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¿Qué significa eso de hacer la operación bikini? ¿Es necesario estar a régimen desde pasadas las navidades hasta verano para conseguir un (casi imposible) vientre plano? Por culpa de los estereotipos que venden los mal llamados ‘cuerpos diez’, muchas mujeres se sienten incómodas con su imagen. Vanessa Delfer también tuvo este problema hasta que creó Oh Shit, una marca de bañadores que se ha apropiado de los cánones de belleza irreales y los ha devuelto a las mujeres como tú y yo.

Antes de hablar de la marca, ¿quién se esconde detrás de ella?
El equipo de Oh Shit lo conformo yo oficialmente a todas horas haciendo de todo. Pero la realidad es diferente: no estoy sola, también está toda esa gente de mi alrededor que me quiere mucho y que me ayuda en lo que sabe y puede, a los que les pongo la cabeza loca y aun así siguen apoyándome, y sin los que no habría podido avanzar como lo he hecho. Cuando los he necesitado han trabajado con pasión y sin descaso. Por eso, siempre digo que Oh Shit es un gran equipo. ¡Por cierto! Tenéis que echar un vistazo a lo que hacen los chicos de Navaja Films; nos hicieron el vídeo para nuestra colección y son lo más.
Ahora, para los que no conozcan Oh Shit, ¿qué te parecería presentarla usando una frase que la condense?
Es una marca que intenta romper con los estereotipos impuestos por la sociedad.
¿De dónde sale la idea de crear Oh Shit? ¿Tener tu propia marca era algo que te habías planteado anteriormente?
Todo empezó cuando terminé la carrera y tenía unos meses aún para irme a hacer unas prácticas a París. Entonces se me ocurrió diseñar y producir un bañador simplemente porque nunca había trabajado una prenda así anteriormente y quería probarlo. Una vez lo tuve pensé que era demasiado atrevido para mí, y yo misma me di cuenta de que era incapaz de ponérmelo para ir a la playa o a la piscina. Eso hizo que me diese cuenta de que no tenía mucha seguridad en mí misma, y claro, me pregunté, ¿cómo es posible que un bañador me haga sentir así?
Más tarde llegué a la conclusión (tanto personal como compartiendo mis ideas con amigas) que los bañadores son una prenda que, paradójicamente, hacen sentir insegura a muchas mujeres. Yo misma me sentía más cómoda con mi desnudez que en bañador. Y es ahí donde encuentro el sentido a ese primer diseño. Es así como se crea Ara, un modelo de bañador con el que empecé a pretender hacer llegar un concepto de empoderamiento a todas aquellas mujeres que se hayan sentido como yo en algún momento de sus vidas.

El nombre Oh Shit es algo que, al escucharlo, nos deja impactados, ¿por qué llamar así a la marca?
Precisamente por eso: para descolocar a la gente, llamar su atención. Oh Shit es una expresión que no pasa desapercibida e incluso llega a ser censurada en algunos países. Era justo lo que buscaba y no paré hasta encontrar algo con lo que sintiese la marca cien por cien identificada. Queremos romper los estereotipos también aquí, con el lenguaje. Somos naturales para todo.
Ara, Hydra, Lyra, Iris y Virgo. Los nombres de los productos son constelaciones, ¿podrías explicarnos el porqué y cómo se relacionan con los diseños?
Por un lado, las constelaciones tienen nombres relacionados con la mitología –que es algo que siempre me ha encantado–, y por otro, representan la unión, que es otro punto importante sobre el que nos basamos. En cuanto a la relación entre nombre y diseño hay un componente que se inspira en la historia mitológica de creación que hay tras cada una de las constelaciones. Me pareció una conjunción bonita y me alegra mucho que lo hayáis captado.
Los diseños rompen con lo que es la tradicionalidad del bañador, por ejemplo: Ara, un corte de bañador clásico pero con un twist, pues tiene un círculo que va del pecho a la cintura. Y no solamente se queda ahí esta ruptura con la tradición. En el caso del bañador Virgo, el círculo está en la parte lumbar. ¿Qué aporta Oh Shit a la moda de baño? ¿Este tipo de diseño es intencionado para desviar la atención a otras partes del cuerpo en las que hasta ahora no nos hemos fijado?
Aporta transgresión, ruptura, y representa la evolución de la prenda básica tal y como la conocemos. Podría haber hecho un bañador normal, ¿por qué no? De hecho, me encantan los básicos y siempre trabajo partiendo de ellos. Pero me interesó investigar cómo romper con eso, cómo darle la vuelta al concepto. No pensé expresamente en hacerlo para desviar la atención, pero sí he comprobado que ha sido una de las cosas que ha conseguido desde el momento de su lanzamiento, y es muy interesante a modo de investigación de diseño.

