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Hace un par de semanas, con motivo de la celebración de la noche de los libros (23 de abril), tuvo lugar Libros Mutantes: una serie de actividades en torno a las publicaciones autogestionadas, fanzines y proyectos editoriales.

La celulosa sigue siendo imprescindible: estamos lejos de las tres sofisticadas conchas que sustituyen al papel higiénico en la película Demolition man, ha aumentado en el último año el número de ventas de publicaciones impresas, y en el cole los niños siguen trapicheando con cartas de cambiar. Con algunos años más, se repite de alguna forma la misma imagen. Apasionados del papel se reunieron en el patio de La Casa Encendida para intercambiar y vender sus cuidadas publicaciones como si de aquellas cartas de olor se tratase.

Pero no todo guarda la misma inocencia. Jaime Narváez, profesor de Bellas Artes y fundador de Ediciones Puré opina que las plataformas digitales están atacando a los formatos tradicionales, sin embargo existen aspectos favorables: “Hay una nueva tendencia, podemos hacer impresiones bajo demanda y ahora el libro antecede a la exposición de arte”. 

La mayoría de ellos compagina esta actividad con su vida profesional, “la idea es que se vaya pagando por sí mismo para hacer cosas más arriesgadas” opinan los chicos de Ediciones Valiente. De todos los tamaños y formas, con o sin sobre, son abundantes las publicaciones. Montaña Sagrada, Desayuno Fanzine, y otras pequeñas y cuidadas editoriales como Malacuerva que utilizan su tiempo entrono a la misma afición: el cariño y valor del objeto impreso.

Texto
Bárbara Magdalena
Foto
Rocío Mateo-Sagasta

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