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Creatividad, movimiento y psicodelia, son algunos de los rasgos que definen el trabajo del mallorquín Balthazar Klarwein, un videógrafo que comenzó muy joven a grabar a sus amigos mientras hacían skate. Sus primeros montajes fueron muy caseros, pero esto pronto cambiaría con su llegada a Barcelona. Allí fue donde aprendió el proceso creativo de manos del director de cine Jo Sol. El barrio barcelonés de El Raval fue su principal escenario. Con la recién construcción del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, hizo de su plaza y de sus bordes, un lugar perfecto para la práctica de esta actividad.

Sus vídeos pronto se hicieron un nombre en la escena internacional y empezaron a acudir skaters y aficionados de todo el mundo que se convirtieron en testimonio de los primeros pasos de la que es la capital europea del skateboarding. Las circunstancias le llevaron a Londres, donde empezó a hacer vídeo-montajes para una marca de moda. Ésta fue la llave que le abrió las puertas para empezar a trabajar para el fotógrafo Mario Testino, la conocida marca Chanel o la top model Kate Moss. Este apasionado de todo el proceso creativo es un autodidacta que no tiene fin: editor, videógrafo, director y amante de la música con la que consigue una gran sinergia en el resultado final de sus grabaciones.

En tu adolescencia comenzaste a grabar a skaters en Barcelona y conseguiste captar la esencia de la que sería bautizada como la capital del skateboarding de Europa. ¿Cómo empezó todo? ¿Por qué la videocámara y el skateboarding?

Siempre me atrajo mucho el cine y la cámara de vídeo que tenía mi padre. Empecé a grabar a mis amigos patinando a los 12 años en el pueblo donde crecí en Mallorca. En aquel entonces no entendía muy bien como se llegaba a editar un vídeo, por lo que tenía que grabar en orden cronológico, empezando por grabar los títulos de crédito escritos sobre una hoja de papel y luego grabar los trucos. Si fallaban tenía que rebobinar la cinta y volver a grabar la toma por encima. Al poco tiempo me mudé a Barcelona con mi hermano y mi madre, y allí es donde realmente empezó todo a coger forma. Aprendí a editar mis vídeos gracias al novio de mi madre en aquel entonces, el director de cine Jo Sol, y descubrí la locura de las calles del Raval y la plaza del MACBA en la cual me pasaba todas las tardes con mi hermano después de la escuela. El museo se había construido hacía relativamente poco tiempo y en esa época éramos unos de los primeros chavales que patinaban allí. No era el sitio más seguro de Barcelona pero sí el más auténtico. Empezaron a llegar muchos skaters profesionales de EEUU y del resto del mundo, y tuve la suerte de poder grabar a muchos de éstos para mis vídeos. Me gustaba mucho grabar el skate porque lo veía como un deporte realmente independiente, experimental, sin muchas reglas y bastante creativo. También el hecho de ser la excusa perfecta para estar en la calle todo el día con mis amigos (risas).

Tu siguiente paso fue la moda, y en Londres, donde realizabas el vídeo-contenido para una firma de reciclaje textil, From Somewhere, ¿por qué ese salto al mundo de la moda? ¿Y cómo fueron tus comienzos en Londres?

A los 20 años tenía una novia que vivía en Londres y al cabo de unos años decidí mudarme allí. Su familia tenía una marca de diseño sostenible y eran pioneros por su forma de trabajar. Recolectaban toneladas de telas que sobraban de las producciones de grandes marcas italianas e internacionales y les volvían a dar vida en lugar de acabar incinerados o enterrados en algún hoyo, lo cual me pareció realmente interesante. Por desgracia las marcas sostenibles no suelen ganarse bien la vida y mezclaba currillos de vídeo con los de camarero.

Al tiempo, encontraste trabajo con el fotógrafo Mario Testino como videógrafo y director técnico para sus comerciales, ¿cómo fue la experiencia de trabajar con Testino?

Pues bastante surreal, intenso y bastante decadente pero siempre muy divertido (risas). Empecé editando y grabando los making-of de sus sesiones fotográficas y al poco tiempo Mario decidió abrir su propia productora. Antes de darme cuenta estaba de director técnico para los anuncios que él dirigía. Lo bueno de trabajar con Mario es que se rodeaba de mucha gente joven y no le importaba tanto la experiencia si no el gusto personal de cada uno. Le tengo que dar las gracias por haber creído siempre en mis ideas y ofrecerme puestos de trabajo a los cuáles hubiese tardado mucho en llegar si hubiese trabajado de una forma más tradicional. Al ser el un fotógrafo necesitaba a alguien que tradujese sus ideas de forma cinematográfica para el resto de los jefes de equipo, que muchos de estos resultaban ser algunos de los directores de fotografía y editores de cine que yo ya admiraba.

Has colaborado también con marcas de moda como Burberry y Chanel, además de numerosas revistas de moda como Vogue y Dazed & Confused. ¿Tenías libertad a la hora de crear el proyecto?

Pues depende del cliente y del proyecto. Algunas marcas como Burberry tienen una imagen y una dirección extremadamente definida y saben muy bien lo que quieren por lo que resulta mas difícil ser creativo con ellos, pero en la mayoría de los casos, siempre ha sido una colaboración entre director y cliente. Estas cosas siempre se notan en el montaje final.

¿Cómo definirías tu trabajo? ¿Y cómo ha sido tu evolución desde que empezaste hace ya unos años?

Pues diría que sigue evolucionando constantemente, y espero que siempre siga siendo así. Me cuesta hablar de ello o definirlo porque al acabar un proyecto suelo tardar un par de años en poder volver a mirarlo y apreciarlo. Pero supongo que es bastante experimental por la forma de editar, ya que suelen ser proyectos de bajo presupuesto y normalmente bastante simples en cuanto a su ejecución. Siempre edito yo mis proyectos y muchas veces suelo operar la cámara al mismo tiempo que estoy dirigiendo. Debería aprender a concéntrame más en un aspecto del oficio pero me gusta saber bien como funciona todo.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

El hecho de que no es un oficio monótono, es colaborativo, creativo y cada proyecto es diferente.

En tus videos en general, la relación entre la música y las imágenes tiene mucha fuerza, ¿en qué te inspiras a la hora de conectar la música con la imagen o viceversa?

Sí, supongo que soy alguien muy musical a la hora de editar. La música siempre me ayuda visualizar ideas y darle un ritmo al montaje. Pero me estoy dando cuenta de que a veces me vuelvo esclavo al ritmo de la música, ahora cada vez me gusta más editar según la narrativa o los movimientos dentro del plano.

¿En qué estás trabajando actualmente? ¿Cuál es tu próximo proyecto?

Aparte de algunas comisiones para editoriales de moda, tengo una exposición pendiente en Barcelona para una colaboración que he acabado recientemente con Blanca Miró, pero ya os diré el qué, cuándo y dónde en cuanto se defina todo un poco más.

Editor, videógrafo, director, ¿qué más te gustaría hacer de aquí a unos años?

Pues seguir igual pero poder profundizar más en mis proyectos personales y artísticos, escribir más y algún día dirigir mis propios documentales y largometrajes.

TEXTO
DORA LUQUE

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