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“De Barcelona a Nueva York”, canta Bad Gyal en uno de sus últimos temas. Todo lo contrario a la ruta que ha seguido Menend, que dejó Los Ángeles para volver a su Madrid natal persiguiendo su sueño de ser cantante. Apenas han pasado 2 años desde que llegó y en la mixtape que acaba de lanzar, Walkman vol.1, ya tiene colaboraciones con gente como Don Patricio o Deva. Ahora por fin parece que Menend ha encontrado su camino, pero no, no siempre fue así, solo hace falta escucharle hablar sobre su experiencia americana.
Entrevista extraída ACERO Vol. 2. Adaptada a la versión online. Hazte con tu copia aquí.
Su carrera musical empezó en Estados Unidos, adonde se mudó siendo aún adolescente para estudiar cine. Allí tuvo que responder ante una industria que le intentaba convertir en un producto mientras luchaba por hacerse un hueco en el mundo de la canción. La dinámica era sencilla y poco efectiva. Le mandaban cientos de bases, le pedían que hiciese diferentes versiones en español, inglés y spanglish y listo. ¿El resultado? Absolutamente desastroso.

En su nueva mixtape, Walkman vol.1, no solo figuran nombres como Don Patricio o Deva, también otros como Soge Culebra o Maximiliano Calvo. Aún es pronto para hablar de álbum ya que el artista entiende este formato como algo más personal, sin tantas colaboraciones. Pero ya nos adelanta que, después de habernos enseñado su faceta más R&B en su anterior disco, Antihéroe, y en esta veintena de temas que ahora presenta, ha llegado el momento de explorar su lado más pop.

Empecemos por una de las preguntas más difíciles… ¿Quién es Menend?
Menend es un personaje que me inventé y que aspiraba a ser, y en el que poco a poco me estoy convirtiendo (risas).
¿En qué momento empiezas a convertirte en este personaje?
Realmente, nació cuando empecé a hacer música. En un sello me dijeron que necesitaba un nombre artístico, así que me puse a pensar en mil millones de movidas. Una de las cosas que hice fue separar todo mi nombre por sílabas y vi “men” y “end”. Era como el último hombre, como no sé qué. Pensé que era una mierda, pasé página y estuve tres meses buscando nombres absurdos. Hasta que volví a Menend, cuando me di cuenta de que era el mejor. Fue un proceso largo hasta que decidí creármelo.
Tu nombre real es Javier, ¿verdad?
¡Eso es!
¿Y tus colegas cómo te llaman, Menend o Javi?
La gente que me conocía de antes de la música no me llama Menend, pero todos los demás la verdad es que sí. Para mí es tan natural como Javier, incluso más.
Lo primero que me ha llamado la atención es que estudiaste en Estados Unidos, donde comenzaste a desarrollarte como artista, pero acabaste volviendo a España con el tiempo. Algo inusual en un momento en la que los creativos tienden a hacerse conocidos primero en su país de origen para terminar dando el salto al extranjero. ¿Cuándo, cómo y por qué decidiste regresar?
Pues volví porque decidí que el contrato con el que estaba en Estados Unidos no era el camino que yo quería. Me salí y volví para acá, porque obviamente allí el visado se me acababa, el piso, etc. En verano de 2019, salí del contrato y volví a España a ver a mi familia, e hicimos varios viajes. Fue entonces cuando empecé a hacer nueva música, que luego se convirtió en Antihéroe. Toda la otra música que había hecho durante año y medio no la he podido usar porque era del sello. Luego me volví a ir a Los Ángeles dos meses a currar por mi cuenta y a hacer cosas, y luego ya volví oficialmente en diciembre. Cuando regresé despegué bastante pronto, así que me quedé porque además empezó la pandemia, y el plan de ir y volver se me fue un poco al garete.
Durante los años que viviste en Estados Unidos estudiaste una carrera, pero nada relacionado directamente con la música, ¿no es así?
Sí, yo empecé a estudiar en Santa Cruz la carrera de cine.
¿Y ya desde entonces lo compaginabas con la música? ¿Cómo sacabas tiempo para todo?
La música estuvo presente desde el principio. Realmente, a la carrera no le presté muchísima atención. A lo mejor iba dos horas a clase durante el día, pero luego empecé a producir, a hacer canciones todos los días. Al final conseguí compaginarlo con la música. Fueron 4 años en los que estuve sacando canciones, haciendo todo lo posible por dar a conocer mi música allí, repartiendo flyers por la universidad, cantando para mis amigos… No se hizo más serio hasta que el último año de mi carrera, el último cuatrimestre, entré en contacto con una persona que me quería firmar. Y ahí fue cuando salió lo de Los Ángeles, pero antes de eso nada. Era un chaval que estudiaba su carrera y hacía su música en su habitación.