Si algo tenemos claro es que estos bañadores son versátiles, pues también se pueden combinar con ropa del día a día. ¿Por qué quisisteis hacer que estos bañadores se pudieran a usar a diario y no solamente en verano? ¿Cuáles son los puntos a favor y en contra de esta versatilidad?
No creo que haya que encasillar la ropa en general, todo tiene un uso más allá de aquel por el que fue concebido. De la misma forma que un sujetador era impensable que saliera del ámbito íntimo, a día de hoy podemos ver cómo tiene más valor estético que práctico, jugando como protagonista en algún look, en vez de estar en segundo plano.
Nosotros lanzamos el eslogan ‘Not only for summer’ para desvincularnos también de la moda de baño clásica –de estampas en la playa, etc. El verano no dura para siempre, pero, ¿qué más da? No creemos que la temporada deba marcar lo que cada una quiera ponerse. Es otro de los clichés que queremos suprimir. Como punto a favor, te lo puedes poner como quieras, cuando quieras y para lo que quieras. Y en contra, creo que no tiene ninguno.
¿Cuál es la investigación de tejidos para que este tipo de bañador también sea considerado para el día a día?
Utilizamos lycra, que es lo que se usa generalmente para la moda de baño. Pero es cierto que hay muchas prendas que se usan en el día a día que se fabrican con este tejido también. No hemos tenido que investigar sobre ella para su uso de calle porque ya están hechos para que aguanten el verano. Si resisten el agua del mar y de la piscina, pueden sobrevivir a casi cualquier cosa. Lo que sí estamos investigando es la utilización de nuevos tejidos igual de versátiles para las próximas colecciones.
Por ahora, Oh Shit solamente vende bañadores y una camiseta con el nombre de la marca, ¿habéis pensado diversificar vuestros productos y ofrecer más prendas como pueden ser chaquetas o pantalones?
Ahora mismo estamos trabajando en ello. De momento no podemos avanzar mucho más porque no hay nada seguro, pero sí, es nuestra intención.

Oh Shit es una marca muy activa en Instagram, pero, ¿cómo se dio a conocer desde cero?
Con mucho trabajo de base. Pensando cómo sería la estética general de la cuenta y cuidando al máximo las fotos. A partir de ahí conseguimos colaborar con chicas con influencia del panorama actual, tanto en España como fuera, que nos apoyaron, les gustó nuestro proyecto y empezaron a llevar nuestros bañadores. Y con esa fórmula, hasta hoy; con mucho esfuerzo y máxima constancia hemos ido creando esta familia.
También existe el hashtag #ohshitclub, donde la gente que compra vuestros diseños os puede etiquetar, y, quién sabe, poder acabar en el perfil oficial de Instagram. ¿Es esto una manera de representar a la gente real que está detrás de estas compras? ¿O es simplemente una manera de apartarse del sector de moda de baño tradicional?
Sí, fue algo que pensamos desde un principio. Ya que Instagram da esa posibilidad de reunir bajo un hashtag a todo el que lo utilice, creamos #ohshitclub para que, quien quisiera sentirse más parte aún del proyecto, subiera su foto. Esto nos acerca a la gente que hace realidad todo esto. Es un feedback mutuo: la gente nos envía su foto, orgullosa, y más orgullosos nos sentimos nosotros al ver cómo llega al final de la cadena, cerrando el círculo con lo comentado, que es que acaben saliendo en nuestro propio perfil. Es también una manera de agradecer que hayan confiado en nosotros y porque así se ve una imagen más cálida aún, no solo a las modelos en nuestra cuenta, sino a la gente que ya lo tiene y que se lo pone y lo comparte porque se siente parte de ello.
Hablando del sector tradicional, normalmente, las casas más grandes de moda usan editores de foto para crear la modelo perfecta. Oh Shit no parece hacerlo: sube fotografías sin editar, mostrando a la modelo tal y como es, no importa la talla o cómo sea su cuerpo, ¿es esto una provocación o una declaración de intenciones? ¿Han sido criticadas estas imágenes por este mismo motivo?
Es tal cual: una provocación y una declaración de intenciones. Pero no por hacerlo de manera vacía o con vistas exclusivamente comerciales. La provocación y la declaración de intenciones tienen más que ver con nuestra filosofía porque queremos mostrar los cuerpos tal y como son. Cuerpos reales, en definitiva. Es una cosa que tuvimos clara desde el principio: alejarnos del concepto clásico de la moda, y más concretamente de la moda de baño, donde estamos acostumbrados a todo lo contrario, a ver unos cuerpos con los que la mayoría no se siente identificada. En cuanto a las críticas, la verdad es que alguna nos ha llegado, pero ante eso tenemos tolerancia cero. Han sido pocas y nos da exactamente igual, no vamos a cambiar porque creemos en todo lo que defendemos desde el principio.

