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Candela Ferrández dibuja bichitos casi desde la primera vez que se los encontró gateando por el Parque Grande de Zaragoza. Hecha y derecha, presenta ahora en Madrid su última exposición en el espacio de arte madrileño Habitar la Línea. Nos sumergimos con ella en el fascinante mundo acuático de los selkies, unos extraños seres mitad foca, mitad hombre con la inocencia salvaje de la naturaleza y la caradura del tipo más jeta. De la vida y la mitología sabe un buen rato.

Hola Candela. ¿Nos presentas a los selkies?

¡Claro! Son unos seres mitológicos, mitad foca, mitad humanos, del folclore de Irlanda, Escocia, Islandia… Pueden quitarse la piel y convertirse en humanos. Si un pescador encuentra la piel de una selkie y la esconde, ésta se convierte en su esposa y no podrá volver al mar hasta recuperarla.

¿Cómo surgió la idea de este proyecto?

La relación que los humanos tenemos con el mundo natural siempre me ha interesado. Mi anterior exposición, Regreso al Jardín, hablaba sobre ello desde el punto de vista del observador o del naturalista aficionado. En este nuevo proyecto me apetecía tratar el tema desde el folclore, en concreto, las metamorfosis y los seres híbridos de la mitología, mitad animales, mitad humanos. Un viaje a Irlanda, donde tuve la suerte de ver una foca salvaje, hizo el resto. Ya había leído de pequeña algún relato sobre estos bichos, y ahí empezó todo. Además, como soy ilustradora, me encontraba muy cómoda narrando, con imágenes, la historia de estos seres fascinantes.

En este trabajo reflexionas sobre la mujer, ¿has encontrado alguna respuesta?

Los cuentos populares surgen cuando la mujer, por así decir, estaba atada a la pata de la cama. Así que, no es de extrañar, que el mensaje sea que hay que casarse, crear una familia, no meterse en problemas, no ser demasiado curiosa, y no dejarse seducir por caraduras. La historia de las selkies tiene mucho de eso, las selkies hembras, al ser seducidas por el hombre, se convierten en madres de familia y en amas de casa. Y los selkies machos son seductores que enamoran a las chicas para luego abandonarlas y volver a la vida salvaje. Estos relatos tienen algo de trágico, siempre hay una de las partes que está triste o insatisfecha. Por eso, muchos de mis dibujos muestran a las selkies en estado salvaje, sin domesticar, que es cuando me las imagino más felices.

Aunque la mayor parte de las piezas que componen esta exposición son ilustraciones, me han encantado las cerámicas. ¿Qué te aporta esta técnica frente a otras?

La idea de convertir mis personajes en figuras tridimensionales me atraía mucho. Un amigo ilustrador, Pep Brocal, me recomendó probar las clases de Lusesita, que es una ceramista maravillosa. Es genial dar vida a mis dibujos y la cerámica me parece un material fantástico para hacerlo. El modelado en barro me encanta. Creo que tiene algo de atávico, y también me parece muy femenino. Como ilustradora, trabajo mis dibujos a mano, pero corrijo cosas en el ordenador, aplico color digital... El ordenador es tan fundamental como el lápiz. Así lo tengo todo controlado. Pero para mis exposiciones prefiero la acuarela y la cerámica. Creo que de vez en cuando es sano escapar un poco de la pantalla.

Como se puede ver en otros de tus trabajos anteriores, la naturaleza está siempre muy presente en tu obra. ¿Dirías que es tu inspiración más importante?

Me encanta ir al monte a andar, a buscar bichitos... Justo ayer vi que hay un nido de mirlos en mi calle, en un árbol al lado de casa, y me hizo mucha ilusión. Creo que quienes vivimos en grandes ciudades estamos muy alejados de la naturaleza, y es una pena. A mí personalmente me da mucha paz el contacto con la naturaleza y, sí, me gusta incluirla en mi trabajo.

