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Me cito con Arlet Kuns en el Raval de Barcelona unos días después de asistir al pre-lanzamiento de su marca. La verdad, con muchas ganas de poderla conocer mejor después de quedarme alucinado con todo lo que montó: eventazo hace apenas un par de semanas para presentarse en la ciudad con todo cuidado hasta al más mínimo detalle. Ahora ya está preparándolo todo para el lanzamiento final de la marca, con ganas y con nervios. Conocemos el universo de una joven ilustradora catalana que ahora utiliza chaquetas como lienzo para expresar todo lo que siente, siempre de forma sostenible y con un lema claro: #fastfashionisdead.
Eres ilustradora y has trabajado durante más de seis años en el mundo de las artes gráficas. ¿Por qué decidiste aplicar tu trabajo a la moda? Parece que lo viste como una necesidad.
Fueron varias cosas las que me llevaron a eso. Una de ellas fue que como ilustradora no funcionaba, trabajar por encargos no me gustaba –que la gente te diga, quiero esto o aquello. No me sentía realizada, necesitaba empezar a expresarme. Empecé con una exposición pero no terminaba de verlo. A mí me encanta la moda y siempre me había querido dedicar a ello, desde pequeña, pero era algo que había dejado de lado. Como al final había estudiado otra cosa, lo tenía bastante apartado.
Sí que es verdad que me customizaba la ropa, la cortaba, escribía cosas, etc. Eso lo vio en mi una tienda multimarca en mi Instagram y me empezaron a pedir chaquetas y demás. Al final, las chaquetas eran un lienzo para mí, expresaba lo que quería. Me pareció brutal que, sin dejar de lado la ilustración, pudiera aplicarla a la moda. Así, me di cuenta que había encontrado lo que realmente quería hacer. Llegó a un punto en el que decidí que quería crear mi propia marca y dejé de trabajar para ese cliente para crear algo propio.
Claro, porque al ser tu proyecto propio, puedes mostrar tu creatividad plenamente.
Sí. El tema era ese, no hacer cosas solo por encargo sino poder plasmar todo lo que siento y lo que veo.
Estuve en el pre-lanzamiento de la marca y he de decir que fue brutal y todo estaba cuidado al más mínimo detalle. ¿Cumpliste con tus expectativas?
Salió todo perfecto: tal cual lo tenía en la cabeza fue como pasó. Lo tenía todo muy controlado. También el equipo con el que trabajé, toda la gente que se ha ido cruzando por el camino, ha ayudado mucho a que todo sucediera según lo previsto. Además, soy una persona que no deja que nada se escape a la suerte.

El evento tuvo lugar en un espacio muy especial, un estudio de fotografía inspirado en Brooklyn. ¿Hay alguna razón en especial o esconde algún secreto?
Buscaba un sitio así, muy trashy. Hay varios locales como este en Barcelona, pero cuando lo vi me encantó, era justo lo que tenía en mente. Entras a ese sitio y no esperas encontrarte eso para nada. Además va un poco con la marca, todo lo que he ido construyendo durante estos dos años. La gente no se esperaba lo que vio ese día y era un poco la reacción que buscaba. ¿Dónde me he metido? ¿Qué es esto?
La colección es corta, o al menos presentaste pocas piezas (y solo chaquetas). ¿Tienes pensado ampliar la marca y trabajar otro tipo de productos?
No presentaba una colección sino que lanzaba la marca. Era una forma de mostrar lo que estoy haciendo. Fue tan corta principalmente porque lo hago todo yo misma –está todo pintado a mano, cosido, etc. Es decir, hacer cada pieza lleva mucho trabajo y mucho tiempo. No produzco en serie, no hago producciones masivas porque no me gusta. Cada pieza es exclusiva; si tú compras esa chaqueta, nadie más la va a tener.
La gente se suele sentir reconocida con un producto en especial y se lo hacen suyo; lo llevan ellos y nadie más. Sí que tengo pensado ampliar la marca en un futuro. De hecho, tengo colecciones ya diseñadas que falta ejecutar –espero poder hacerlo pronto. Son más trabajadas, con looks completos. Sin dejar de lado la customización y la exclusividad del producto, quiero ampliar con bolsos, zapatos, etc.
Al ver las chaquetas me he encontrado con algunos conceptos que, en un principio, pueden parecer contrapuestos. Como por ejemplo las flores, un símbolo muy asociado a la delicadeza y a lo femenino (en el sentido más tradicional). Pero también hay algunas que desprenden un aire muy gamberro. Háblanos un poco de esto.
La chaqueta de flores a la que te refieres, de hecho, lleva un mensaje: Don’t send me nudes, send me flowers. Todo habla un poco de la sociedad, de las vivencias que he ido teniendo, y de lo que veo a mi alrededor. En general, es todo muy contradictorio. Queremos empoderarnos pero hacemos cosas que no nos empoderan para nada. Yo también entro en esta contradicción e intento plasmarlo en las chaquetas. Lo que intento, sobre todo, es empoderar a las personas: eso es lo que me gustaría realmente, cambiar el concepto de belleza, cómo nos sentimos. Quiero que la gente saque esa fuerza, se exprese, y haga lo que le dé la gana.

