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La danza es un arte de expresión, de emoción y de creación. Un lenguaje universal e interseccional que reúne múltiples disciplinas y estilos. Eso sí, al fin y al cabo es un arte, y como la gran mayoría, es muy sacrificado entregar tu cuerpo y dedicarle tantas horas para poder convertirlo en tu fuente de ingresos. Esta realidad no se vive de la misma manera en las diferentes partes del mundo, de hecho, en España hay mucho talento pero pocos recursos. Es por eso que la gran mayoría de bailarines españoles tienen que seguir su camino en el extranjero. “Eso puede reflejar que nuestra sociedad, en general, tiene menos conocimiento acerca de la danza, porque no creo en la falta de conexión. Obviamente hay personas más o menos conectadas con la danza, pero en general el cuerpo y el movimiento están en todas partes. Es una expresión primaria”, dice Belén Leroux respecto a esta situación. Hoy hablamos con una artista que conoce de primera mano cómo se vive esta  problemática desde dentro.

No solamente nos comenta acerca de la falta de reconocimiento y la precariedad de esta profesión, sino que también podemos conocer su trayectoria. Leroux es una artista de ascendencia española y filipina, nacida en Sídney (Australia), criada en Valencia y que centra su trabajo en Londres. Muchos la descubrimos cuando concursó en Fama, ¡a bailar! en 2018, y a muchos nos llamó especialmente la atención por tener un movimiento tan personal y característico. A partir de ahí, ha recorrido el mundo bailando para la gira de cantantes como Dua Lipa y Rita Ora, ha hecho una performance en la última Fashion Week de Londres, ha protagonizado un spot para Nike, y hasta ha bailado en la película Aladdín de Disney.

Belén, para aquellos que no te conozcan, ¿cómo te definirías como artista?
Yo me defino como artista de movimiento. Me especializo en el movimiento como expresión, arte y modo de vida; en la investigación y creación de experiencias, de narrativas visuales, y de mundos. Esto me lleva a trabajar tanto como bailarina profesional en distintos ámbitos, como modelo, coreógrafa y actriz.
Emprendiste tu camino en la danza a los 12 años, edad tardía para este mundillo, ya que se suele empezar cuando aún se es muy niña. ¿Cómo te diste cuenta de que te querías dedicar a ello? ¿Te viste en desventaja al haber empezado tarde?
Siempre tuve una tendencia natural hacia el movimiento y la danza, y de alguna manera sabía que siempre iba a ser una parte de mi vida. A los 12 años iba conociendo personas del mundo de la danza que admiraba e intentaba seguir sus pasos, pero no creo que me sintiera completa y abiertamente consciente de que quisiera dedicarme a ello en serio hasta los 16. La posibilidad se hizo más tangible por la gente que me rodeaba a esa edad.
Había momentos, sobre todo al principio, en los que me sentí en desventaja, especialmente empezando con el ballet, que como has comentado, se suele empezar de muy pequeña. Sin embargo, siempre tuve una creencia en mi interior que me decía que era capaz de cumplir este sueño y de llegar a donde yo quería.
En tu canal de YouTube tienes coreografías propias al ritmo de Cellophane de FKA Twigs, Don’t Hurt Yourself de Beyoncé, o Di mi nombre de Rosalía, donde dejas ver tu esencia y tu movimiento tan singular. ¿Dónde encuentras tu inspiración?
Mi primera inspiración para la danza fue la música. En cuanto a mi movimiento, me inspiro en muchas técnicas y culturas diferentes incluyendo el yoga, las artes marciales, y diferentes estilos de danza. Sinceramente encuentro difícil hablar sobre mi inspiración, ya que puede surgir a partir de una experiencia, un sentimiento, una pieza de música, un momento. Lo que sí puedo decir es que cuando más verdadera siento una pieza es cuando estoy totalmente conectada con el todo y la nada, con mi respiración, y con la parte de mí que necesita comunicarse en ese momento; estar presente. Se convierte en una realidad, de alguna manera.
Son emociones, seres que me gustaría personificar o explorar, o ideales que me gustaría romper; partes de mí que deseo liberar. Me inspiran seres que son honestos, vulnerables, valientes, reales, y que a veces conectan (y nos conectan) con algo más allá. Sea algo espiritual, una historia, o una necesidad, por ejemplo. La divinidad, fuerza cruda del arquetipo y sexualidad femenina, otras piezas de arte o literatura, amor queer, la naturaleza, conceptos espirituales, sociopolíticos o históricos, entre muchas otras cosas.

