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Tras una trayectoria en la industria del cine adulto, Amarna Miller deja atrás sus éxitos para dedicarse plenamente al activismo feminista pro sex, a las artes audiovisuales –vídeo, foto e instalación–, a la literatura y a sus viajes alrededor del mundo. Lejos de perseguir una existencia convencional, la polémica artista ha dado un giro a su vida, empezando por trasladar su hogar a una furgoneta en la que recorre Estados Unidos en busca de nuevas aventuras y estímulos que la completen como persona. No sabe si sus ideales de hoy perdurarán mañana, pero lo que sí tiene claro es que seguirá siendo fiel a ella misma y persiguiendo todo aquello que le haga feliz.
Según sé, quieres desvincularte en cierta manera de lo que te hizo famosa en primer lugar e incluso te has planteado cambiar de nombre. Así que la pregunta obligatoria es: ¿quién es ahora Amarna Miller, quién quieres que sea en un futuro próximo y cómo esperas hacer este cambio?
Es una pregunta muy complicada porque estoy en un proceso de cambio. Se ha cerrado un ciclo en gran parte porque he decidido dejar de aparecer en vídeos pornográficos por ciclos vitales. Llevaba ocho años dedicándome a ello y siento que es momento de hacer otras cosas. He conseguido una gran parte de los logros que quería como actriz y ahora me apetece probar otros derroteros. Así tendré más tiempo para ser más constante y centrarme en otras áreas de mi vida y de mi personalidad.
Otra cosa que me ha afectado mucho fue un accidente de tráfico que sufrí en Filipinas en septiembre del año pasado. Ha marcado un antes y un después en mi vida y me ha hecho reflexionar sobre hacia dónde me estaba dirigiendo. Así que entre dejar el porno (ya habrán pasado unos ocho o nueve meses) y el accidente estoy en un punto de mi vida muy disruptivo.
Aún así, hay cosas que tengo muy claras y que han conformado siempre los pilares de mi personalidad. Por ejemplo, la creación artística dentro del área del audiovisual –fotografía y vídeo, en las que siempre me he enfocado–, aunque también la literatura y la escritura, a las que me llevo dedicando años (escribo para diferentes revistas y periódicos de España). Incluso cuando el porno estaba mal, la escritura siempre ha estado allí. De hecho, es mi segundo trabajo.
Por otro lado están los viajes; viajar es mi vida. Me paso todo el año haciéndolo tanto como puedo, apañándomelas para poder trabajar mientras tanto. Así que si juntas esos tres pilares –la creación artística, la escritura y los viajes– entenderás a lo que me estoy dedicando ahora y a lo que me dedicaré en mi futuro próximo.
Ahora lo que quiero es dejar un poco de lado toda mi faceta pública que tiene que ver con el porno y centrarme en otras áreas de mi existencia como el arte y la creación. Por otra parte, también me está gustando mucho el tema de dar charlas y enseñar. Además, seguiré con mi labor como activista dentro del feminismo pro sex, tanto dando charlas como defendiendo los derechos de los trabajadores sexuales.
¿Por qué decides irte de Madrid y empezar de nuevo en Los Ángeles? ¿Cómo te sientes en Estados Unidos?
Me fui de Madrid cuando acabé la carrera hace seis años. En ese momento empecé a viajar por el mundo (Australia, Nueva Zelanda, Japón, etc.), pero no me establecí en ningún lugar hasta que llegué a Los Ángeles hará dos años más o menos. En aquel momento me pareció un buen lugar porque estaba muy enfocada en mi carrera como actriz porno y es la meca de este tipo de cine.
Por otra parte, me parecía que dar un cambio en mi vida a esos niveles –mudarme a un lugar que está al otro lado del océano– era algo que me iba a resultar positivo a nivel de crecimiento personal. Ahora estoy en un momento de transición, así que no creo que esté mucho más tiempo aquí. Me quedaré por los Estados Unidos pero dudo mucho que en Los Ángeles. Desde que me mudé a la furgoneta –hace casi un año– he estado dando vueltas en muchos de los estados del país y quiero seguir explorando y viendo otras ciudades. Es un país que me resulta muy atractivo a muchos niveles: los paisajes y las aventuras que se pueden vivir son opuestas a las que me puedo encontrar en Europa.