Y si lo tenías tan claro, ¿por qué no estudiaste música en vez de cine?
No me apetecía pasarme cuatros años estudiando música clásica y esas movidas. Al final, me vendría bien tener esos conocimientos porque soy un productor que no ha estudiado música, pero no me interesaba. Y sí me interesaba estudiar cine, cómo criticarlo, entenderlo y analizarlo. Creo que fue una buena decisión, si hubiese tenido que hacer una carrera de música igual no me dedicaba a ella.
De hecho, fue hace un par de años cuando empezamos a escuchar tu nombre en España. Y ya entonces eran muchos los que se referían a ti como uno de los artistas a tener en cuenta, como alguien a quien tener en el radar. ¿Cómo fueron tus inicios aquí? ¿Crees que tu proyecto musical se ha entendido?
La verdad es que creo que he tenido un buen recibimiento. No sé si es porque la gente ya me… He tenido mucha suerte en realidad con cómo han pasado las cosas. A lo mejor si estás en Madrid y dices, “oye, canto medio en inglés y hago música muy americana”, te miran y te dicen “okay…”. Pero cuando haces eso y la gente sabe desde el primer segundo que has estado viviendo en Los Ángeles y que has estado haciendo cosas, yo creo que se percibe de otra manera. El feedback ha sido buenísimo desde el principio, nada más llegar aquí se me acogió perfectamente, estoy súper contento. No he tenido problemas con nadie y estoy muy feliz de estar aquí
¿Crees que la suerte existe, o es el resultado del esfuerzo y la energía que uno pone?
Yo creo que más que la suerte, lo que existe es la casualidad. Que se pueda dar la casualidad de que te encuentre no sé quién; pero no es suerte, es más trabajo. Si tú no te lo curras, nadie te va a decir que te vayas con él. Pero bueno, obviamente la suerte hay que tenerla de tu parte. No pienso mucho en esas cosas. Desde que empecé a hacer música sin ningún seguidor siempre he tenido la cabeza en cómo promocionar mi música, cómo posicionarla, en cómo hacer esto y lo otro. Tengo una mente muy de negocios desde hace mucho tiempo porque he estado siempre intentando llevar mi música hasta ahora, que acabo de entrar con management y publicista. Pero hasta ahora lo había hecho yo todo.

¿Recuerdas cuándo escribiste tu primera canción? O intento de canción (risas).
Empecé a canturrear porque en una clase de primaria mi profesora de inglés sacó la guitarra y empezamos a cantar la de “strumming my pain with his fingers / singing my life with his words” (Killing me Softly With His Song, Fugees). Entonces, me dijo que tenía la voz bonita. Ahí me motivé y empezó todo. Pero luego ha habido pasos como la primera canción de amor… De eso no me acuerdo. Pero claro, sí recuerdo los pasos. Escribía canciones sobre bases y lo metía en un CD. Otro paso fue empezar a producir con mi primer iPhone. Hice como dos álbumes con el móvil, y uno de ellos mi madre se lo enseñó a una amiga que tenía. Dijo que le gustaba, que le recordaba a The Weeknd, que yo no sabía ni quién eras (risas). Fue cuando me metí a ello.
Y ahora que la mencionas, si hay una figura fundamental en tu vida, esa es tu madre. ¿Hay alguien que se dedique a la música en tu familia?
La verdad es que nadie se dedica a la música, pero son creativos. Mi madre, por ejemplo, toca el piano, canturrea, escribe. Le han publicado un par de libros. Son unos genes creativos (risas). Y a mi padre también le gusta pintar, la lectura, la música, aunque lo ejercita menos. Creo que llevo el arte por dentro.
¿Tu madre te animó a irte a Estados Unidos cuando tenías 18 años? ¿Qué papel ha ejercido en tu carrera?
Ella es mi máximo apoyo, sin duda. Es verdad que cuando empecé a decir que quería irme fuera a estudiar música, me dijo que estaba loco. Que no me iba a poder dedicar a ello y que acabaría cantando en un parque. Fue súper dramático. Pero cuando de repente empezaron a activarse cosas, ahí fue cuando apostó un poco más. Me ha visto moverme por mi cuenta, me ha echado un cable con todo lo que ha podido.
