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La mirada de Clara Sans desprende cierto dulzor especial. La conocemos por su papel en Cardo —la serie de Ana Rujas y Claudia Costafreda galardonada con dos premios Feroz— pero lo cierto es que esta mujer viene pisando fuerte, porque es mucho más que eso. Ella es baile, teatro, interpretación, un poco de Scarlett O’Hara y recientemente también es modelo. De alguna forma aún sin conocerla, se intuye que hablamos con una artista sensible, de interior tierno y amable.

La propia Ana Rujas la describe como “Un corazón entregado en todo aquello que la mueve por dentro, que a todo dice que sí”. No porque no tenga miedo, sino porque no tiene miedo a enfrentarlo. Esa, dice, es una de las lecciones más grandes que se lleva de Bego, su personaje en la serie.

¿Puedes presentarte para aquellos que no te conozcan tanto?
Soy Clara Sans, actriz de Barcelona aunque desde hace unos meses vivo la vida madrileña. Después del estreno de Cardo en noviembre decidí mudarme a Madrid y empezar aquí una nueva etapa.
Además de actriz, eres bailarina y recientemente, modelo. ¿Cómo combinan esas facetas tuyas? ¿Qué crees que te aporta cada una y en qué se diferencian?
La verdad es que combinan de manera muy orgánica. Llevo bailando desde los 5 años y actuando desde los 6, con lo que las dos cosas siempre han estado completamente entrelazadas.
De hecho hubo un momento en el que sentía que era más bailarina. Hay algo en la danza que me libera y me sana el alma de una forma casi espiritual. La interpretación la vivo desde la entrega pero también desde la profesión, el rigor y la lucha porque se cumpla. Estoy aprendiendo ahora que todas las disciplinas pueden convivir y no tengo por qué ser solo una cosa.
Eso me pasa con mi faceta de modelo. Me daba mucho miedo que al empezar a hacer moda la gente pensara que ya no era actriz, o que ya solo hago fotos, pero justamente se ha dado de manera muy orgánica. Mi amiga Ale me hizo unas fotos increíbles en el rodaje de Cardo, luego me organizó unas fotos con Levens y Adrià Cañameras y de ahí una agencia de Barcelona me encontró. He tenido la suerte estos últimos meses de trabajar con fotógrafas y fotógrafos increíbles. Me lo paso genial haciendo de modelo, siento que no recae toda la presión en mí, que simplemente me pongo frente la cámara, respiro y todo está bien.
Incluso has ejercido como profesora de interpretación. ¿Algún aspecto más a nivel profesional o artístico que quisieras desarrollar?
Dar clases me llenaba a un nivel muy profundo. El poder compartir lo que más te gusta con gente que está empezando a descubrir la magia del arte es de las cosas más bellas que me han pasado en la vida. De hecho, ahora estoy con un grupo de principiantes y les doy clases de clásico, y siento que mi luz se triplica cuando comparto lo que más amo.
Me gustaría atreverme a escribir. Es algo que tengo un poco atravesado, pero poco a poco empiezo a lanzarme. Tengo unas amigas maravillosas que me impulsan a hacerlo y de momento todo lo que escribo es para mí. El siguiente paso sería compartirlo, pero lo veo un poco lejano.
Descubres tu interés por la interpretación a través de Lo que el viento se llevó. Me genera curiosidad, ¿qué es lo que te conectaba tanto con esta película?
Esta es seguramente la película que más veces he visto durante mi infancia. La vi por primera vez cuando era muy pequeña, porque la mujer de mi padre por las mañanas ponía el canal de clásicos y la vimos juntas. Me enamoré del personaje de Scarlett O’Hara: de su fuerza de su independencia, de lo superviviente que era y también de los vestidos, ¡claro! Desde ese día, cada vez que iba a casa de mi padre pedía esa película. Imagínate, cada 15 días la veía, durante muchos años. Sé los diálogos enteros y siempre he soñado con interpretar a un personaje parecido, con tanta complejidad.