¿Y cómo has acabado viviendo en una caravana? ¿Qué es lo mejor y lo peor?
Siempre he sido una persona con un estilo de vida fuera de las normas convencionales. Abogo por el minimalismo y me gusta vivir con lo menos posible. Intento hacer un esfuerzo consciente para ser muy responsable a la hora de consumir productos en la era que nos ha tocado vivir, donde el capitalismo está a la orden del día y donde se nos enseña que consumir es igual a ser feliz y que poseer muchas cosas nos consigue un lugar exitoso a nivel social. De alguna forma, a mí me ha ayudado mucho el hecho de intentar luchar contra estas ideas y seguir mis propias premisas, que es lo que yo entiendo como libertad.
Con todo esto en mente y gracias a mi canal de Youtube –que abrí hace un año más o menos–, se me ocurrió hacer una serie sobre treinta días haciendo cosas, y una fue vivir en la furgoneta. Gracias a esta idea vendí todos mis muebles, dejé la habitación en la que estaba y llegué a un acuerdo con mis compañeros de piso para volver a casa después de ese mes en caso de que me arrepintiese. Pero al final lo pensé y la acabé adaptando. Tenía el colchón y demás, así que solamente tuve que dar el paso de decir “me mudo aquí”. Y fue espectacular. Me lo pasé tan bien y me sentí tan contenta que, una vez pasaron los treinta días, decidí quedarme.
Lo mejor de vivir en la furgoneta es la libertad, el hecho de no estar atado a un contrato. De esta forma puedo decir: tengo una semana libre de trabajo y me voy a ir al bosque de secuoyas que tengo al norte de Los Ángeles, me paso ahí la semana y luego vuelvo. Esto me ofrece muchas más posibilidades que alquilar una habitación. Además, al deshacerme de una gran parte de mis posesiones, he aprendido que no necesito casi nada para vivir: una bolsa con ropa, otra de aseo, mis cuatro libros y mi material para dibujar. Cuando vives en un espacio tan reducido como un coche te lo piensas dos veces antes de comprar cualquier cosa.
En cuanto a lo peor, a veces tengo que hacer un poco encaje de bolillos para resolver problemas técnicos como encontrar Wi-Fi para trabajar, o duchas, o incluso un sitio donde cocinar de forma decente. En la furgoneta tengo un hornillo pero no puedo hacer todos los platos que me gustaría (¡es que me encanta cocinar!). Al final siempre subsano estos problemillas técnicos yendo a casas de amigos o arreglándomelas con algún camping, pero para mí son males menores. Otra cosa mala es que cuando llueve –que por suerte en Los Ángeles sucede una semana en todo el año– se me hace un poco agobiante quedarme dentro de la furgoneta porque acostumbro a hacer mi vida fuera de ella.
Estudiaste Bellas Artes pero luego te has dedicado a muchas otras cosas. Sin embargo, ahora parece que vuelves a dedicarte a la creación artística, más concretamente a la fotografía. Cuéntanos más sobre este nuevo rumbo y sobre Ahora es siempre paraíso, la exposición que tienes en Cano Studio en Madrid.
Exacto. Estudié Bellas Artes y desde que empecé la carrera he estado produciendo artísticamente de forma privada –no he enseñado mi trabajo al mundo. En mi caso existe un problema, y es que el nombre Amarna Miller hace que desaparezca cualquier cosa que haga. Siempre que escribo un libro, un artículo, o hago cualquier otra cosa me definen como “la actriz porno que…”. La verdad es que esta etiqueta me está cansando porque soy un individuo complejo con muchas más facetas que quiero enseñar al mundo, y no me gusta que este nombre eclipse todas las cosas que hago. Ahora estoy planteándome hacer público parte de mi trabajo, que abarca tanto fotografías y videoarte como instalaciones, y estoy pensando en publicarlo bajo otro nombre diferente al de Amarna Miller.
¿Ha sido la fotografía tu forma de expresión predilecta desde siempre, o cuando estudiabas Bellas Artes estabas más interesada en otras disciplinas? ¿Pretendes seguir ahora en el camino de la exploración del lenguaje fotográfico?
