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A Flamenco Catharsis ofrece una visión contemporánea y altamente estética del flamenco a través del mundo editorial. Valiéndose de la magia de Instagram como punto de partida para su proyecto, Lolo González ahora lo materializa en papel para presentar diferentes puntos de vista y miradas del flamenco así como para enseñar cómo las tradiciones y la cultura pueden ir perfectamente de la mano con lo contemporáneo y la tecnología. Hablamos con él sobre evolución, tradición y Paco de Lucía.
Lolo, no sabemos mucho de quién hay detrás de este proyecto. Antes de hablar de la revista, háblanos un poco de ti y de cómo ha sido tu recorrido hasta fundar A Flamenco Catharsis.
Nacido en Sevilla. Estudié Publicidad, y en el último año –no terminé la carrera– empecé a trabajar en una agencia de publicidad de allí. Unos ocho meses después me fui a Buenos Aires un año. A la vuelta encontré trabajo en una agencia de Barcelona y pasé allí unos seis años. Hasta que me traslado a Madrid, donde llevo alrededor de cinco. Fue en Barcelona donde empecé a pensar en el proyecto.
¿Hay algún momento concreto en el que decides que vas a tirar el proyecto adelante o fue una decisión inevitable a la que te llevó el tiempo?
Mi afición al flamenco es de siempre, y mientras me definía profesionalmente pensaba –sin ninguna determinación– que algún día me gustaría dejar de trabajar para clientes distintos e intentar centrarme en el flamenco. De algún modo, quería unir las dos cosas que me gustaban. Muy al principio, a lo que yo aspiraba era a trabajar, por ejemplo, en algún sello discográfico flamenco donde pudiese llevar la comunicación de los artistas o las portadas, por así decirlo. No se me ocurrían muchas opciones más de poder desarrollar un proyecto flamenco creativo sin saber cantar o bailar como no sé. Pero fue a través de unos compañeros directores de arte en Barcelona que empecé a conocer todo el universo editorial del que yo no tenía ni idea, y del que me enamoré. De repente un día se me unió el cable del flamenco con el cable de una revista.
Hemos visto como el flamenco ha sido capaz de fascinarnos a los jóvenes en los últimos años, ¿crees que se ha convertido en una simple moda o realmente ha sido el descubrimiento de algo que muchos considerábamos olvidado?
Para mí, valorar con cierta perspectiva si es una moda es difícil, porque sinceramente yo siempre he sentido y entendido el flamenco como algo ‘hot’ cuando a ojos de la moda, o las modas, no lo era tanto. Lo mismo me ocurre cuando dicen que ‘ahora los jóvenes escuchan flamenco’. Yo vengo de Andalucía, y allí los jóvenes han escuchado flamenco toda la vida: en casa por tus padres, por la calle sonando a través de una ventana o en la radio que tiene puesto el del bar. El flamenco está en el ambiente, y en mi realidad, escuchar flamenco era y es algo natural, tanto como que haga sol.
¿Lo del descubrimiento para muchos otros? Pues puede ser. Y creo es muy positiva esta, parecer ser, conciencia colectiva sobre lo nuestro y sobre el grandísimo valor que tiene. No solo en el flamenco sino en muchos otros ámbitos y disciplinas. El acervo artístico y cultural español de norte a sur y de este a oeste es brutal.

En tu Instagram usas imágenes que transmiten ideas o una noción que recuerdan al flamenco, e incluso has mencionado cómo a veces estás al filo estético flamenco sin llegar a caerte. ¿Crees que es posible definir este límite?
Aunque al flamenco parece que siempre se le asocia con la estética o con la estampa del blanco y negro, en realidad no creo que tenga una estética propia ni mucho menos, pues al final, el flamenco siempre se ha visto salpicado por la moda estética de cada momento –en los 70, por poner un ejemplo, muchas portadas de vinilos flamencos y pósters de películas americanas compartían los mismos recursos visuales, gráficos y demás. Solo cambiaba la foto. Lo que sí hay, evidentemente, es una iconografía flamenca propia, y lo interesante es mirarla desde una dirección distinta a la que se viene haciendo.
¿Crees que la colaboración con Stella McCartney fue decisiva a la hora de dar a conocer tu proyecto? ¿Qué cambios experimentó A Flamenco Catharsis a partir de este proyecto?
Sí, claro, el altavoz de Stella McCartney fue enorme e hizo que mucha gente dijera,‘hostia ¿y esto?’ De ahí vinieron algunos reportajes en revistas de moda con una audiencia importante, y algún premio para la campaña y demás que ayudó. Poco a poco la visibilidad se fue ramificando. Y más que cambio, quizá supuso una auto-afirmación de que efectivamente podría hacer las cosas bien con este tipo de encargos, aun siendo de los primeros y para un gigante de la moda internacional.
En una entrevista con i-D mencionas como a la hora de escoger tus colaboradores solías preferir profesionales que no hubiesen trabajado con el flamenco a nivel visual. ¿A qué se debe esta preferencia?
Supongo que para evitar tics. Pero pasa lo mismo que pasa en moda, ¿no crees? El resultado es mucho más interesante cuando encargas una campaña a un fotógrafo que no sea de moda, con otro tipo de mirada.

