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La Blueproject Foundation presenta la exposición Unfixed Infrastructures and Rabbit Holes, de Mario Santamaría, que permanecerá abierta hasta el próximo 22 de marzo en el espacio de la fundación en Barcelona. En ella, el artista burgalés reflexiona sobre la conectividad de la red, sus desplazamientos y las relaciones métricas.

Vivimos en un mundo completamente inmerso en internet. ¿Puedes imaginarte un día sin Google Maps o sin poder mandar un simple WhatsApp? Seguro que esta pregunta da que pensar… y precisamente es por esto que la fundación piensa que vale la pena crear conversaciones acerca de este tema. Mario Santamaría es el primer artista seleccionado en exponer de la convocatoria que cada año abre esta fundación para un programa de residencias. Internacional, libre de edad y temática, el año pasado se presentaron casi seiscientas personas, de las cuales solo pudieron seleccionar tres proyectos expositivos y tres proyectos de performance.

Aunque el proyecto de Santamaría no estaba del todo definido, decidieron apostar por él, pues uno de los objetivos de la fundación es apoyar la producción de nuevos proyectos y dar a conocer el trabajo de artistas emergentes. Además, cuenta con una larga trayectoria en la línea de trabajo de las perversiones de tráfico de datos. Es su primera exposición individual en Barcelona, pero su trabajo ha sido mostrado por todo el mundo: en CaixaForum y MACBA (Barcelona), CENART (México) o en las Bienales de Lyon (Francia), Tesalónica (Grecia) y La Habana (Cuba), entre otros.
Si eres de los que entra en un espacio y buscas si hay disponible una red Wi-Fi abierta, en esta exposición te llevarás una alegría. Con el emoji de un agujero de conejo como nombre, Santamaría ha creado una conectividad expresamente para la exposición. “Lo que hace esta conectividad es llevarnos por otro lugar del que debería ser”, explica él mismo. “Cuando nosotros abrimos una página web en el navegador, nosotros no visitamos una página web, ella nos visita a nosotros. Estos datos llegan desde un lugar, un servidor, y viajan por la geografía hasta llegar aquí”, continúa. A través de Thor –red privada de computadoras que funciona en otra capa de internet–, Santamaría ha modificado el tráfico de datos para que tengan que dar vueltas tremendas hasta llegar aquí. De Barcelona a Latinoamérica, de Latinoamérica a Barcelona otra vez, de Barcelona al Sudeste asiático, del Sudeste asiático a Europa otra vez, y finalmente a Barcelona.

¿Cómo de lejano puede ser este recorrido hasta que llegue aquí?, se pregunta. Santamaría también nos recuerda que la exposición “tiene que ver con poder imaginar ese recorrido de datos y de imaginar otras formas en las que se puede configurar la estructura de datos”. El reto era cómo llevar este tipo de prácticas a algo instalativo, y para eso, un seguido de elementos de la sala –pequeños dibujos, pantallas con vídeos, routers, cables, suelo técnico– interactúan con esta conectividad.

Al entrar nos encontramos con la imagen de un agujero, que si seguimos avanzando por el espacio cobra sentido. Una gran pantalla encima de la reproducción de suelo técnico nos muestra un vídeo grabado por un operario. En este, vemos un ciervo dentro de un centro de datos que ha creado un agujero en los miles de cables que se encuentran ahí. Se trata del mismo agujero que encontramos en la entrada. “Santamaría nos hace conscientes de un organismo vivo, un cuerpo orgánico dentro del sistema”. Se trata de casi un reflejo fantasmagórico de carne viva, una metáfora de nosotros en medio de plástico y metal.
El vídeo no se reproduce en un tiempo fluido, pues el Wi-Fi no lo permite. Para explorar esto, al principio encontramos dos pantallas con un mismo vídeo en directo: el movimiento del Péndulo de Foucault que se encuentra en Alemania. En la primera, conectada al Wi-Fi de la fundación, lo podemos ver fluidamente; sin embargo, en la segunda, conectada al wifi creado por el artista, se ve el mismo péndulo pero a un tiempo que no es lineal ni continuo, se va parando y va mucho más lento. El tema de las cámaras de seguridad es otra de las grandes obsesiones de Santamaría, pues él mismo dice que le “interesa este tema del tiempo real y cómo responde a la infraestructura y a determinadas cuestiones.”

Como dice Natalie Kane, comisaría de diseño digital en el Victoria & Albert Museum (Londres), quien ha escrito un texto sobre esta exposición, “lo que entendemos por nuestro cuerpo, como este existe, se ha complicado irreversiblemente con la invención y expansión de internet”. ¿Podéis imaginar nuestros cuerpos y su extensión en forma de datos viajando por sitios remotos?
La exposición Unfixed Infrastructures and Rabbit Holes, de Mario Santamaría, se puede visitar hasta el 22 de marzo en la Blueproject Foundation, carrer de la Princesa 57.

Texto
Emma Vilagran Leal
Fotos
Roberto Ruiz. Cortesía de Blueproject Foundation

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