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Hay objetos que adquirimos para poseerlos de forma vitalicia. Objetos con un valor derivado de su apariencia, de lo que enigmáticamente nos transmiten, o de quien nos haya obsequiado con ellos. Joyas únicas, con personalidad y que trascienden cualquier tipo de moda pasajera: así son los diseños de Naida C. Castel. Hablamos con su creadora sobre el proyecto y sobre Metalized, su última colección gestada entre Myanmar y París, todo un encuentro entre oriente y occidente.
He leído que estudiaste diseño industrial, ¿cómo fue que te decantaste por la joyería?
Sí, la verdad es que el diseño industrial me encanta, pero la atracción hacia la joyería desde pequeña era tan fuerte, que lo primero que hice al terminar la carrera fue ir a un taller para aprender lo básico y empezar a hacer realidad todo lo que tenía en mente.
¿Nos podrías dar unas pinceladas sobre la esencia de tu marca, la idea que la identifica?
Mis colecciones van dirigidas a los que van más allá de la moda del momento. Intento hacer piezas atemporales, buscando formas cómodas y con sentido. Siempre digo que me gusta el hecho de que las joyas elijan a su dueño y no al revés. Que, cuando la veas, te cuenten algo y quieras tenerlas.

¿Qué aspectos esperas que aporten tus diseños a la apariencia final de quien los luzca? 
Me gusta que las piezas no sean un mero complemento, sino parte de la personalidad de esa persona, que se las ponga siempre y no solo como detalle del estilismo de ese día.

Las joyas son símbolo de feminidad que, a menudo, pasan de una generación a la otra, de madres a hijas. ¿De qué ritos te gustaría que formasen parte tus joyas?
La verdad es que todo lo que tenga que ver con momentos personales y especiales, tanto si es de madre a hija como de amiga a amiga, o pareja, me parecen los más interesantes, me hacen sentir realizada como diseñadora.
Vemos que haces uso de metales semi-pulidos, así como de piedras en estado puro, ¿entiendes esto como un valor añadido que juega a tu favor?
Creo que, hoy en día, tener piezas únicas y especiales es un valor añadido en casi cualquier objeto. Todo está tan masificado que es algo que valoro mucho a la hora de comprar, y por suerte hay mucha más gente que también lo hace. Tener piezas que nadie más tendrá igual es un pequeño lujo, y tengo que admitir que me he enamorado de más de una que luego me ha dolido tener que vender.
“Me gusta crear piezas para la gente que valora lo que lleva, hechas a fuego lento y con más amor.”
Tus diseños son piezas artesanales, bien pensadas y muy digeridas. Pero, como dices, nos encontramos en una época donde las modas son cada vez más pasajeras y donde parece que prime la abundancia por encima de la calidad. Por suerte, vemos que están surgiendo proyectos que, al igual que el tuyo, se sustentan en otro tipo de valores. ¿Crees que se le está ganando terreno a esta tónica?
Sí, últimamente van surgiendo proyectos que vuelven a esos valores que falta nos hacen, y quiero creer que en un futuro habrá cada vez menos producción en masa. Me gusta crear piezas para la gente que valora lo que lleva, hechas a fuego lento y con más amor.
¿Cuál es tu lugar favorito en el mundo por sus abalorios?
Creo que aun tengo que viajar mucho para tomar esa decisión, pero es posible que cuando lo encuentre no quiera volver (risas).
Y ya para terminar, háblanos de tu última colección, Metalizad. ¿Qué te ha inspirado?
Fue gestada entre Myanmar y París, casi sin querer. Viajé al primero y viví unos meses en el segundo. La colección iba a estar inspirada en Myanmar, pues tenía muchas piezas diseñadas durante ese viaje y estaba muy contenta porque el país despertó toda mi creatividad, pero de repente una oportunidad me llevó a París y mi mente no paró. Allí, en un taller que alquilé, pude empezar a plasmar en metal todo lo que tenía dibujado, y decidí aprovechar esa inspiración para hacer una colección de ambos sitios, por muy diferentes que fuesen. Piezas con referencias birmanas bañadas en metal, en contraposición con la sutileza de las creadas en París, utilizando pirita en crudo. No podía tener otro nombre que Metalized, un encuentro casual entre oriente y occidente.

Texto
Sara Guerrero
Retrato
Javi Dardo

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