Cuéntanos más sobre tu etapa en Estados Unidos. Las nuevas experiencias siempre conllevan superación de obstáculos y nuevos retos. ¿Qué ha sido lo más difícil y qué lecciones has aprendido?
Yo en mi familia era un poco como el cascarrabias, el que se picaba, el que siempre tenía hambre. Y llegué allí y me di cuenta de que a nadie le importan tus pataletas. Si no tratas bien a la gente o si no tienes una buena actitud, a nadie le importa. Nadie te va a dar la razón o te va a animar como tu madre. Eso lo interioricé mucho y, al final, se basa bastante en mi personalidad. Por eso creo que puedo estar en situaciones sociales muy diferentes y sentirme cómodo. Sé que todo el mundo está teniendo sus emociones y está pensando en lo que está pensando, y eso es perfectamente válido. No es algo que me deba preocupar, ya es muy difícil que me cabree (risas).
Si no he entendido mal, comenzaste a desarrollar tu carrera bajo tu propio sello.
Sí. En 2014, en diciembre, monté All Back Records junto a mi madre, que es abogada y me ayudó con los temas legales –y me sigue ayudando a día de hoy. Es mi sello, un sello independiente para tener ahí todos mis copyrights y mis derechos. ¡Y ready!
Hablemos del contrato que firmaste, el cual dices fue muy duro. ¿Por qué? ¿Te controlaban mucho?
Fue algo realmente maravilloso porque aprendí muchísimo y tuve experiencias increíbles. Pero, claro, al final estar currando con gente que trabaja a otro nivel y que me trataba un poco como si me hubiese caído de un árbol… Simplemente querían que cantase, como si tuviese cara de Justin Bieber pero ninguna ambición creativa. Me daban producciones y me decían, “hazme en esta rollo Rosalía”. Me mandaban veinte o treinta bases y por cada una tenía que hacer una canción diferente en español, otra en inglés y otra en spanglish.
Eras un poco como una máquina, ¿no?
Total, era como una máquina haciendo temas. Temas que no me gustaban, que no me interesaban. Ellos querían hacer un artista a medida, pero yo tenía otra visión en mente. Y creo que eso se ve ahora en la música que hago, que no es lo más comercial. Entonces, fue muy guay, hice muchos amigos y tengo mucho respeto por la gente con la que trabajé, pero llevaba un año y medio y no me había salido ninguna canción. Ni una, de unas cuatrocientas. Dije que prefería salir, hacerlo a mi rollo y tardar más, o incluso no llegar, que estar allí sin saber lo que está pasando y perdiendo el tiempo. Un año para un artista es mucho tiempo.
Estabas en una de las mecas de la música, un país capaz de propulsar a artistas internacionalmente convirtiéndoles en auténticos iconos. ¿Quiénes eran tus referentes por aquel entonces?
Yo siempre me he inspirado mucho en los artistas R&B. He aprendido a cantar con ellos, con Brown, con Rihanna, con toda esta peña. Mi mejor amigo de la universidad era el fan número uno de Kanye. Empecé a escucharlo y ahora estoy obsesionado con él, ¿sabes?. Pero no es la única inspiración ni he basado el proyecto en eso, hay algunas canciones que estaban ya hechas de hace años.
Al escuchar tu single Hay tema, lanzado en diciembre de 2019, tengo la sensación de estar viendo a otra persona completamente distinta a la que ahora nos responde. La imagen, el ritmo, incluso la voz. Han pasado apenas dos años pero pareces haber cambiado mucho. ¿Cómo lo sientes tú?
Creo que es una evolución. El Menend de Hay tema sigue siendo el Menend de Walkman, pero ha evolucionado y está en otra historia. Cuando yo empecé a hacer la música para Antihéroe sí que tenía una cosa clara, y era que quería entrar en un mercado con algo accesible, con un producto más sencillo. Por eso hay más reggaeton, temas más sencillos; es mucho más juguetón que lo que hago ahora. No quería mostrar todas las cartas desde el principio, quería algo que a la gente le pudiese gustar de primeras, algo fácil. Y luego evolucionar a partir de ahí. Además ese vídeo lo hicimos con Jean LaFleurr, y mírale ahora.
Ahora acabas de presentar tu nuevo lanzamiento, Walkman vol.1. Un trabajo que incluye nada más y nada menos que veinte tracks, más incluso que el último lanzamiento de Rosalía, Motomami. ¿Estamos ante una mixtape, un álbum…?
