es plasmar eso, que ser persona con o sin tetas, coño, pene, pelo largo o corto, o como venga, es suficiente para sentirse valiosa y empática.
Me encanta la serie Benedetti, no solo es un cómic con unos dibujos muy originales, sino que te invita a la reflexión. En tu serie de cómics Beneddetti, se encuentra la pieza El hombre que aprendió a ladrar donde los animales son más civilizados que los humanos. ¿Es ese el mensaje que querías transmitir?
Estas ilustraciones son el resultado de un ejercicio de ilustración que debíamos hacer en el máster y Sónia Pulido era la guía en esa actividad. Ella propuso ilustrar tres minicuentos de Benedetti, entre ellos este. Mi intención en esa ilustración al principio era un poco pretenciosa y más complicada de lo que en realidad es el texto, el cuento al final es simplemente una historia divertida de libre interpretación que se puede adornar con mucha intensidad y profundidad. Por supuesto, eso no está mal, pero al final es un cuento de ficción y es ambiguo, puede ser una crítica o no, esa es la magia del autor, dejar al lector imaginar, y pensar.
Algo que sí es cierto es que la función de una ilustración en editorial es convivir con el texto, no robarle protagonismo, pero tampoco lo es adornar gratuitamente, es iluminar al texto, armonizar. El minicuento El hombre que aprendió a ladrar, tiene una frase muy bonita que dice: “Amor es comunicación”; la ilustración al final es una persona comunicándose con su perro
Su amor no era sencillo explica la historia de amor entre dos personas con fobias. ¿Es esta una crítica a la estereotipación que sufren las personas con enfermedades mentales?
Francamente, no lo sé, pero puedo insistir en que el humor y la literatura permiten evaluar las cosas desde diferentes puntos de vista. Tal vez sí es una crítica, tal vez es un minicuento hilarante y desinteresado como un buen chiste, pero eso no le resta que pueda ser una crítica a la vez.

“Como mujer 'extranjera', 'tercermundista', 'panchita' etc., he sentido el peso de este tipo de prejuicios, etiquetas y de estereotipos constantemente.”
Hablemos del póster inspirado en la película Blue Velvet y del mensaje "Where is my dream?". Me pregunto si la representación de las rosas, los cuchillos, los casetes que se destrozan, las dos mujeres tristes y el hombre gritando son tal vez una crítica a la violencia de género.
Bueno, esa película, como tantas otras de hace más de 30 años, no resulta ser la más reivindicativa y correcta en términos de violencia de género, suelen tener contenidos y argumentos que al día de hoy son bastante problemáticos. Pero el objetivo de la ilustración, en el momento que lo hice, era hacer mi versión del cartel de esta película de David Lynch. Mi intención directa no era hablar sobre violencia de género, era transmitir la esencia de los personajes y de la historia sin hacer un spoiler.
Has diseñado dos colecciones totalmente distintas sobre el tarot, la astrología y la espiritualidad. Mientras For the love of Goth and Punk son cartas oscuras, macabras, góticas y tétricas inspiradas en personajes como Juana de Arco, las que forman parte del merchandising del cómic Alcheringa son totalmente distintas. ¿De dónde nace la idea de hacer estos proyectos? ¿Te has subido al carro de la astrología como la mayoría de millennials?
Hace un año y medio aproximadamente, me contactó Stephanie, que es una escritora de cómics de Estados Unidos, y me propuso el primer proyecto que tenía que ver con barajas de tarot, que era ilustrar una baraja de cartas que ella se había inventado: el oráculo de sueños. Ella creó una serie de conceptos para que yo los ilustrara y plasmara mi interpretación ilustrada de cada significado. Fue un éxito nuestro trabajo, ha sido muy bien recibido.
Al final, es algo de lo que Stephanie tiene mucho conocimiento y quiso contar conmigo para hacer parte de su proyecto y acabé empapapándome del tema, tanto que me cambió la vida y mis formas de trabajar e incluso mi relación con el mundo espiritual. Es un proyecto que trascendió. Mientras trabajamos juntas en ese primer proyecto, nos dimos cuenta de que teníamos un montón de intereses en común, que coincidimos en muchos gustos musicales y estéticos, fue a finales del año pasado cuando me propuso hacer el tarot goth y punk. Gracias a nuestro bagaje cultural común pudimos crear esta baraja en conjunto y, aunque ella se hubiera encargado más de la parte conceptual y yo la gráfica, no habría resultado así sin la convergencia que tuvimos.
¿Crees en el poder de la baraja? ¿Sabes leer las cartas?
Sí. Aprendí mientras ilustraba el primer tarot. Antes de eso una de mis amigas más cercanas de Bogotá que sabe leer el tarot y a veces se reunía conmigo para leerme las cartas me empezó a explicar sobre los significados, símbolos, conceptos básicos, etc., y yo o me empecé a interesar. Simultáneo a eso, me contactó Stephanie y me propuso ilustrar el primer tarot; ahí empecé a estar más atenta a los significados, la lectura de las cartas, y los diferentes tipos y versiones de tarot que existen, pero aún no sabía leerlo, no fue hasta que acabé de ilustrar el primer tarot, que empecé a practicar, a tener mis propias barajas, y a convertirlo en una rutina casi.
Practico las lecturas del tarot como herramienta de exploración, no como un oráculo. Me ayudó mucho a hacer transiciones en mi vida, a vivir la soledad, la ruptura del confort, vigilar el mundo interior, tanto mental como emocional y como se refleja en el mundo material, a vigilarme a mí misma y cuidar las decisiones y pensamientos que tengo.