Sí, pretendo seguir en el camino de la exploración del lenguaje fotográfico. Las cámaras son mi vida, me encanta la fotografía. Pero empecé Bellas Artes por la restauración. De hecho, cuando tenía catorce años les pedí a mis padres que me metieran en clases. Cuando llegué a primero de carrera me di cuenta que la fotografía me gustaba mucho más y al final me acabé especializando en técnicas audiovisuales, que es lo que me llena y me parece más creativo. Actualmente no restauro nada, pero sé como hacerlo tras tantos años aprendiendo.

“Estudié Bellas Artes y desde que empecé la carrera he estado produciendo artísticamente de forma privada. En mi caso existe un problema, y es que el nombre Amarna Miller hace que desaparezca cualquier cosa que haga bajo la definición ‘la actriz porno que…’”
Hace un par de años publicaste Manual de psiconáutica, tu primer libro. En él se recopilan fotos y poesías tuyas. Ahora estás preparando sacar un segundo libro, ¿qué nos puedes adelantar? ¿Qué nos encontraremos y cuándo podremos verlo y tenerlo?
Ahora estoy preparando un libro que habla sobre el feminismo y sobre mi visión personal de lo que significa ser mujer ahora hoy en día, con todas las complejidades y problemáticas y beneficios que engloba ser mujer en el año 2018. A parte de eso, no puedo adelantar más sobre cuando lo vamos a publicar, ¡secreto de sumario! Estad atentos.
Más allá de tu creación personal eres conocida como actriz. Uno de los vídeos que protagonizas y que más virales se hizo cuando se publicó es el del Salón Erótico de Barcelona de 2016, en el que se pone en relieve la hipocresía de la sociedad española. Pero la frase final es esperanzadora: “Vivimos en un país asquerosamente hipócrita. Pero algunos no nos rendimos”. ¿Sigues con la misma actitud? ¿Continúas luchando para acabar con la doble moral?
¿Luchar para acabar con la doble moral? ¡Eso es una gran batalla! No quiero ser estandarte de esto porque me parece un desafío demasiado grande para un solo individuo. Me considero una persona activista que lucha duro por los valores en los que cree y me gusta mucho mojarme. De alguna forma, estoy harta de que los personajes públicos en España sean casi siempre marcas blancas. En el momento en el que te posicionas en algún tema complejo –política, economía, etc,– pones a muchos de tus seguidores en tu contra, así que mucha gente decide no hacerlo –sobre todo en política. Es un tema que produce muchos radicalismos y alguien puede odiarte simplemente porque seas del partido opuesto.
En mi caso siempre he echado de menos que los personajes públicos que yo conozco se mojen, por eso cuando yo me convertí en uno decidí posicionarme de una forma muy firme por las cosas en las que creo. También quiero mencionar que yo, como cualquier persona en evolución constante, cambio de opinión y muchas veces no soy coherente con cosas que he dicho anteriormente. Por ejemplo, cuando tenía diecinueve años y di mis primeras entrevistas no pensaba igual que pienso ahora con veintisiete. Ahora tampoco pienso igual que el año pasado y seguramente el que viene no piense lo mismo que ahora en un montón de temas. Y esto es maravilloso porque significa que cambiamos de opinión y que evolucionamos como personas. Decía Churchill que “aquellos que no están dispuestos a cambiar de opinión, nunca podrán cambiar el mundo”. A mí me parece muy sincera y real.

Hablando de doble moral: hay quien opina que la pornográfica es una industria machista, y no les falta parte de razón, pero también es cierto que están apareciendo voces alternativas como la de Erika Lust, que añaden un punto de vista disruptivo a lo que se ha hecho hasta ahora y pone a la mujer como sujeto en vez de objeto. ¿Se puede trabajar en el porno y ser feminista?
Sí, de hecho una gran parte de las charlas que doy hablan sobre esto, sobre cómo una actriz porno no solamente puede ser feminista sino que debería serlo. El feminismo habla de las problemáticas que atañen a la mujer y, desde luego, la pornografía es una problemática que atañe a la misma, no solamente como sujeto dentro de la producción pornográfica sino también como actriz, productora, directora y también como sujeto pasivo cuando la consumes. Así que no solamente hay mujeres participando en la pornografía sino que también las hay viéndola, pensando y desarrollando su sexualidad a través de esta.
