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Barcelona, una ciudad completamente nueva para Alba Yruela, convirtió a la fotógrafa y a su cámara en inseparables. Con la inocencia de usar la fotografía sin más propósito que dar testimonio de lo que la rodeaba, la artista encontró la mejor herramienta para expresarse. “Lo hacía solo para mí. Luego empecé a compartirlas”.

La intuición guió sus inicios, inicios que, con el paso del tiempo y de los carretes, se han concretado en un conjunto de imágenes con unos colores y unas texturas inconfundibles. Su particular forma de mirar le ha valido para atraer a multitud de admiradores de su trabajo y, aunque sus fotografías han ido mucho más allá de su círculo cercano, la esencia de aquellos primeros disparos prevalece: la búsqueda de “una mirada expresiva, con una expresión verdadera”.

Para conocer un poco más a cerca de ti y de tu relación con la imagen, ¿cómo fue tu primer acercamiento a la fotografía? ¿Cuál es tu trayectoria?
Cuando me mudé de mi pueblo a Barcelona, todo era nuevo, así que todo empezó con la obsesión de llevar siempre la cámara conmigo y retratar todo lo que me rodeaba. Empecé a hacer nuevos amigos y a compartir inquietudes e ideas con ellos. Me siento afortunada de haber encontrado un círculo tan cálido para poder crecer. Empecé a compartir mis fotografías online y me di cuenta de que podía transmitir mucho a la gente con ellas. Fue una bonita sorpresa y pensé que era la mejor manera para expresarme.
¿Piensas que es imprescindible la formación académica para dedicarte a la fotografía?
No creo que sea imprescindible. Hay dos maneras de acercarse y dedicarse a la fotografía: desde un trabajo personal o bien con una idea inicial de ver la fotografía como oficio y no como expresión artística. Para mí, es algo más emocional. Empecé siendo inconsciente e intuitiva y luego he ido descubriendo y aprendiendo.
Vienes de La Bisbal, un municipio de la provincia de Girona donde, igual que en tus fotografías, la naturaleza está muy presente. ¿Hasta qué punto piensas que crecer ahí ha influenciado tu trabajo?
Creo que es una parte muy importante de todo lo que hago, pero no fui consciente del paisaje que me rodeaba hasta mucho más tarde. Ahora, después de tantos años volviendo a los mismos sitios, me da mucha paz pasear por los paisajes y fotografiarlos en cada estación del año.

Empezaste a fotografiar las personas de tu alrededor de una forma muy íntima y delicada. ¿En algún momento te autocensuraste o te sentiste cohibida al saber que estabas sacando a la luz momentos que formaban parte de la intimidad de tus retratados?
Nunca me censuré porque, cuando empecé a fotografiar escenas que ahora no pasarían la censura, lo hacía solo para mí. Luego empecé a compartirlas en Flickr con mis amigos y otros fotógrafos que empezaban, y de ahí llegó a blogs y revistas de una manera muy natural. Ahora, con la censura, es un desastre. Creo que con las imágenes que no puedes publicar se deben hacer libros y exposiciones, donde no hay prohibiciones absurdas.
Sin embargo, estas primeras fotografías las haces como documento para el recuerdo. ¿En qué momento empezaste a mostrarlas? ¿Crees que es algo generalizado el miedo a exponer tu trabajo, sobre todo, al principio?
Nunca tuve miedo, no lo hacía con ninguna expectativa.
¿Recuerdas quién fue la primera persona en confiar en tu trabajo y en tu visión?
Roberto Rubalcava. Lo conocí cuando tenía 19 años, es una persona muy especial. Me aconsejó en todo lo que pudo y empecé a conseguir pequeños trabajos.
Aunque tus inicios están ligados a la fotografía documental, ahora mismo también haces otro tipo de trabajos, como editoriales de moda o fotografía de producto. ¿Cómo te has interesado por estos tipos de fotografía? ¿Ha sido por gusto o por qué son más demandados? ¿Cuáles son las claves para combinar proyectos tan distintos?
Aunque necesite un equipo y un set distintos en cada caso, para mí todo es fotografía. Como en mi trabajo personal combino bodegones y retratos, me gusta poder hacerlo también en el trabajo editorial o comercial.

“Creo que mis fotografías son una búsqueda continua de la belleza en los distintos escenarios y curiosidades que se me presentan.”
¿Cómo describes tu fotografía? ¿Cómo ha sido el proceso hasta llegar a la apariencia que tienen, a día de hoy, tus imágenes?
Creo que mis fotografías son una búsqueda continua de la belleza en los distintos escenarios y curiosidades que se me presentan. Disfruto fotografiando todos esos detalles que, si no hubiera prestado atención, me habría perdido. El origen siempre ha sido la curiosidad y descubrir cómo retratar de la mejor manera cada idea, dependiendo de lo que quiera expresar.
A pesar de la naturaleza de tu obra, ¿sueles ver el trabajo de fotógrafos con estilos muy distintos al tuyo? ¿Cuáles son algunos de los nombres a los que admiras especialmente?
Sigo el trabajo de muchos fotógrafos y de estilos muy distintos. En Instagram me olvido de nombres y de imágenes después de verlas. Lo que me gusta es comprar libros de fotografía y mirármelos atentamente tumbada en el sofá.
Además de la fotografía, has trabajado también en vídeo. ¿Qué te permite este formato que no te permita la fotografía?
Cuando retrato a la gente o a mí misma, lo que busco es una mirada expresiva, con una expresión verdadera. Una fotografía es solo un instante de esa expresión, con el video puedo llegar más allá. También, con los paisajes o con los objetos, puedo hacer una descripción más amplia o inventar una historia solo con el movimiento de la cámara. Además, he trabajado con cámaras de super 8 y 16mm y te dan texturas y colores muy bonitos.

Una de tus creaciones audiovisuales la llevaste a cabo con la bailarina Candela Capitán. ¿Crees que es necesaria la convergencia entre artes? Más allá de las propuestas fotográficas de otros creativos, ¿hay otras disciplinas artísticas que tengan influencia en tu obra?
Lo más bonito es poder crear con gente que admiras. La danza la descubrí con Candela, la pintura con María Pratts
Partiendo de colaboraciones como la anterior, ¿piensas que compartir espacios con otros creativos es beneficioso?
Me encanta compartir proyectos y espacio con gente que respeto y cuyo trabajo me fascina. Poder crear un diálogo de ideas es muy emocionante.
Para acabar la entrevista, ¿cuáles son tus planes de futuro? ¿Tienes en mente algún proyecto del que puedas desvelar detalles?
Estoy pensando en hacer un libro de mis últimos diez años de diario: 09-19. Es algo que me hace mucha ilusión porque tengo tantas imágenes escondidas en mis negativos…

Texto
Claudia Luque

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