Me he fijado que en tus dibujos suele haber elementos que se usaban en los años 40, 60 y 80 para escuchar música como el vinilo, el walkman y el casete, los cascos y el radiocasete ¿Trabajas escuchando música? Si es así, ¿qué tipo de música?
Me resulta complejo resumir esta pregunta, porque sí, creo que es evidente que la música es una parte bastante importante de mi proceso creativo, porque incluso en las ilustraciones se nota. No creo que tenga un tipo de música específica con la que trabaje, porque depende de varias cosas: estados de ánimo, nivel de concentración, el sitio donde esté, el tipo de trabajo que haga... Y, bueno, últimamente estoy más enganchada a los podcasts.
Pero sobre la música, aunque el resumen de mi Spotify de este año dice que lo que más escucho es art pop (que ni idea qué es) y que en mi top de artistas están Sevdaliza, Depeche Mode y Eartheater, no me sorprendería que me dijera que lo que más escuché es neo perreo y Shakira, por ejemplo.
Pasemos a hablar del proceso creativo, ¿viene antes el dibujo, el color, el concepto, o las sensaciones que quieres transmitir?
El concepto o las sensaciones, cuando se trata de mi trabajo personal normalmente, una idea surge gracias a un sentimiento o un pensamiento que debo analizar, sintetizar, pasar a un concepto, resolverlo gráficamente, luego entran el dibujo y el color.
Pero también es cierto que hay días o noches que me viene de golpe a la cabeza una imagen con todo junto, con colores, conceptos y sensaciones ya resueltos en mi imaginario, me ha tomado años dibujar tal cual veo las cosas en mi cabeza, resulta muy satisfactorio que el imaginario deje de ser imaginario y sea materializado, pero en los momentos en que no soy tan afortunada, procuro pensar ¿qué quiero decir? ¿Qué necesito contar? No sé, procuro que todo evolucione de manera orgánica, aunque dependiendo del tipo de trabajo y el tiempo que requiera, a veces necesito seguir un método menos elástico.
Hace poco diseñaste el cartel para el festival Reteena. ¿Cómo fue la experiencia? ¿En qué te inspiraste?
Sí, fue un proyecto estupendo, con un equipo estupendo. Hace meses, durante el confinamiento de hecho, las chicas que lideran el proyecto de Reteena me contactaron porque habían visto en mi feed de Instagram una ilustración de unos ojos con llamas en las pupilas, y me dejaron caer la propuesta de trabajar conmigo para la tercera edición de este festival, yo les dije que sí inmediatamente, y pasados 2 o 3 meses empezamos a trabajar, gracias finalmente permitieron sacar el festival adelante. Fue una experiencia supernatural, nuestra comunicación fue excelente, los tiempos de entrega y el ritmo de trabajo eran muy satisfactorios, el tipo de contenidos y piezas que me proponían hacer me gustaba, y eran bastante receptivas con mi opinión y mi estilo. El resultado fue gratificante, me siento muy orgullosa de ese proyecto y del equipo de trabajo.

De los trabajos que has hecho hasta el momento, ¿cuáles son aquellos de los que te sientes más orgullosa?
Los proyectos que han sucedido entre amigos me llenan de mucho orgullo porque resultan apasionantes, conmovedores, desinteresados y familiares. Y eso es algo que aprecio muchísimo, y que me nutre inagotablemente. Por ejemplo me encantó hacer el cartel del Reteena, y ver toda la ciudad empapelada con el resultado de las ilustraciones y la gran acogida que tuvo es supergratificante, además que es la primera vez que me pasa, y me siento muy feliz y orgullosa por ello.
Para terminar, ¿algún proyecto en camino del que nos puedas hablar?
En realidad he estado en varios proyectos que recientemente se han aplazado por el Covid, eso resulta un poco agobiante. Entre ellos hay un par que tienen que ver con música y branding que es de las cosas que más ilusión me hacen porque evidencian la fusión del diseño con la ilustración, mis dos pilares.
También tengo muchas ganas de estabilizarme económicamente para poder invertir más tiempo y dinero en mis proyectos personales, que son un montón, y como todas, tendré que poner en orden de prioridades para ver por cuál empiezo, pero diré que una de las cosas que más me llama la atención en este momento es hacer y pintar cerámicas que era algo que había empezado a hacer hace años y lo dejé pausado justo cuando me mudé a Barcelona, me interesa retomarlo. Además de eso, quiero aprender a tatuar y hacerme un hueco en este mundo, que me interesa y me lo han sugerido bastante, ahora tengo mucha curiosidad de ver cómo se desarrolla.

Texto
Blanca Roca Porta

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