“La moda no es barata. No se puede consumir moda semanalmente. Hay un proceso detrás, no solo creativo, sino también de producción.”
Tanto las modelos que desfilaron como las de la campaña son muy especiales: diferentes estaturas, etnias, nacionalidades, etc. Imagino que eso de la mano con el mensaje que quieres transmitir.
Al final, lo que busco cuando hago un desfile o una editorial es que la persona me transmita algo –el carácter, cómo se mueve, etc. Si es alta, baja, delgada, morena o rubia me da completamente igual. Soy una persona súper observadora y me fijo mucho en la gente. Y lo que busco en mis modelos es que sean más un modelo a seguir que no una persona con una cara y un cuerpo bonitos pero que no te transmiten nada.
Creo que la editorial es muy potente en ese sentido porque enseñamos mucha piel de personas que tal vez no se atreverían a enseñar. Eso es esencial en el mundo de la moda porque llegas a personas que tienen ese tipo de enfermedades y a lo mejor no se atreven a enseñarse, pero al ver una editorial así, pueden pensar, ¿por qué no voy a ser bonita yo? Cada piel y cada persona son diferentes, y no deja de ser preciosa.
La directora de la revista My Bite publicó un artículo que adjuntas en tu dossier de prensa, titulado Házme la moda como el amor: slow. Imagino que si lo has incluido es porque te sientes identificada con el mensaje que expresa.
Giuliana es amiga mía desde hace mucho tiempo, le tengo mucho cariño. Me encanta cómo escribe. Hace tiempo que ella tenía pendiente escribir un artículo sobre moda sostenible, y unas dos semanas antes del evento le planteé que lo hiciera y nosotros lo movíamos también por nuestras redes. Ella también está intentando sacar a flote su pequeña magazine e hicimos una especie de colaboración. Y es que las dos conectamos en muchos aspectos.
Escribió ese artículo y me pareció brutal: era justo lo que pensaba. Queríamos hacer un manifiesto de la marca pero me negué, decidí imprimir ese artículo y ponerlo allí, porque no habría sabido expresar lo que pienso mejor que lo hizo ella. Estoy súper orgullosa de ese artículo porque me siento plenamente identificada. Lloré de alegría el día en que lo leí (risas).
El artículo dice que nos vestimos con “hamburguesas de un euro de Mcdonald’s”. Pero por otro lado, yo te pregunto a ti: ¿qué propones para erradicar el fast fashion y conseguir una democratización de la moda sin caer en ese consumismo barato? ¿Crees que es posible una democratización de la slow fashion para todos los bolsillos?
El tema está en que la moda no es barata. No se puede consumir moda semanalmente. Hay un proceso detrás, no solo creativo, sino también de producción. No puede ser que salga una colección de una marca y que al día siguiente en Zara esté lo mismo. Aquí hay alguien que está siendo explotado: personas, recursos naturales, etc. El problema es que no lo vemos porque pasa muy lejos y nos parece normal que en las marcas de fast fashion saquen colecciones continuamente.
¿Qué propongo? Un cambio en el consumidor y en las empresas. Sí que ya hay marcas nuevas sostenibles que están saliendo y que creo que son muy interesantes, como Oscar Prim o Mireia Playá. Sin embargo, todo esto es irreal: estar consumiendo redes sociales todo el día y pensar continuamente que necesito esto o aquello, necesito parecerme a esta gente o aquella, etc. No necesitamos tanto, se puede ser feliz con mucho menos.

