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Con la imagen en movimiento como protagonista, vuelve a Barcelona uno de los eventos más arraigados a la ciudad: el Loop Festival. Durante dos semanas, del 12 al 24 de noviembre, la 17ª edición del festival de videoarte y la feria, que, coincidiendo con el 50 aniversario de la llegada a la Luna, tienen como leitmotiv las nuevas formas de conocer el universo, ocupará espacios culturales y reunirá a artistas procedentes de multitud de países con un fin común: poner en valor el arte visual.

“Pero el espacio no es solo un lugar para la imaginación […] De hecho, la clásica interacción entre el arte y el espacio exterior, que también resuena en la historia del cine y las artes visuales, se justifica todavía más en la creencia que un acercamiento creativo a la ciencia puede dar lugar a la formulación de nuevos sistemas de pensamiento, abriéndose así a la crítica social y a una comprensión más profunda del mundo en que vivimos”, dice Carolina Ciuti, directora artística del festival. Además, confirma la cantidad de temáticas que pueden vincularse a esta exploración espacial que propone la nueva edición del acontecimiento: “mirando las estrellas más lejanas como pretexto para explorar las nociones de territorialización y colonialización, los conflictos geopolíticos, el cambio climático, el progreso tecnológico y la relación, más filosófica, entre las estructuras macro y las micro.”

Loop Barcelona, mediante las obras de artistas y creadores contemporáneos que están contribuyendo al debate alrededor del espacio exterior y su futura colonización, evidencia la multitud de materias que el videoarte tiene la posibilidad de abordar. Pero la variedad no se limita a las temáticas de las que pueden servirse los creativos, sino que, además, se extrapola a las posibilidades que ofrece el acontecimiento a los interesados en las piezas audiovisuales de acercarse a estas creaciones contemporáneas.

La organización vertebra el evento en dos secciones: el festival (del 12 al 24 de noviembre), donde, con una fuerte apuesta local, se presentan una serie de exposiciones, performances y programas que proponen un nuevo imaginario social del espacio cósmico; y la feria (del 19 al 21 de noviembre) que, a través de las creaciones de artistas dispares, ofrecerá una visión del panorama actual de la imagen en movimiento, abordando temáticas sociales, conceptuales y formales.
Si el universo ha generado siempre mucho interés entre los artistas por su potencial metafórico y simbólico, en las últimas décadas el debate se ha centrado en un análisis de las dinámicas políticas y éticas relacionadas con su colonización. En este contexto, Loop Barcelona, en los márgenes del festival, propone una lectura alternativa del espacio cósmico a través de los trabajos de artistas reconocidos a nivel internacional y de un recorrido por diferentes espacios de la ciudad dedicados al arte contemporáneo y a la divulgación científica.

Uno de estos espacios es la Pedrera. El edificio modernista acoge la exposición monográfica Espejos de lo invisible, del reconocido artista británico Bill Viola. Una retrospectiva que exhibe desde piezas icónicas como Reflecting Pool (1979), hasta Autorretrato sumergido (2013), una de las creaciones más recientes del artista. El nacimiento, la muerte, el dolor, la redención y el paso del tiempo; Viola, a través de su trabajo, explora temas universales y manifiesta su interés constante por lo que significa ser humano y por la naturaleza transitoria de la vida. Con el uso de las tecnologías audiovisuales más sofisticadas, sumerge al espectador en un mundo interior propio, que lo confirma como artista pionero en el desarrollo del videoarte.

El festival también conquista la fábrica de creación Fabra i Coats, que acoge la exposición Un dia em vaig creuar amb un meteorit. La muestra, que ha inaugurado el festival este martes, recoge los trabajos de ocho artistas que utilizan el espacio cósmico como punto de partida para representar los deseos humanos, la vida en la Tierra y el conocimiento. Regina de Miguel, Irene Grau, Abel Jaramillo, Julia Llerena Iñesta, María Molina Peiró, Francisco Navarrete Sitjà, Belén Rodríguez y Pedro Torres, con obras de distintos formatos, reducen la aparente distancia entre el universo y la cotidianidad.
Otro de los espacios de la capital catalana que ya ha manifestado, en multitud de ocasiones, su apuesta por las creaciones contemporáneas, es el CCCB. Esta vez, la institución muestra First Woman on the Moon, la icónica pieza de Aleksandra Mir. La artista se preguntó qué hubiera pasado si hubiese sido una mujer la primera en pisar la Luna. Un verano de 1999, en una playa holandesa de parecido lunar, decidió recrear el legendario alunizaje con un grupo de mujeres y un presupuesto muy limitado, estableciendo una contra-narrativa de la realidad que reclama la igualdad de género.

La segunda sección, Loop Fair, contará con la participación de más de cuarenta galerías y de artistas procedentes de veinte países distintos que, con sus trabajos, darán a conocer la diversidad que caracteriza el panorama actual del videoarte a nivel mundial. Las galerías y artistas participantes han sido seleccionados por un comité formado por los coleccionistas Haro Cumbusyan, Renée Drake, Josée y Marc Gensollen, e Isabelle y Jean-Conrad Lemaître.

Dentro de la selección de obras se encuentra Celebration, de Polina Kanis (Galerie C, en Neuchâtel). Hombres bailando, pero indiferentes y uniformados, permanecen unidos en la acción. Sin embargo, existe una fuerte sensación de que cada uno se recluye en el espacio personal, alejándose por completo de los demás. El trabajo de la artista rusa presenta la fiesta como un momento en el que la represión de la vida cotidiana se cristaliza, cuestionando la naturaleza absurda de la escena en la que se materializa este ritual de celebración.
También cabe destacar Madeleine, de la artista Dodda Maggý (Berg Contemporary, en Reykjavík). “Las mujeres han sido retratadas de cierta manera en los medios y tenemos una idea de lo que es deseable […] Como intérprete, me enfrento a este problema y, a menudo, estoy lidiando con mi propio deseo de querer que me presenten de cierta manera. En Madeleine, el personaje es bastante irónico, creo. Ella brilla con las luces, esta iluminación de Hollywood, y el maquillaje, y este vestido rosa brillante, y luego está llorando. Es casi como un tipo de llanto fetichista. Es casi como si lo estuviera disfrutando”, explica la artista. La grabación, plagada de referencias cinematográficas históricas, constituye un retrato audiovisual de la antiheroína nacida dentro de la vieja tradición del cine; representa a la propia artista asumiendo el papel de actriz y juega sobre el tema tabú de la mujer que anhela ser deseada.

Otro de los títulos destacados es Staging Silence (3), de Hans Op the Beeck (Galerie Krinzinger, en Vienna), la tercera y última entrega de una serie de películas artísticas autónomas, todas ellas realizadas según los mismos principios: dos pares de manos anónimas construyen y deconstruyen interiores y paisajes ficticios. Esta película lleva al espectador a un viaje visual a través de lugares despoblados, enigmáticos y, a menudo, melancólicos. La vida o la muerte, el florecimiento o la decadencia; espacios cambiantes cuyo rumbo se decide desde el anonimato.
El Festival Loop se celebrá hasta el 24 de noviembre en distintos puntos de Barcelona. Para consultar la programación completa, visita su página web.

Texto
Claudia Luque

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