En vuestra página web tenéis un manifiesto que deja muy claras las intenciones de esta marca, y una de ellas es la superación personal. Curiosamente, hay muchas mujeres que no se sienten cómodas con su cuerpo en un bañador, ¿cómo puede o quiere ayudar Oh Shit a mejorar esta situación?
Precisamente así. Yo misma me he sentido incómoda en un traje de baño. Queremos eliminar eso mostrando a las chicas tal y como son porque no pensamos que haya nada que retocar ni nada que ocultar. Pensamos que, de esa manera, podemos transmitir un mensaje visual que pueda cambiar la percepción que muchas chicas tienen de sí mismas. De hecho, es algo que nos ha llegado muy profundamente porque desde que empezamos nos han llegado muchos mensajes de personas con miedos de este tipo que han visto en nosotros una fuente de inspiración personal.
Otro punto que me gustaría comentar del manifiesto es que un bañador Oh Shit puede ser también una herramienta de poder, ¿de qué manera? ¿Y qué se puede hacer con este poder?
Es una herramienta de poder en el sentido que está pensado para que quien se lo ponga lo haga sin miedo. Está basado en lo que hemos ido hablando aquí, en perder los miedos que nacen de la explotación de estereotipos que tanto mal han hecho sobre la seguridad en sí mismas de muchas mujeres. No es un bañador solo para lucirlo tal cual, sino para decir ‘aquí estoy yo’. Pensamos que no hay mayor poder que creer en una misma.
Esta herramienta de poder también puede ser para hombres que se han visto marginados por cualquier motivo, como puede ser la orientación sexual o el género, ¿sabes de algún cliente masculino? En caso negativo, ¿qué aportaría Oh Shit a estos? ¿Y viceversa?
Por supuesto que sí. Es una herramienta de poder para todo el mundo. Sí que hemos tenido clientes masculinos y nos encantaría que se animasen muchos más.

La marca también apuesta por el movimiento body positive, pues en el apartado de tallas os ofrecéis a hacer un bañador personalizado si no existe la talla del cliente interesado, ¿cuántos casos ha habido de esta personalización? ¿Apostarías por un futuro donde ampliar las tallas si hubiese mucha demanda?
Apostamos por el body positive ya que otra cosa no tendría cabida en mi cabeza. Es increíble que no sea así en todas las marcas y que en moda se discrimine a tantísimas personas. Por eso siempre he tenido claro que no quería que Oh Shit fuese participe de todo eso; Oh Shit es para todos los cuerpos y lo va a seguir siendo.
Hemos tenido muchos pedidos personalizados el pasado 2017 y este año damos un pasito más: ampliamos las tallas aunque, aun así, dejaremos la opción de personalizar para otros casos que puedan darse.
Oh Shit también apuesta por la producción nacional y la ética a la hora de diseñar y de producir, ¿por qué?
Jamás se me ha pasado la idea por la cabeza de producir fuera por todo el tema ético. Desde un primer momento tenía claro que la producción seria nacional y consciente. A la hora de escoger en qué taller producir supe que quería que estuviese lo más cerca posible de la oficina, ya que para que el producto fuese tal y como lo quería, tenía que estar encima de él. De esta manera comenzamos con la producción local.
Este año hemos decidido ampliar nuestro espacio y trasladar la producción a la oficina. Así acortamos plazos para todo, podemos ofrecer aún más calidad y los pedidos personalizados no tendrán que esperar tanto. Esto también es lo que nos ha permitido que podamos ampliar las tallas para la próxima colección. Estamos muy emocionadas con este nuevo cambio y creo que será algo muy positivo.
Finalmente, ¿qué le depara a esta marca? ¿Hay tienda física en un futuro no muy lejano? ¿Qué podemos esperar de la siguiente temporada?
De momento una tienda física no entra en nuestros planes, pero en un futuro quién sabe dónde nos puede llevar todo. Este año vamos a centrarnos en seguir trabajando la internacionalización de la marca y esperamos poder ampliar nuestros puntos de venta. Ahora mismo estamos a punto de presentar nueva web y con ella vendrán muchas novedades para este 2018, como la próxima colección y una nueva línea de camisetas. Estamos trabajando durísimo para que podáis verlo todo cuanto antes, ¡y espero que os guste tanto como a nosotras!

Texto
Sandra Iglesias
Retrato
Héctor Pozuelo
Fotografía
Vanessa Delfer
Modelo
Tatiana Gois

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