O sea que se trata de anteponer la calidad a la cantidad. En definitiva, consumir con más responsabilidad.
Sí, sobre todo calidad, que se está perdiendo mucho. Estamos en un país donde la industria textil ha sido siempre muy importante y ahora compramos en Primark. Hemos perdido todo lo bueno que teníamos en ese sentido.
Y en relación a eso, ¿qué opinas acerca de la moda que se está haciendo en España?
Creo que estamos haciendo cosas muy buenas, ayer lo hablaba con una estilista. Pero el problema está en que tenemos que triunfar fuera de España para que en España se nos reconozca. Ahora mismo estoy orientando mi negocio hacia hacer más comunicación en Londres y Estados Unidos para que luego se me reconozca en España. No debería ser así, pero es lo que hay. Además, creo que pasa en todos los sectores. Tenemos que empezar a valorar más a la gente de aquí, al artista. Pero volvemos al consumidor, el problema creo que parte de ahí.
También se habla de la moda como identidad. ¿Para quién has diseñado esta colección?
Sinceramente, diseño para mí en base a mis vivencias, mis experiencias, y cosas que me han pasado. Por ejemplo, veo mis chaquetas como cuadros. No me siento diseñadora de ropa sino artista, y para mí las chaquetas son lienzos. Tengo la suerte de que a la gente le ha gustado y quiere ponérselo. Y también se siente identificada porque le han pasado cosas similares –o no, pero les transmiten el mismo sentimiento. Eso ha sido lo bueno de las cosas que he creado, que la gente se ha sentido identificada. En fin, no suelo pensar en el consumidor final sino en mí, en lo que he sentido y en lo que quiero expresar y necesito sacar.
Antes de que empezara el desfile proyectasteis un fashion film en el que aparecen conceptos clave: #fastfashionisdead, estereotipos, belleza, y social media, entre otros. Me gustaría hablar sobre este último. Entiendo que no os gusta todo lo negativo que pueden acarrear las redes sociales pero no dejan de ser una herramienta que necesitáis y utilizáis.
En el fashion film lo menciono porque tenemos inputs constantes de las redes sociales, pero eso no quita que a mí me parezca que son una herramienta brutal. Si no fuera por ellas, a mí nadie me hubiera conocido. Empecé a hacer chaquetas porque, como he dicho antes, una tienda multimarca vio una que había publicado en Instagram. Me parece muy útil pero es como todo, hay que saberlo utilizar. Creo que en muchos sentidos se utiliza mal, y hay que educar a la gente para saber cómo tenemos que usar unas cosas y otras. No quita que los avances tecnológicos me parezcan geniales y el hecho de que ahora estemos todos conectados es una maravilla. Que me puedan conocer en Japón porque tengo Instagram es alucinante.

¿Cómo empezaste con este proyecto? En realidad, mandas un mensaje muy concreto: romper con los estereotipos, con los cánones clásicos de belleza, con el fast fashion, revalorizar la moda y las prendas, etc. ¿Hubo un punto de inflexión que te llevó a ello?
Me han pasado muchas cosas, demasiadas; y cuando no, hago que pasen (risas). A partir de muchas vivencias llegó un punto en mi vida en el que me di cuenta que lo que estaba haciendo no era lo que quería. Y siempre he querido hacer cosas que he dejado de lado. Creo que fue por cosas que me pasaron y circunstancias que favorecieron el llegar a empezar con la marca. Por ejemplo, lo de la exclusividad.
Odio repetirme, me satura, sería incapaz de hacer dos chaquetas iguales. Supongo que una parte es por eso, y otra, por el modelo de negocio que estoy planteado: es inviable hacer dos chaquetas iguales, no van a salir y no me sentiría a gusto haciéndolo. Cada chaqueta tiene una historia, muchos sentimientos detrás. En un futuro puede que piense en producir para más gente, hacer más tallas, etc., pero sin dejar la exclusividad de lado. La idea es que la marca evolucione con el concepto de reutilización por bandera: toda la ropa que hay perdida por ahí porque ya no se utiliza, recogerla y darle nueva vida.
Y para terminar, háblanos un poco de tus planes de futuro, a corto y a largo plazo.
En un mes saldrá el e-commerce. Ahora no hay nada en venta, el pre-lanzamiento fue una presentación para que la gente viera lo que hago. Pero en nada ponemos todo a la venta y hay que ir viendo cómo reacciona la gente al producto. También, ir sacando todo lo que tengo diseñado y que la gente lo pueda comprar. Y a largo plazo tengo muchos planes, soy muy ambiciosa. Me gustaría ser una marca consolidada, poder sacar colecciones pero sin dejar de ser sostenible. Y ,e encantaría poder hacer un desfile en una semana de la moda partiendo de prendas que sean reaprovechadas. Cambiar el concepto totalmente. No sacar cosas nuevas sino utilizar otras que ya se han llevado. Sería un sueño. Y también me encantaría establecerme en Estados Unidos.

Texto
Jesús S Ferrera
Fotos
Joel Escall

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