En mi opinión, es muy importante que la pornografía se convierta en una industria más feminista y necesitamos urgentemente que muchas más personas dentro de ella –directoras, actrices, directores y actores– sean feministas. Esta pregunta siempre me hace mucha gracia porque me hace ver la doble moral de las personas que se lo preguntan. Porque ahora mismo, ¿qué industrias en el mundo existen que sean feministas? ¿La política, la medicina, la abogacía? No las hay. Todas son machistas porque históricamente hemos estado en un sistema patriarcal que ha hecho que las industrias en las cuales generamos nuestro trabajo sean machistas per se. Y la pornográfica no es una excepción.
Me hace mucha gracia que me pregunten si una actriz porno puede ser feminista y por qué trabaja en una industria machista pero que no se lo pregunten a una abogada o a una ingeniera. Todas lo hacemos, lo que pasa es que en la pornográfica lo hacemos con el sexo y recibimos una remuneración a cambio de ello. Esto te convierte en una marginada para gran parte de la población. Y creo que es ahí donde deberíamos hacer hincapié y reflexionar acerca de nuestro discurso. Así que la pregunta es:¿por qué vemos mal que una actriz porno se declare feminista o que una actriz porno ofrezca servicios sexuales a cambio de dinero? A mí me parece una crítica que camufla una crítica moral.
¿Cómo crees que la visión o mirada de una mujer feminista puede afectar la industria pornográfica, y en qué aspectos crees que esto puede acabar notándose/reflejándose en la sociedad?
A mí me parece que la mujer feminista que trabaja en la pornografía, ya sea actriz o directora, intenta buscar una visión que sea más diversa, plural y que se salga de lo hegemónico. El feminismo dentro del porno aspira a romper la representación que ya conocemos porque es la que siempre nos han contado. Lo que el consumidor tiene que notar es que hay más diversidad y se debe cuestionar las características normativas a las que estamos más acostumbrados.
Esto se puede aplicar a cualquier negocio, por ejemplo, el periodismo. ¿De qué manera una mirada feminista puede afectar a la redacción de los artículos? En mi opinión siendo más plural, más diversa y ofreciendo unos puntos de vista diferentes a los que estamos acostumbrados (escapando de una mirada patriarcal). De esta manera, planteamos a las personas que existen otros caminos y opciones.
El feminismo está en boca de todos. Sin embargo, de tanto usarlo (y mal usarlo), su significado puede diluirse, malentenderse, o mal interpretarse. ¿Qué es para ti, qué haces para extenderlo e implantarlo en la sociedad, y cómo esperas que evolucione tanto el movimiento como su significado en el futuro?
Yo no estoy muy de acuerdo con esto. Noto que la gente se enfada mucho cuando se utilizan ciertos términos, especialmente cuando tienen que ver con movimientos ideológicos. Por ejemplo, cuando H&M saca una camiseta que pone Feminist, todo el mundo se lleva las manos a la cabeza y dicen que eso no es feminista, que están malogrando el nombre de la palabra. A mí no me lo parece para nada. Me parece muy positivo que se convierta en algo mainstream, que ‘esté de moda’, así habrá mucha más gente que se informe al respecto. Y quien no entienda su significado será simplemente por carencia de información o porque son machistas de raíz –y ahí tampoco hay mucho donde llegar.
Por otro lado, hay mucha gente que se informa, que entiende su significado y puede asumirlo de una forma positiva. Entre otras cosas, esto es gracias a las redes sociales y a que se convierta en tendencia. A mí me parece muy positivo que el feminismo esté en boca de todos. Otra cosa es que la gente no haga la labor de informarse de lo que realmente significa y por tanto malinterpreten su significado.
Todas las feministas queremos llegar al mismo punto que es el fin del patriarcado, pero todas nosotras tomamos caminos diferentes. Por ejemplo, yo soy feminista pro sex y mis argumentos no son los mismos que los de otras feministas. Sin embargo, entiendo los suyos aunque no los comparta y creo que tenemos que ir todas juntas hacia la misma dirección. No debemos tirarnos piedras por ver quién ha encontrado el término más ‘putofóbico’ o transfóbico o quién ha estado usando el lenguaje de forma correcta o incorrecta. Tenemos que dejar de centrarnos en las nimiedades de lo que implica ser feminista y asumir que el objetivo está ahí fuera, no entre nosotras.