¿Qué otros referentes te han inspirado?
Tengo muchísimos referentes. Tuve la suerte de estudiar también comunicación audiovisual y de tener en la familia muchos cinemaniacos que desde pequeña me han llenado la cabeza de cine. Estuve una época obsesionada con el cine de la Nouvelle Vague, de su belleza. Luego me obsesioné con David Lynch, Wes Anderson, Paolo Sorrentino, y así con cada director del que se supone que tienes que saber algo… Ahora mi obsesión reside en Pawel Pawlikowski, director de Cold War e Ida, dos películas que se me quedaron atravesadas en el corazón. Pero también tengo referentes de danza, compañías que sigo y me alucinan, de teatro, actrices y actores, y por supuesto en la gente que quiero es donde residen los mayores referentes de mi vida personal y profesional.
También has comentado que disfrutas mucho del teatro. ¿Echas en falta volver a pisar el escenario? ¿Cómo ha sido para ti el cambio entre este formato y la pantalla de televisión?
Lo echo muchísimo de menos. Recuerdo que cuando acabé la formación de actriz le dije a mi maestra que yo no quería hacer cine ni tele, que a mí lo que más me llenaba era hacer teatro, estar en un escenario y saber que cada día voy a volver a ese espacio a ser libre. Conocía el formato de la pantalla porque con la carrera en las prácticas siempre era la que hacía de actriz. Ha sido brutal redescubrir este medio y darme cuenta que el trabajo sigue siendo el mismo pero con otras herramientas, pero que al final lo que me emociona de los dos lenguajes es que la verdad y el estar presente va por delante de todo a la hora de afrontar el trabajo.
Cardo ha sido tu primer proyecto audiovisual. Resúmeme un poco cómo ha sido para ti trabajar en la serie, y qué es lo que más destacas de la experiencia.
Esta serie ha sido un poco la salvación y la confirmación de que esto es lo que quiero. Muy pocas veces se habla de todas aquellas actrices y actores formadísimos, talentosísimos y preparadísimos que nunca llegan a trabajar de ello. A mí me daba mucho miedo que nunca llegara el momento de ejercer, pero me agarraba a que cuando tuviera que ocurrir, ocurriría. Igual que me agarro a ello ahora pensando en que aparezcan más proyectos.
Lo que más destaco es el amor desde el que se ha hecho esta serie. Me he sentido cuidadísima y en familia desde el día uno. He aprendido muchísimo de mis compañeras y siento un agradecimiento profundo hacia Claudia y Ana por haber confiado en mí, y haberme dado las alas que necesitaba en cada momento.

En una entrevista reciente comentabas que nada más viste el papel de Begoña, supiste que era para ti. ¿Por qué lo viste tan claro? ¿Qué elementos compartes con tu personaje en la serie?
Si lo pienso bien, Bego y yo no nos parecemos tanto, pero había algo de ese personaje que hablaba de mí, de partes de mí que tenía reprimidas o que había intentado controlar. Creo que era algo más relacionado con la necesidad de interpretar este personaje. Esta chica que se siente sexy sin ningún tipo de complejos, que vive su sexualidad de manera libre y que habla y dice todo lo que piensa sin miedo. Necesitaba liberar todas esas partes de mí y ponerlas en el personaje.
Cuando acabé el rodaje me di cuenta que Bego se había quedado impregnada en mi piel y que debía quedarme con todo lo bueno y poderoso que me había dado. Yo soy una persona mucho más calmada, más cariñosa y risueña; pero está claro que también puedo ser todo lo demás. Que las dos facetas convivan es lo interesante.
¿Cómo crees que has crecido como profesionalmente tras el rodaje? ¿Cómo te preparas para afrontar la segunda temporada?
Durante el rodaje crecí muchísimo. Sobre todo aprendí a confiar en lo que estaba proponiendo. Aprendí que hay un equipo que está ahí para hacer volar tu interpretación y que no depende solo de ti.
Tras el rodaje he aprendido que la profesión también son los tiempos de espera entre proyectos, que muy pocas veces se da que una actriz enganche una cosa con otra y que lo más importante es no perder el foco. Creo que eso también forma parte del oficio, el seguir con las mismas ganas y no permitir que el miedo se te apodere. La segunda temporada la quiero disfrutar desde el primer día, aprovechar los días que tenga de rodaje y volver a impregnarme de Bego para que me de un buen chute de energía.
Podemos ver que tu trayectoria como intérprete es muy extensa. ¿Te ves ocupando la postura de directora algún día?
No lo descarto, pero si te soy sincera ahora estoy en un punto vital como intérprete en el que deseo vivir mil millones de historias antes que dirigirlas. Hay algo muy interesante también de estar detrás de la mesa (o de la cámara en el caso del cine), porque como actriz ves cosas que no te habías planteado y enriqueces la interpretación. He hecho de ayudante de dirección en diferentes ocasiones en teatro, y he aprendido muchísimo. Creo que si dirigiera sería para hacer algo muy personal y una historia muy mía. De momento lo dejo en stand by porque antes debería atreverme a compartir lo que escribo, pero no me cierro a nada.
Y por último, ¿qué futuros proyectos podemos esperar de ti?
De momento, tengo confirmada la segunda temporada de Cardo, y estoy empezando a crear una pieza con un amigo. Ojalá llegue a puerto, pero estas cosas llevan su tiempo así que prefiero no adelantar nada.

Texto
Alexia G. Ferrer
Fotografía
Esther Galván
Estilismo
Carmen Mérida
Pelo y Makeup
Paula De Espada
Asistenta de fotografía
Carmen Morago
Asistenta de estilismo
Paloma Araquistain
Localización
Lit Estudio
Revelado y escaneado
La Peliculera

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