¿Y quiénes son tus referentes?
Son aquellas creadoras que rompen los límites de los estereotipos sociales para revelar una sinceridad, para ofrecer algo único que conecta arte y vida. Algunas de las muchas artistas que me han inspirado por ejemplo son Audre Lorde, Erykah Badu, Frida Kahlo, The Council Women o FKA Twigs, aunque ahora mismo me siento muy enfocada en mi propio camino.
Te criaste en Valencia, y sé que la gran mayoría de bailarines en España que quieren acabar de formarse y luego entrar en una compañía o convertir la danza en su profesión, tienen que emigrar. ¿Por qué te decantaste por Londres? ¿Qué te llevó luego a terminar tus estudios en Los Ángeles?
Cuando terminaba el instituto me decantaba por Londres o París. Me quería ir para conocer mundo, expandir mi experiencia y mi ser; aprender de gente nueva, y llevar más allá mi formación y mis posibilidades. Conocía el inglés, y me encantaba el francés, pero al final me decanté por Londres porque parecía tener las mejores oportunidades en cuanto a formación y trabajo en el mundo de la danza. Había estado en Los Ángeles antes para entrenar, porque entendía que tenían a los mejores coreógrafos allí, pero decidí presentarme al programa de Dana Foglia, porque algunas de las compañeras que más me inspiraban habían entrenado con ella, y quería darme la posibilidad de recibir el mejor entrenamiento posible y ponerme a prueba.
Esta formación te ha llevado no solamente a bailar en escenarios, sino que también eres coreógrafa y profesora de baile. ¿Cuál de estas facetas te ves explotando al máximo en un futuro?
Amo dar clases, compartir y crear espacios seguros para que la gente pueda aprender, explorar y elevarse. Sin embargo, en mi corazón siempre he sido y seré bailarina, aunque de pequeña siempre visualizaba movimiento fácilmente y me veía coreografiando mucho más. Todavía creo que eso puede pasar más adelante, pero ahora mismo me veo muchísimo más como performer, continuamente explorando y desarrollando mi práctica como lo que llaman movement artist: una mezcla entre performer y creadora. Acabo en muchos trabajos como artista, no solamente bailarina, ya que al final acabas creando y poniendo algo de tu parte que es mucho más que solamente ejecutar y expresar pasos.

En 2018 fuiste una de las concursantes de Fama, ¡a bailar!, programa que, tras 7 años sin emitirse, regresó a la televisión. De los quince aspirantes, tú fuiste la primera expulsada, pero muchos (como yo) te descubrimos en ese momento. ¿Cómo se vive la experiencia dentro de la academia?
Munca he tenido una experiencia así, y aunque realmente solamente fue una semana para mí, dentro se vive todo muy intensamente, te pone a prueba física y mentalmente. Aprendí mucho y conocí a gente maravillosa, estoy muy agradecida de esa experiencia.
No todo fueron noticias malas aquel día. Esa misma noche, recibiste un mensaje de la coreógrafa Toogie en el que te ofrecía un trabajo como bailarina para la gira de Dua Lipa. Cuéntanos un poco más sobre cómo fue este proceso.
Lo sentí como uno de esos momentos muy cargados de emociones adversas, de vida, como una gran señal de que toda está exactamente como tiene que estar. Yo había trabajado en los Brit Awards (trabajo para el cual audicioné en Londres y en el que durante un descanso estaba al teléfono con la productora de Fama) con Dua y Toogie, junto a muchísimas más chicas, y había conectado muy bien con Toogie.
Conectamos por nuestra ascendencia hispana (ella es cubana), entre muchas otras cosas, y a mí me encanto su forma de trabajar, su energía, y su movimiento particular. Yo sentía que íbamos a volver a trabajar juntas, y a partir de allí fue como una bola de nieve de sueños cumpliéndose. Empezamos solamente con el tour del Reino Unido, y luego se fueron añadiendo fechas y visados. Fue mi primer tour, y realmente mi primer trabajo a esa escala. Fue una experiencia increíble que me abrió camino y posibilidades, en el cual aprendí mucho, y tuve la oportunidad de ver mucho mundo, algo que siempre me ha apasionado.
Uno de tus últimos proyectos fue tu performance en la Fashion Week de Londres, donde bailaste para la presentación de la nueva colección de Tiger of Sweden. No es tu primer trabajo combinando la danza con la moda, ¿te ves haciendo más colaboraciones de este estilo?
Totalmente. A lo largo del tiempo y de distintas experiencias voy descubriendo, entendiendo y enamorándome más de la moda, de contar historias a través de medios como la moda, la fotografía y la cinematografía. Me encanta colaborar con artistas de distintas disciplinas e incorporar todos estos medios.