Yo me refiero a ello como una mixtape porque no es conceptual en lo que a temáticas se refiere, tiene muchas colaboraciones. A la hora de idear un álbum quiero que sea mío, que yo cante los temas. Había sacado Antihéroe y tenía colaboraciones que quería sacar. No me gusta sacar singles, no me gusta nada tener diez mil portadas distintas. El rollo va cambiando y es un lío. Entonces pensé, ¿cómo puedo sacar todas estas colaboraciones sin liarla con las portadas, porque sé que me voy a odiar por ello? Decidí abrir una colección para poder tener esa bala que usar. Si tengo el día de mañana ocho o diez colaboraciones con artistas que me gusten, puedo sacar Walkman vol.2, y así hasta el infinito. Y eso me permite mientras hacer otras cosas.

¿Por qué Walkman como nombre para la mixtape? Da la sensación de que vivimos en un revival constante.
Walkman porque me gustaba llevarlo a algo más hardware, y quería buscar un concepto de eso. Pero ya se está usando mucho. Estamos volviendo mucho a los pendrive, a los casetes y tal, VHS… Y walkman no lo estaba viendo, al menos en artistas. Ese fue el primer aparato que yo usé.
De Drama Free a Caramelito, un tema que lanzaste previamente al estreno de la mixtape, son muchos los registros que tocas en este nuevo trabajo pero, ¿tienes alguna canción favorita? ¿Por qué?
Pfff… Yo creo que hay temas importantes a nivel sonoro para que la gente que escuche el álbum me entienda más como artista. Alguien que entre en el álbum y escuche canciones como el Intro o el Outro va a entender que le meto pausa a mi música, que me gusta darle ese tiempo y esa sensibilidad. Lo que pasa es que los singles, que tanto odio, no me han permitido hacerlo todavía. Así que en cuanto a temas especiales, te diría que la Intro. Y Testimony, porque es una canción de las más nuevas, y me abro mucho sobre algo que no hablo nunca. Es como chulesco, pero a la vez incluye nombres e historietas que no sabe nadie. Ni mis mejores amigos. Decidí hacer una canción en la que hablase de todo lo que había pasado, he estado viviendo esta vida pero tenía otras ambiciones y decidí abandonarlas. Es una canción muy especial para mí, un gran paso.
Como ya adelantabas, Walkman vol.1 alberga un montón de colaboraciones. De Don Patricio a la siempre fantástica Deva, pasando por Maximiliano Calvo, en una alianza que me ha sorprendido gratamente bajo el nombre de Toxic Masculinity. ¿Cómo surgió esta última colaboración?
Lo de Maxi es muy especial, es como si le conociese de toda la vida ya. Nos citaron un día en el estudio para hacer una producción para Anaju y al día siguiente quedamos a comer. Nos hicimos amigos y desde entonces somos uña y carne, hemos hecho diez mil proyectos juntos, hemos trabajado un montón. Enseguida, después de conocernos, yo ya tenía esa idea en la que mezclase el mundo bolero con el mundo explosivo, hip hop. Le propuse la idea, tenía el título por ahí escrito, Toxic Masculinity. Fue de las canciones más fáciles de la historia, con toda la lectura que tiene.
Aprovechando el título de este tema, es indiscutible que la masculinidad tóxica sigue estando muy presente en la sociedad. Pero, ¿cómo se siente en la industria musical?
A ver, yo creo que las masculinidad tóxica está en la industria de la música como está en todos lados. Y está en la industria de la música seguramente acentuada porque hay más egos. Hay mucha gente que se expone mucho porque son sueños, ¿sabes? No es lo mismo ir a trabajar en una cafetería que intentar cumplir el sueño de tu vida que es cantar. Hay personas que se pueden intentar aprovechar de otros, y es un problema que seguro que es muy grande. Tengo amigas que me han hablado de ciertas situaciones, pero tampoco me he visto alrededor de peña que sea así.
Pero si hay algo que ha cambiado en los últimos años es la escena musical española. Son muchos los artistas que hacen ahora sold out en sus giras por América, que ocupan los primeros puestos en las listas de éxitos internacionales. ¿Cómo valoras esta etapa de la música española y cómo se ve en Estados Unidos?
