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El lenguaje de Nico González, ilustrador chileno, no cuesta de entender. Sus formas y colores despiertan nuestra atención y, lentamente, el mensaje va calando en nuestras mentes. De repente, algo tan simple y a la vez complicado como una pareja teniendo relaciones sexuales se convierte en un objeto de diálogo entre personas de diferentes edades, etnias y géneros. Hoy, hablamos con Nico para que nos explique cómo, en un país tan conservador como Chile, su dibujo ha abierto caminos de debate sobre sexualidad, empoderamiento femenino y cotidianeidad.
Si alguien que nos lee no te conoce, ¿podrías presentarte?
Me llamo Nico González, tengo veintiocho años y me dedico a la ilustración desde Santiago de Chile. Soy géminis y me gusta comer hielo.
Antes de entrar en materia, ¿cómo decidiste que querías ser ilustrador? ¿Hubo un punto desencadenante de esta decisión?
No lo decidí tan conscientemente, hubo un punto a eso de los veintitrés en el cual me vi dibujando mucho y haciendo cosas inocentemente más relevantes que lo que hacía a los quince; afiches para pequeñas tocatas de amigos y cosas sencillas pero que fueron un primer paso al mundo formal de la ilustración. Eso sumado a que tenía que estudiar algo. Creo que a esa edad fue cuando realmente vi qué era lo que quería hacer. De ahí partió todo.

Actualmente, resides en Santiago de Chile. ¿Cómo se desempeña tu trabajo en esta ciudad? ¿Qué te ha aportado y qué cambiarías?
Soy nacido y criado en este pueblo, soy 100% santiaguino para bien y para mal. Me gusta Santiago y, como todo amor, hay una cuota de odio también. Es un amor correspondido y mis ilustraciones tienen muchísimo del espíritu de vivir en una ciudad aburrida, deprimente incluso, pero donde uno puede encontrar belleza en rincones olvidados: en un callejón o un bar a medio morir. Santiago es todo lo que soy, una juventud olvidada y solitaria, pero al mismo tiempo esperanzadora y aventurera.
Tienes un estilo propio, las formas que ilustras no son complicadas, y hay una variedad de colores chillones. ¿De dónde surge? ¿Por qué utilizar un tipo de dibujo naif para transmitir tus mensajes?
Es un lenguaje que se me fue acomodando solo, fue muy instintivo todo, y ahora que lo miro con más distancia pienso que estas formas básicas y colores primarios responden a un carácter lúdico y empático de transmitir una idea. Pienso que la imagen es el lenguaje que más me pertenece y que mejor se me da para comunicarme; y específicamente mi estilo de dibujo, directo y simplificado, me es muy cómodo para transmitir lo que quiero decir. Va por ahí la intención, es como usar geometría básica para construir algo en lugar de hacerlo aparatoso.
Te conocemos por tu cuenta de Instagram o Tumblr, ¿por qué elegiste estas dos plataformas para publicar tus trabajos? ¿Qué te han aportado?
Internet es el universo que habito. Sería iluso decir que yo lo elegí, pero claro, me acomoda muchísimo que sea todo tan inmediato al punto que, en un segundo, una imagen sea mucho más efectiva que un texto que tomaría minutos leer. Insisto que la imagen es la manera que mejor se me acomoda para expresarme y en ese sentido Instagram me cayó como anillo al dedo. Me encanta, espero que no muera nunca.

En tus dibujos hablas sobre temas tabú que siempre han estado en nuestra sociedad, como la sexualidad y el empoderamiento femenino. ¿Los usas para hacer una denuncia o para crear un debate sobre estos temas?
A pesar de que mi estilo pueda ser simple, geométrico y colorido, jamás mi intención ha sido infantilizar mi trabajo. Al contrario, busco precisamente generar diálogo con personas jóvenes que tienen mis mismas preguntas: preguntas sobre sexualidad, sobre nuestros roles en la sociedad, sobre el descubrimiento personal a través de otros cuerpos. Mil cosas que me interesan mucho, y que sé nos interesan a miles de personas más en la actualidad. No sé si lo hago directamente como una denuncia pero siento la necesidad de visibilizar cosas que parecen estar empolvadas o escondidas. No me gustaría ser el portador de las respuestas, pero me interesa ser quien abre la caja de las preguntas.
Chile es un país que ha tenido un pensamiento muy conservador durante su historia, ¿crees que tus trabajos más explícitos son una provocación o una manera de abrir las mentes de tus espectadores?
Chile es un país muy conservador (por decirlo de una manera amable). Mi intención es precisamente quebrar esa barrera que existe entre la ilustración y los temas o los símbolos menos amables. Pienso que es una buena mezcla presentar temas como la sexualidad, la tristeza o el odio con códigos visuales coloridos, amables y dinámicos. Aunque para mí el verdadero momento de victoria en internet es cuando mis ilustraciones llegan a personas comunes y corrientes, y son ellos quienes empatizan con estos mensajes o ideas; generalmente nace un diálogo muy gratificante.
No solamente ilustras estos temas tabú, sino que también ilustras la cotidianeidad, ¿es para conectar de una manera más emotiva con tu público o para, como antes hemos comentado, crear un debate?
Me nace retratar estas cosas sencillas de clase media porque es de donde vengo, es lo que soy. Son imágenes más contemplativas y también responden al impulso de dar visibilidad a cosas que, por lo general, pasan desapercibidas.