¿Cómo definirías tu trabajo?

Me considero sobre todo ilustradora. En mis dibujos intento transmitir frescura y espontaneidad a través del trabajo de la línea, a la que doy mucho protagonismo. Me encantan algunos ilustradores clásicos muy de línea, como Sempé, Tomi Ungerer, Quentin Blake y Tony Ross. En cuanto al color, siempre trato de que sea limpio, ya sea color directo o digital. Me lo paso muy bien dibujando, y creo que, de alguna manera, lo plasmo en mis ilustraciones, siempre tienen un punto de optimismo o de humor. Compagino los encargos (cubiertas de libros, ilustración publicitaria o textil) con las exposiciones y otros proyectos de carácter más personal.

Mantienes una relación muy especial con el espacio Habitar la Línea.

Sí. Julia y yo nos conocimos estudiando Bellas Artes en Salamanca, hace un tiempo ya. Cuando Julia montó Habitar la Línea y me propuso exponer en su espacio me hizo muchísima ilusión. Todo lo hace sencillo y cómodo, tiene ideas muy buenas y me asesora muy bien a la hora de los montajes.

Aprovechando que Julia, el alma del espacio, anda por aquí, Julia, ¿qué destacarías del trabajo de Candela? ¿Qué crees que la define como artista?

Desde que nos conocimos, admiro su habilidad con el dibujo. Su trabajo se muestra sencillo y eso me gusta mucho. También me interesa el sentido del humor que siempre guardan sus dibujos; líneas desenfadadas, trazos bellos y elegantes y colores delicados que construyen momentos de goce y alegría. Candela es una artista con un trabajo muy fluido, natural y nada forzado. Disfruto con esas imágenes amenas y espontáneas, a veces evocadoras y otras simplemente vitales.

¿Hasta cuándo podemos ver esta exposición?

La exposición la podremos disfrutar hasta el 17 de mayo en el horario habitual de nuestro espacio/taller, de martes a viernes de 17 a 21 h, de martes a jueves de 11 a 14 h y los fines de semana con cita previa. Es una oportunidad para poder adquirir una de las veinte ilustraciones en acuarelas o una de las ocho piezas de cerámica que componen esta excelente exposición.

Candela, sabemos que eres una auténtica polilla. ¿En qué nuevos proyectos andas metida?

Hace poco he participado en Rubor, un cómic colectivo editado por La Cúpula. Mi historia trataba precisamente sobre un selkie seductor. La experiencia me ha encantado y ya me está rondando la cabeza el hacer algo más de cómic. Ya veremos. En cuanto a trabajo de encargo, estoy diseñando papeles pintados y fundas de móvil para The Wallery. Es un proyecto muy divertido de la diseñadora Silvia Langa, que plantea que el arte salga del marco y se apodere de las paredes. También colaboro con ilustraciones para el grupo de editores independientes Contexto. Disfruto mucho con sus encargos, porque siempre me proponen ilustrar temas muy interesantes y son encantadores.

Y por último, tres proyectos ajenos que te gusten tanto como para recomendárnoslos.

En clase de cerámica, he tenido la suerte de conocer a un montón de ilustradoras que me encantan y a quienes admiro muchísimo, como Carmen Segovia, Laia Arqueros, Eva Vázquez, Cristina Sitja, ¡y muchos más que me dejo! Me gustaría también destacar la pintura de Alfonso Fernández, un amigo de la facultad, que se inspira en los grandes maestros del Prado y pinta como ya nadie sabe pintar. Una maravilla, vamos. En cuanto a moda, os recomiendo echarle un ojo a los sombreros de Andrea Viêntëc, que son muy especiales y tienen mucho de escultura. También me encanta el trabajo de Eva Monleón, alias Misako Mimoko, que hace unos muñecos bordados monísimos y muy tiernos.

TEXTO
ANA FERNÁNDEZ
RETRATO
EVA MIGUÉLEZ

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