Yo creo que la escena española está creciendo muchísimo. Desde que me fui en 2014 hasta que volví en 2019, no tenía el más mínimo interés en la música en español ni en la música que se hacía aquí. No era lo que me interesaba de niño. Y de repente Rosalía, Tangana, Yung Beef, Selecta y Recy, no sé quién… Se había abierto muchísimo y me encanta. Sí que es verdad que en Estados Unidos el que no suena como Post Malone o similar… Creo que en España se prima la diferenciación, el hacer las cosas de una forma distinta a los demás, que buscar sonar como el tipo que está pegao’. No hablo de todos los géneros, pero creo que es bastante así en general y que la escena se está abriendo mucho. España tiene uno de los potenciales más interesantes a nivel internacional.
¿A qué artista deberíamos entrevistar próximamente y por qué?
A Maximiliano (risas).
Hablemos de tu vida actual en Madrid. ¿Sigues alguna rutina o cada día es un mundo en sí mismo?
Me despierto, me salgo a la plaza a comprarme un café, me meto en casa y me paso por lo menos una hora bebiéndome mi café, fumando mi cigarrillo y mirando todo en plataformas. Los seguidores, las cifras, escuchando música que acaba de salir, viendo videoclips… Como si fuese el periódico, pero new age (risas). Y luego ya lo que tenga que hacer o lo que toque, pero intento buscar algo en común. Ese es mi momento, cada mañana sentarme un rato en el ordenador a escuchar mi música, la mía o la de otros. Un vídeo, una entrevista, un review, etc. Luego, todo lo demás… Cada día es un mundo.
Yo igual, ese momento para uno mismo. Aunque en mi caso, en vez de repasar todos los últimos lanzamientos musicales, reviso los artículos en prensa (risas).
¡Es maravilloso!
¿Te reconocen por la calle ahora que ya nos empezamos a quitar la mascarilla, te paran para pedirte fotos?
Me ha pasado alguna vez, sobre todo hace varios meses. Pero no, no es algo que forme parte de mi día a día.
¿Y eres de los que escucha música mientras camina, o prefieres prestar atención a los sonidos ambientales en busca de inspiración? Nunca sabes cuándo te puede llegar una idea que acabarás traduciendo en un single (y posible éxito), ¿no?
Sí, si salgo yo solo a la calle me pongo música. Depende del flow, hay veces que escucho playlists de acústico, de jazz, me cambia el mood completamente. De repente todo es bonito.

¿Tu música no la escuchas?
Mi música la escucho demasiado (risas). La escucho mucho. Como estoy siempre haciendo una canción, produciéndola o masterizándola, cuando tengo que salir a la calle tengo eso en mente. Me pongo los cascos y lo primero que hago es ver cómo suena esa nueva mezcla. Estoy constantemente escuchando lo que hago y analizándolo.
El amor es una constante en tus canciones. O el mal de amores, mejor dicho. ¿Has sufrido mucho por amor?
Sí, bueno, como todo el mundo, yo creo. Al final, las canciones hablan mucho de ese choque que pueden tener mi estilo de vida con una relación. Son situaciones en las que sí me he visto y hablo desde la experiencia.
He querido rescatar un fragmento de una de tus letras que me ha dejado helado. “Ma, dime cuántas veces tengo que explicarle / Que tú eres mía, no eres más de nadie”, cantas en tu tema anteriormente mencionado, Caramelito. “I got you, baby, I’m really crazy, lo sé / Te dejé suelta y ahora te quieren joder”, continúas. ¿No deberíamos tener más cuidado con este tipo de mensajes?
Yo ahí me lavo las manos porque eso lo canta Soge (risas). Entonces, yo ahí… Sí, yo creo que también ese tipo de cosas dependen mucho de quién las dice. No es lo mismo un artista… Creo que no se entiende igual, hay que mirar el contexto general creativo de la canción. El propio mensaje de la canción es, en cierto modo, machista y posesivo. Estás hablando de una chica que es tu ex y se le están acercando, y estás celoso.
¿Sientes que tienes una responsabilidad como artista con los mensajes que mandas? Al final, el público que te escucha es mayoritariamente joven…
Creo que es una responsabilidad, que es algo que tienes que tener muy en mente cuando estás haciendo música y cuando vas a sacar un producto. Yo sí que soy partidario de que, bonito o feo, todo tiene su lugar en el arte y se puede expresar. Pero hay que tener muy en mente cómo hacerlo y tener mucho cuidado de a quién y cómo le puede afectar, y de la forma en la que se puede recibir ese mensaje. Lo importante es que las intenciones sean buenas. En el momento en el que estás simplemente en el estudio tirando unas barras con tus colegas todo engorilado y dices una barbaridad y lo sacas, ahí a lo mejor lo estás haciendo mal. Pero si estás en el estudio y cuidadosamente quieres lanzar un mensaje y lo haces de otra manera, yo creo que es lo que tenemos que mirar como artistas. La manera y el fin con el que se lanza un mensaje.