Creo que ‘repartir carnets de feministas’ es algo que deberíamos dejar de hacer. Yo lo sufro en carne propia porque a muchas veces se me acusa de no serlo por haberme dedicado al trabajo sexual, y la verdad es que estoy cansada de que se me retire dicho ‘carnet’ por los prejuicios morales que otras personas tienen sobre mi vida y sobre mí misma. Es por eso que me gustaría que el movimiento avanzase hacia la tolerancia para comprender otras perspectivas.
Además de por el feminismo, también luchas por educar en nuevas maneras de plantear las relaciones humanas, como por ejemplo el poliamor. ¿Quién es más culpable de que la monogamia, la historia de la media naranja, siga todavía siendo el paradigma: Disney, la tradición judeocristiana, o nosotros por creer en los dos anteriores?
Me parece que encontrar culpas no sirve de nada. Creo que lo que hay que hacer es ver de dónde proviene nuestra historia personal y decidir si queremos o no de construirla. Es decir: tanto Disney, como la tradición judeocristiana, como lo que nos han contado desde pequeños, como las películas de Hollywood o como la relación que hemos tenido con nuestros padres, nos han enseñado que nuestras relaciones personales tienen que seguir una dirección y no otra. Realmente ellos no son los culpables, ellos solo reinterpretan y reproducen los paradigmas que se nos han enseñado durante muchísimos años.
Deberíamos sentarnos y pensar en qué es lo que realmente queremos nosotros. ¿Las relaciones monógamas me hacen feliz? ¿Puede que haya un tipo de relación que se ajuste más a los ideales de la monogamia? Y si la respuesta es sí, investigar al respecto y ver de qué manera podemos implementarlas en nuestra vida. Debemos deconstruir conceptos que se nos han enseñado desde pequeños, como por ejemplo que los celos son buenos o que si alguien te quiere estará celoso. Debemos deconstruir todas estas dinámicas tóxicas que nos han vendido como normales y comprender hacia dónde queremos ir con nuestra pareja, parejas, o con nosotros mismos como individuos.
Deberíamos preguntarnos de qué manera queremos amar, y esa pregunta no se la hace mucha gente. Para mí eso es terrible. Damos por sentado el contrato que la sociedad nos ha vendido acerca de lo que se supone que tiene que ser una relación. El poliamor es tan apto como la monogamia siempre y cuando sea una decisión reflexionada y no simplemente una inercia que tenga que ver con lo que nos han enseñado.
¿Qué podemos hacer para desaprender lo que nos han enseñado y construir una nueva forma de entender las relaciones? ¿Pasaste tú por un proceso similar, o siempre ha creído en el amor libre?
Yo, como todo el mundo, he pasado por un proceso similar porque he sido criada en la monogamia. Me han enseñado que solamente puedes amar a una persona durante el resto de tu vida y que cuando estás enamorada/o no vas a desear a otras personas. Si te enamoras de otras personas cuando tienes pareja es que estás roto o que algo va mal dentro de ti. A mí me ha supuesto muchos años de reflexión, de mirar hacia dentro y poder comprender que no solamente no estoy rota si amo a dos personas a la vez, sino que es un modelo relacional tan apto como otro cualquiera, como la monogamia.
Sí, en mi caso ha sido un proceso muy largo que ha durado años. Empecé con relaciones abiertas a los veinte y con relaciones poliamorosas con veinticuatro o veinticinco. Ahora tengo veintisiete, así que llevo bastante trayectoria. Lo que he aprendido son herramientas para deconstruir cosas que me han enseñado y con las que no estoy de acuerdo, como por ejemplo los celos, que son algo tóxico como he mencionado antes.
He leído que a veces sientes que no encajas en este mundo. ¿A qué se debe? ¿Y a qué te refieres exactamente?
