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Dadi Dreucol consiguió que muchos levantaran la mirada de sus smartphones para mirar los muros en Málaga. Su nombre artístico dice, leído al revés, "locuerdidad”: el que no está ni cuerdo ni loco. Y así es también su arte; obras que oscilan entre el disparate y la sensatez, con un mensaje que sacude al espectador y que le pide que se adentre en el juego. De pintar en la calle y ser perseguido a exponer en museos y galerías, este artista malagueño crea un discurso artístico con el que apunta las incógnitas y las inquietudes de la realidad que nos acecha día a día.
Es fácil identificar tu obra por el personaje barbudo y semidesnudo que aparece en tus murales. ¿Por qué lo creaste y qué significado tiene?
Se trata de una serie de trabajos en particular, la titulé Una vida. La fórmula de crear un personaje no es nada nuevo. Cuando lo diseñé pensé en hacer algo atemporal y empático para dibujar escenas de temas que me interesaban en las calles.
El Ayuntamiento de Málaga te puso una multa una vez por pintar en una pared de la ciudad y decidiste subastarla por el precio que tuviste que pagar como sanción. ¿No es contradictorio que se os siga castigando cuando el graffiti ya está más que admitido como forma de arte?
Es un tema bastante complejo de abordar porque tiene muchas aristas. Por un lado, me parece normal que en la sociedad en la que vivimos se persiga algo así, porque todo lo que no está pautado o reglado es perseguido; y por otro lado, me entristece y a su vez me motiva que se persiga todo lo que no se pueda controlar.

¿Qué es lo más especial de intervenir en el espacio urbano?
La relación que es posible crear entre la obra, el lugar y el tiempo durante el que conviven.
¿Qué sentiste como artista urbano la primera vez que tus obras entraron dentro del espacio de un museo? Si no estoy equivocada, fue en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC) donde se produjo tu primera intervención.
Fue mi primera intervención individual, aunque ya había hecho algunas cosas en muestras colectivas. Se trató de una instalación mediante una pintura mural específica para el espacio. Fue enriquecedor como aprendizaje acerca de lo qué hacer y no hacer en el futuro.
Todo lo que abarca tu producción artística gira entorno al juego, a la ironía y a la ocultación. No muestras tu rostro, firmas tus trabajos con un pseudónimo artístico (Dadi Dreucol), e incluso recientemente has iniciado un proyecto de investigación, Invisibles, en el que escondes dibujos tuyos por distintas ciudades para descubrir cómo participan los espectadores. ¿Por qué?
Lo que tengo claro es que no se trata de un pulso al establishment, porque no pretendo ganar a nadie. Es más bien una forma de divertirme y escabullirme, de probar otros caminos e ir aprendiendo a base de algún acierto y muchos errores.

¿Puedes decirnos algunos de tus referentes?
Siempre me resulta complicado nombrar solo algunos, porque no tengo preferencias entre ellos y no quiero poner a ninguno por encima de otro. Hay decenas de artistas urbanos y grafiteros que admiro, generalmente más por su actitud ante el trabajo que por su obra material. Siempre he estado muy ligado al dibujo, y por lo tanto tengo muchos referentes en él, pero también los tengo en el cine o en la literatura, que nunca he dejado de investigar. Actualmente necesito percibir un discurso sólido para sentirme atraído.
Estudiaste en la Escuela de Bellas Artes en Málaga y más tarde te trasladaste a Valencia. ¿Qué importancia tiene la tradición y la historia del arte para un artista callejero del siglo XXI?
Depende del artista, supongo. En mi caso ha sido y es muy importante. Comencé a estudiar de manera autodidacta, porque ni en el colegio ni en el instituto me enseñaron nada relacionado con la historia del arte. Una vez en la carrera pude profundizar más y aplicarlo a mi trabajo.
El CAC, La Térmica, el Museo Ruso, el MAUS… En los últimos años en Málaga están surgiendo todo tipo de proyectos y espacios relacionados con el entorno artístico. ¿Cómo ves el esfuerzo que están realizando las instituciones para que la cultura por fin ocupe un lugar importante en la que es tu ciudad natal?
No estoy muy seguro de que el esfuerzo sea únicamente para que la cultura ocupe un lugar importante en Málaga. Hay iniciativas y eventos muy interesantes, no solo desde los lugares que señalas, sino desde muchos otros. Como ciudadanos tenemos que disfrutar de todos ellos siempre que podamos, pero también debemos tener la capacidad y la oportunidad de ser críticos con los modelos de ciudad que algunas iniciativas proponen, especialmente con aquellas que se financian, directa o indirectamente, con dinero público.

Texto
Sandra Colell

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