¿Y entiendes que se cancele a un artista de un festival por una letra controvertida o polémica? Ahí no se tiene en cuenta el contexto al que te refieres, sino simplemente el mensaje que lanza, lo que dice.
A ver, yo creo que todo eso hay que analizarlo. Si estás metiendo al artista en ese festival es porque te está vendiendo entradas y porque la gente lo quiere ver, pero… No sé, realmente, ¿estamos hablando de casos rollo Tangana? Porque a Tangana le han quitado de festivales hace años por algunas cosas, y ahora es el rey del mambo. Al final, yo creo que hay que estudiar cada caso meticulosamente, hay que mirar el personaje y el mensaje que lanza en general. Mira por ejemplo Bad Bunny, que tiene a todo el mundo en el bolsillo y dice barbaridades en muchas de sus canciones. Pero se entienden y se compran de otra manera, porque es un artista que ha demostrado que como persona y como mensaje es otra historia, y se le permiten muchas cosas. Cuando eres otro artista y no has demostrado eso, pues igual se va a percibir de forma distinta.
Es evidente que hay mucha hipocresía en este sentido. Y muchos intereses que poco tienen que ver con las letras de las canciones.
Hay muchas cosas, sí.
Y teniendo en cuenta que vienes del cine, ¿qué importancia juega la imagen y la estética en tu proyecto musical? Pareces sentirte cómodo en el streetwear, pero no tienes miedo a experimentar con nuevos estilos.
A mí el mundo moda me interesa, y me gusta mucho más de lo que lo conozco. Soy un mentecato increíble en eso, no sé nada. Pero la moda es estética, y a mí una de las cosas que más me gusta de la música es la estética, tanto visual como sonora. Un tema, aunque esté mal hecho, me puede parecer que tiene una estética mucho más guay que el que está bien masterizado. Veo los vídeos, las estética de ASAP Rocky, de Kanye, y de toda esta gente, y me doy cuenta de que para mí está todo unido. Me gusta mucho el cine, la música con el cine. Todo es un mundo y dentro de la estética se incluyen los vestuarios, que son súper importantes. Lo tengo muy en cuenta siempre y me gustaría involucrarme más en la industria de la moda en la medida de lo posible. Siempre he intentado diseñar mis pequeños merch, que no vendía nada. Y ahora mismo estamos diseñando con una marquita de Barcelona una colaboración para sacar un merchandising de Walkman que va a estar muy chulo. Va a estar mucho más orientado a establecer un producto que puedas llevar aunque no seas fan de Menend. Dar primeros pasitos.
¿Tienes estilista o decides tú los looks que te pones para un concierto, por ejemplo?
Yo elijo, tengo bastante claro lo que quiero. Pero trabajo mucho con mi chica, Andrea Estirado, que es estilista. Al final me conoce de arriba y abajo, sabe mis gustos y pasamos mucho tiempo juntos. Es muy fácil coordinar todo. No hace falta que diga casi nada, aporta sus ideas y acaba siendo algo muy guay. Estoy muy contento, me está poniendo lookazos (risas).
Ahora que todo parece volver a la normalidad, imagino que te podremos ver en directo este verano. ¿Tienes muchos conciertos previstos?
Es un año complicado porque hay overbooking, muchas ganas de hacer directos. Todo el mundo quiere reabrir el chiringuito. Que la música hable, que las oportunidades que tenga en directo merezcan la pena. Atentos a mis redes, ¡seguiremos informando!
Y aunque sé que es pronto para hablar de próximos proyectos, ¿veremos una segunda parte de Walkman vol.1 en un futuro cercano?
Estoy todavía desarrollando un poco la visión, pero ya tengo ideas bastante claras. De hecho, hay música que está preparada y tengo que ver cómo voy a hacerlo. Lo que sí que voy a hacer va a ser cambiar el rollo a una movida mucho más pop. Es la intención y con lo que estoy jugando porque es el siguiente paso que me toca. Ahora que ya os he enseñado en estos dos proyectos largos mi lado más R&B, ahora quiero mostrar mi lado más pop. Creo que eso es lo que va a venir en los próximos meses.

Texto
David Alarcón
Dirección creativa y Fotografía
Javieromán
Estilismo
Jorge Ariza
Pelo y Makeup
Alice Crue
Dirección de arte
Aida Salán
Asistente de fotografía
Adrián Góngora

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