Has dicho que te gusta mucho la frase, ‘Para ser universal hay que ser local.’ ¿Sigues esa filosofía también en tu revista? Hay algunos países como Japón donde realmente hay un gran interés por el flamenco. ¿Estás abierto a explorar un mercado más internacional?
Sí, claro que me gusta, porque creo que es verdad.En mi revista, que recién empieza, la única filosofía que ahora quiero aplicar es la de aglutinar puntos de vista distintos sobre el flamenco. Y también intentar no ser dogmático. Por ejemplo, no tendría ningún problema en incluir algún argumento en contra del flamenco sí creo que está bien armado. Lo ideal e interesante es conseguir un debate alrededor del flamenco.
Japón. Sí que es verdad que todo el mundo conoce el tipiquísimo dato –no sé si contrastado– de que hay más academias de baile allí que aquí. Pero no sé si realmente sabemos qué es lo que pasa realmente en Japón con el flamenco. ¿Por qué esa conexión emocional tan fuerte al otro lado del mundo?¿Qué hay detrás de ello? ¿Por qué ese país y no otro? Es un proyecto y una pregunta que me gustaría poder contestarme pronto, sobre el terreno claro.¿Abierto a explorar otros mercados? Claro. La inclusión del inglés en la revista es, sobre todo, una declaración de intenciones a medio-largo plazo.
Mucha gente opina que las tradiciones son cosas del pasado y que el curso de la vida las hará desaparecer. Sin embargo, tu visión lucha para que la cultura evolucione pero no desaparezca. ¿Cómo ves el futuro del flamenco de aquí a cincuenta años?
Las tradiciones no van a desaparecer nunca porque las tradiciones son generacionales. Es decir, lo que ahora es vanguardia en treinta años será tradicional. Y así. Cuando se metió el bajo eléctrico en el flamenco la gente se tiraba de los pelos. Hoy día es tan normal verlo en un espectáculo como unas palmas. ¿Cincuenta años? Sería imposible saber qué pasará. Ya no solo con el flamenco sino con todo, pero dentro de diez años. Fíjate que Facebook nació en 2004 y en quince años ha puesto el mundo patas arriba. Lo que sí está claro es que habrá dos tipos de flamenco: el bueno y el malo.
En pleno siglo 21 y en el mayor auge de la tecnología y las redes sociales, ¿de qué manera crees que las redes podrían ayudarnos a seguir reviviendo el flamenco?
Cuando lo patente te lo cuento ;)

Has mencionado que en un futuro te gustaría probar distintos formatos dentro del proyecto a parte de la revista y camisetas. ¿Nos podrías dar ejemplos de con qué te gustaría experimentar en A Flamenco Catharsis?
Prefiero sorprender que adelantar (ríe).
Como has afirmado varias veces, también es muy importante tener en mente la tradición, ya que nos recuerda las raíces. ¿Qué artistas consideras que a lo largo de tu carrera te han hecho enamorarte del flamenco hasta el punto de querer dedicar tu vida a transmitir su conocimiento?
Paco de Lucía. En concreto su tema Aires choqueros.
Actualmente existen diversos artistas de ámbitos diferentes que, como tú, están ayudando a revivir el flamenco. ¿Nos podrías dar algunos ejemplos que consideres están experimentando y aportando algo nuevo a esta tradición?
No, hombre, yo no soy artista.Los artistas que me interesan principalmente son los que despiertan reacciones, los que generan preguntas, los que agitan un poco las aguas, independientemente de que me guste más o menos su resultado –después en mi casa, yo escucho a los cuatro de siempre.

Texto
Alba López

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