Sí, a veces me preguntan si me entiendo a mí misma como una rara avis dentro de la industria pornográfica. Y siempre digo que lo siento a nivel social en general porque tengo gustos poco normativos y reflexiono mucho las cosas. No consigo parar mi mente; pienso muchísimo. Creo que se debe a que soy una persona extremadamente hiperactiva, como ya habrás notado. Me cuesta mucho parar el cerebro. Esto tiene su parte negativa y su parte positiva.
Lo negativo es que tiendo al estrés, y lo positivo es que tomo decisiones tras mucha reflexión y me planteo mucho las consecuencias de lo que hago. A parte de eso, soy una persona con muchas facetas dentro del mundo artístico: las colecciones, la restauración y los viajes –además de vivir en una furgoneta. Tengo un estilo de vida que está muy fuera de lo normal y estoy muy obsesionada con hacer lo que realmente quiero, no lo que me han impuesto.
Siento que la mayoría de las personas no reflexionan sobre esto, están conformes con lo que le han dicho que hagan y dan por sentado que van a ser felices con las pautas que les han enseñado desde pequeños. Yo desde siempre he pensado mucho en lo que quería hacer. De hecho, mi entrada en la pornografía es una consecuencia de eso. Yo no tenía por qué hacerlo pero quería entrar en ella y decidí que los miedos de los otros no podían influir en mis decisiones personales.

“El feminismo dentro del porno aspira a romper la representación que ya conocemos. Pero esto se puede aplicar a cualquier negocio, por ejemplo, el periodismo. ¿De qué manera una mirada feminista puede afectar a la redacción de los artículos?”
Echando la vista para atrás y haciendo un poco de balance, ¿volverías a tomar el mismo camino que te ha llevado a donde estás ahora? ¿Por qué?
No me gusta mucho pensar en estas cosas porque no puedo volver atrás. Hablar de hipotéticos casos me resulta un poco desesperanzador. Me gusta mucho como soy ahora mismo, soy muy feliz con mi vida, incluso con las cosas malas. Cuando aparecen situaciones que me hacen infeliz tengo las herramientas adecuadas para poder verlas desde una perspectiva positiva y que me haga avanzar. Veo los errores, los fallos y las caídas como una nueva oportunidad para levantarme. Como todo eso me gusta mucho y yo soy una consecuencia de las cosas que me han pasado, no cambiaría nada.
Sobre tu próxima aventura, ¿qué nos puedes contar? ¿Qué planea Amarna Miller para los próximos meses?
Pues muchas cosas pero la verdad es que ahora estoy en un momento de entropía existencial. La idea es habilitar mi furgoneta y ponerle placas solares, que es un gran paso que quiero dar. Después, mi idea es hacerme el norte de Utah, Ohio, Montana y Washington. ¡Tengo muchas ganas de explorar ese lugar! Y antes de que acabe 2018 me gustaría ver todos los estados que me quedan –que todavía son quince–, pero tengo tiempo. Y a parte de eso, seguiré escribiendo y dando caña a mi producción artística y a las fotografías.
Por otro lado, me gustaría probar algunos derroteros que todavía no he tenido la posibilidad de probar. Por ejemplo, me gustaría hacer merchandansing diseñado por mí y abrirme una pagina de Patreon –una especie de micro crowfunding– para que la gente pueda ayudarme en mis aventuras y poder dejar de lado la tiranía del mercado. En este momento, no puedo hacer todas las cosas que quiero con la libertad que necesito porque tengo restricciones a nivel de ingresos.
Si hago una colaboración con una marca estoy sujeta a sus normas, pero, ¿qué pasaría si realmente pudiese hacer lo que a mí me apeteciese y poder ganar dinero con ello? Sería una fantasía hecha realidad, y si mis seguidores y mis fans me quieren ayudar a conseguirlo sería maravilloso.
Otra cosa que me gusta mucho son los fanzines. El año pasado hice uno muy chulo y me gustaría hacer otro. Para esto necesitaría una plataforma de micro mecenazgo y que la gente pueda me ayude a conseguirlo. Así que estas son ideas que tengo en mente y que me gustaría mucho que sucediesen en 2018, pero bueno, a ver cómo va surgiendo.

Texto y fotos
Lorena Varela
Estilismo
Laura Jerez y Andrea Ramil
Maquillaje
Mariona Botella

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