“No me gustaría ser el portador de las respuestas, pero me interesa ser quien abre la caja de las preguntas.”
También dibujas a personajes reconocidos como pueden ser Selena, Bad Bunny, Zalo Reyes, o Lorde, entre muchos otros. ¿Son referentes para ti y tu trabajo? ¿Qué otros referentes has tomado durante tu carrera como ilustrador?
Muchísimo. Personalmente son artistas que admiro o al menos me causan mucha curiosidad. La historia de Selena Quintanilla es increíble, parece ficción. Claro que, en el fondo, lo que intento decir al presentar a estos artistas con mis códigos visuales es que no es tan diferente escuchar a Zalo Reyes o a Morrissey; la música es una vertiente inagotable de historias y emociones fascinantes. Cuando digo que me gusta Bad Bunny, Zalo Reyes y Lorde estoy diciendo que no reconozco límites cuando se trata de valorar y disfrutar. Si tuviera que enumerar la cantidad de músicos, cineastas o artistas en general que he tomado como referentes me tomaría días. Imagino a un adolescente metalero con su ropa negra que también tiene la capacidad de emocionarse escuchando Leo Dan. Ese tipo de cosas son hermosas.
Aparte de ser ilustrador también creas fanzines, como puede ser Pena Penita, Ring! y Razzle Dazzle. ¿De dónde sale el interés por este tipo de publicación? ¿Hay algún hilo argumental entre ellos o van todos por separados? ¿Cuál es tu favorito?
Por mucho que uno consuma internet el papel siempre seduce al ilustrador, es un lugar del que uno no puede escapar. La autopublicación tiene mucho de ese amor o adicción al papel, de simplemente hacer cosas por las ganas de hacerlas. Es muy entretenido y el diálogo que se genera entre autor y lector es diferente, es muy nutritivo. Lentamente he ido incursionando mucho en el comic, en la viñeta y el texto, y voy afinando ese universo que es complicado pero muy interesante.
De las cosas que he hecho hasta el momento mi favorito es Ring!, un comic mudo muy simple que presenta la historia de un chico en una discoteca que no deja de escuchar su teléfono sonando y entra en una paranoia que lo obliga a escapar del sitio; es una idea muy simple y creo que funcionó bien.
¿Por qué prefieres la autopublicación antes que trabajar con una editorial? ¿Qué ventajas y desventajas tiene en tu caso?
Es el gesto de hacer algo en tu casa o con amigos, son ideas simples y poco pretenciosas. Publicar con editoriales y tener la posibilidad de lanzar algo es genial, pero hacer cosas con la impresora de casa también tiene un encanto. Son diferentes instancias y diferentes oportunidades.

También has trabajado para muchas empresas y organizaciones como Red Bull, MAPS Chile, la ONG Derechos Digitales o la Fundación Minera Escondida, entre otros. ¿Qué te han aportado estos trabajos? ¿Cuál ha sido tu favorito y por qué?
Sin duda son trabajos que me han aportado muchísimo en mi formación como ilustrador. Siempre estoy tomando trabajos de agencias o editoriales de este tipo, así pago mis cuentas y generalmente son oportunidades para hacer cosas increíbles que, de manera personal, jamás podría hacer. Mi favorito fue lo que hice para MAPS Chile, una organización que busca visibilizar las historias de los embarazos adolescentes de niñas chilenas, generalmente de muy escasos recursos y con toda la carga social que eso significa. Aportar con mi trabajo a estas iniciativas es muy gratificante.
No solamente trabajas como ilustrador para diferentes asociaciones y marcas, sino que también has impartido cursos de ilustración. ¿Está entre tus planes ser profesor? ¿Cómo te gustaría que evolucionase esta faceta?
Es muy difícil dar clases. Enseñar me es complejo porque no se me hace fácil explicar las cosas hablando, pero uno va afinando las capacidades y me interesa mucho entusiasmar a niños o jóvenes a expresarse a través del dibujo.
Finalmente, ¿en qué otros proyectos estás trabajando? ¿Hay alguno que nos puedas adelantar?
Estoy trabajando en dos novelas gráficas, una de ellas debería salir pronto y la otra es a largo plazo, quizá en dos años más, o quién sabe cuándo. Hago talleres y sigo haciendo mis trabajos personales, esperando ver qué aventura me depara este año.

Texto
Sandra Iglesias
Retrato
Lucila González

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