Tengo especial interés en preguntarte acerca de la precariedad en la que viven muchos bailarines, con ofertas de trabajo tan solo a cambio de visibilidad o de un sueldo muy bajo. ¿Nos podrías hablar un poco más sobre este problema? ¿Has notado mucha diferencia entre Barcelona o Madrid en comparación con Londres?
Esta es una buena e importante pregunta, en mi opinión. Siento este tema, como muchas más, muy cerca de mi corazón, ya que creo realmente en nuestro trabajo y sé de primera mano todo lo que conlleva, todo el esfuerzo que ponemos y el valor de lo que ofrecemos.
En cuanto a no tener trabajo fijo, trabajar freelance y vivir de esta manera, aunque a veces es realmente difícil, te pone a prueba y puede ser hasta injusto, hay una parte de mí que ama esta forma de vivir, abierta y llena de posibilidades. En momentos puede ser una buena práctica de confianza, reflexión, autoconocimiento y trabajo.
Yendo más hacia el tema de sueldos bajos, noto bastante diferencia entre España y Londres. No he trabajado tanto en España, y las condiciones de Londres no son siempre perfectas. Pero sí que hay mucha más consciencia y movimientos hacia la mejora de condiciones, y la educación sobre lo que estas deberían de ser.
¿Qué más nos puedes contar sobre esto?
Se siente más apoyo a la hora de manejar situaciones, hay más organizaciones y grupos en los que respaldarse o informarse. Siento que hay más experiencia en el tema. En mi opinión, esto afecta todo: la calidad de trabajo que se hace, las oportunidades, y el crecimiento del arte y de la industria, y estas son algunas de las razones por las que estoy basada en Londres.
Entiendo que a veces uno necesita vivir, y todos pasamos por distintas fases en nuestra carrera profesional, pero creo que es responsabilidad de todas las que trabajamos en la industria el informarnos, e informar (en caso de recibir una propuesta inadecuada), buscar, hablar y ponernos de acuerdo. Obviamente puede haber situaciones relativas, pero en general no aceptar trabajo mal pagado, así como comunicarnos con las productoras y trabajar juntas. Por ejemplo, si tu presupuesto es X, según las tarifas estándar, te pueden permitir Y número de bailarines durante tal tiempo, y con estas condiciones mínimas, para un trabajo justo y bien hecho.
¿Crees que esto que tiene que ver con que programas como Operación Triunfo se emitan en canales de televisión pública, pero en cambio, Fama, ¡a bailar!, que es de danza, tuvo que ser comprado por un canal de pago para recuperar su formato?
Puede ser, sí. Eso puede reflejar que nuestra sociedad, en general, tiene menos conocimiento acerca de la danza, porque no creo en la falta de conexión. Obviamente hay personas más o menos conectadas con la danza, pero en general esta, el cuerpo y el movimiento están en todas partes. Es una expresión primaria. Pero creo que hay menos tradición en nuestra cultura de ir a ver danza, de apreciarla, entenderla y nutrirla.
Soy una fiel seguidora de Parris Goebel, quién últimamente lo está petando, sobre todo al coreografiar los shows de Savage x Fenty. Tú tuviste la oportunidad de trabajar con ella en el videoclip de Fiyah hace unos años, así que te tengo que preguntar… ¿Cómo fue trabajar con Parris?
Me encantan los shows de Savage x Fenty, ¡ojalá trabajar en uno! La verdad es que fue otro sueño hecho realidad, ella era una de mis mayores inspiraciones creciendo, y la experiencia fue muy orgánica y placentera.

En tus créditos cuentas con grandes nombres como Rita Ora, Calvin Harris, Nike, Disney, Vogue España o la UEFA Champions League, aparte de los ya mencionados. ¿Con qué otros artistas o en qué eventos te gustaría trabajar?
He aprendido con el tiempo que la experiencia de un proyecto tiene que ver con muchos factores diferentes, como quién forma parte del resto del equipo, si hay conexión con la artista, qué tipo de trabajo estás haciendo… Pero, en general, me encantaría hacer más tours mundiales con artistas (tanto coreógrafos, como bailarines o cantantes) que me inspiren, por ejemplo: Beyoncé, Missy Elliott o FKA Twigs. También me encantaría trabajar como actriz en películas de acción. Siento que pueden haber trabajos y proyectos por venir que me encanten, y que todavía no sepa lo que son ni que existan.
Eres muy reconocida por tus heels workshops, una especialidad de baile que en España aún no se ve mucho. ¿En qué consisten estas clases? ¿Tienes alguna masterclass prevista en España para dentro de poco?
En mis clases de heels, trabajamos la técnica, la coreografía de mi lenguaje de movimiento, y la presencia, entre otras cosas. Me gusta ofrecer una experiencia muy completa y holística. Para mí, la danza y la expresión van estrechamente unidas a tu relación contigo misma, tu experiencia vital y el autoconocimiento: reflexión y exploración interna y externa. Ofrezco espacio y recursos para dejar ir capas para encontrar comodidad en el ser. Eso para mí es lo más poderoso, lo demás viene con práctica.
Actualmente he dejado en segunda plaza mis clases y workshops, ya que estoy más ocupada y enfocada con otro trabajo. Así que de momento no tengo prevista ninguna masterclass en España, pero no dudo que volveré a dar clases pronto.
¿Nos puedes adelantar qué proyectos tienes para los próximos meses? ¿Y para más a largo plazo?
En los próximos meses estaré involucrada en unos cuantos proyectos que no puedo desvelar todavía, solo os puedo decir que estaré trabajando en un tour con un artista antes de final de año. Para más a largo plazo, ¡quién sabe! Espero poder colaborar con más artistas en creaciones o proyectos personales. Y además de trabajar, continuar desarrollando mi práctica de yoga, artes marciales, teatro y danza. Encontrar formas de que mi trabajo aporte a la comunidad.

Texto
Giulia Ramírez
Fotografía
Akytom

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