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En su página web se puede leer a modo de título/slogan “ayelenperessini.com is getting a facelift and will be back soon…”. Los cambios siempre han formado parte de la vida y la carrera de Ayelen; dejó su país de pequeña y ha ido cosechando retos por su cuenta, lejos de casa. Pero eso no ha sido nunca un obstáculo para ella, ya que actualmente, y tras haber vivido en Italia y Portugal, se encuentra en Barcelona pero viajando sin bajar el ritmo para crear piezas site-specific en sitios tan dispares como galerías, instituciones o al lado de un lago en las Azores.
¿Cómo te definirías como artista?
A partir de mi formación en escultura, mi trabajo se mueve de manera interdisciplinar entre el arte, el diseño y la arquitectura. El concepto básico que da forma a mis más recientes propuestas es el diseño de proyectos site-specific a gran escala, instalaciones que desde una práctica transversal intentan cuestionar el espacio común que existe entre arte y arquitectura, así como su potencial en la construcción del espacio a varias escalas.
Una argentina que cruza el ‘charco’ y no para de moverse por Europa: Portugal, España, Italia. ¿Qué te han aportado estos lugares, así como la cultura de tu país de origen?
Llegué a España hace catorce años junto con mi familia. En 2010 me trasladé a Portugal para continuar mis estudios, y desde entonces he tenido la oportunidad de trabajar en diferentes países y ciudades o, al menos, eso he intentado. Creo que el movimiento es fundamental, un estímulo continuo que nos permite conocer diferentes realidades y formas de vida. Nuevas perspectivas que nos ayudan a crecer personal y profesionalmente –como artista y como persona. Portugal me ha aportado inspiración y un cambio en mi línea de trabajo; Italia, experiencia profesional junto a grandes diseñadores; y Barcelona, una base estable donde poder dar forma a lo aprendido en los últimos años.

No te has llegado a formar nunca en Barcelona, pero es donde vives y trabajas. ¿Qué te ha seducido de la ciudad?
En realidad sí que me he formado aquí. Durante el tercer año de carrera dejé Madrid para trasladarme a Barcelona, donde cursé un año y medio de licenciatura poco tiempo antes de partir para Portugal. Años mas tarde regresé para realizar un máster en Investigación y Creación Artística. Desde entonces, es la ciudad en la que vivo y trabajo. Aunque continúe desplazándome, podría decirse que Barcelona es el lugar que he elegido como base y en el que me siento en casa.
Hemos visto trabajos tuyos tanto en interior como en exterior. ¿Cómo influye el entorno en tu obra? ¿Qué te lleva a decidir si se presentará dentro o fuera?
El entorno es un elemento muy importante en el desarrollo de mi obra: genera inputs, moldea, inspira y condiciona el desarrollo de una pieza. Cada vez es diferente. El que una obra se presente dentro o fuera depende de cada proyecto. Si es un encargo o un concurso, la pieza se verá condicionada, o mejor dicho, será ideada en función del entorno o el sitio asignado. Por el contrario, si es una decisión personal, dependerá del diseño y de dónde considere pueda funcionar mejor.
¿Qué crees que tiene más protagonismo en tus obras, el material que empleas o el espacio que se ocupa (o se deja de ocupar)?
En realidad, tanto los materiales como el espacio son ambos protagonistas, o al menos eso intento transmitir en mis obras. Del material me interesan sus características intrínsecas, sus posibilidades plásticas, constructivas y connotativas. Del espacio, la posibilidad de ser habitado, construido, transformado y experimentado.

Sobre el proceso creativo de tus obras, ¿primero piensas cómo será la instalación y el tamaño de esta, o lo haces en base a les circunstancias del sitio donde se va a exponer? ¿Qué proceso creativo sigues según si es una u otra?
Cada proyecto requiere procedimientos nuevos. Algunas veces pienso y doy forma a una pieza que posteriormente se instalará de una u otra manera dependiendo del espacio. Otras veces es el sitio escogido o propuesto el que sugiere nuevas ideas y genera estímulos que darán lugar a la base de una nueva instalación. En ambos casos el proceso creativo incluye un proceso previo de investigación, experimentación así como muchas veces también diálogo con otros profesionales.
Entre tus trabajos encontramos tanto esculturas como proyectos arquitectónicos. ¿Con qué te sientes más cómoda? ¿Afrontas de forma distinta los proyectos según sea uno o lo otro?
La verdad es que me siento igual de cómoda con cada tipo de proyectos. Pienso que no hay –o no debería haber– tal división entre disciplinas. Por ejemplo, dentro de mi trabajo siempre intento encontrar puntos de conexión entre ellas. De hecho, mis últimos proyectos se basan principalmente en el estudio de aquellos espacios denominados ‘in between’ –espacios de intersección, en los que la línea entre el arte, la escultura y la arquitectura casi desaparece.
Trabajaste en el proyecto Hello Wood, impulsado por el diseñador holandés Frank Havermans, construyendo graneros a la vieja usanza. ¿Este tipo de arquitectura sirve como fuente de inspiración para la obra contemporánea? Además, la iniciativa involucró a mucha más gente, ¿cuál fue el proceso de selección de los integrantes?
Claro que sí. En 2014 participé en Hello Wood: Play with Balance. Junto a otros seis jóvenes diseñadores y arquitectos trabajamos con Frank Havermans –que era el team leader– en el diseño y la construcción de una interesante estructura basada en la arquitectura e ingeniería rural de la zona otorgándole un nuevo significado desde un punto de vista contemporáneo –el proyecto se llamó Barny. En esa edición, la iniciativa involucró catorce diseños: catorce equipos de trabajo formados por un team leader y siete jóvenes arquitectos.

Hace unos meses presentaste Falla, una exposición junto al artista barcelonés Aldo Urbano. En ella se mezclan la pintura con la escultura y la arquitectura. ¿En qué punto se encuentra la anarquía en el dibujo de Urbano y tus construcciones de formas rigurosas? ¿Cuál es la sinergia que se busca con esta colaboración?
El año pasado Albert Mercadé nos invitó, tanto a Aldo como a mí, a presentar juntos nuestro trabajo en la Fundación Arranz Bravo. Junto con Jordi Garrido, encargado de la curaduría, buscamos la manera de articular en el espacio expositivo un diálogo entre “las vibrantes pinturas de Aldo y la ligereza visual y de gran tamaño” de mis estructuras. Para mí fue en esa contraposición plástica donde encontramos un interesante punto de encuentro.
Para acabar, ¿tienes ya algún nuevo proyecto en mente?
Durante el mes de julio participé en el Circuito de Arte Público de Walk&Talk Azores comisariado por KWY Studio. A mediados de septiembre finalizó A drift, una exposición organizada en colaboración con Bombon Projects y La Scala Showroom. Actualmente y en los próximos meses estaré trabajando para un proyecto en Oporto, así como para diferentes proyectos y residencias artísticas a nivel nacional e internacional.

Texto
Víctor Escribano
Retrato
Lorena Varela

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