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La directora Maite Alberdi nos presenta El Agente Topo, un documental que se sumerge de lleno en las residencias de ancianos de Chile, y que fue grabado antes de la pandemia. Es una reflexión sobre la importancia de los vínculos y, sobre todo, de llegar a la tercera edad abierto a nuevas experiencias. Estrenado en enero de 2020, y disponible ahora en streaming tras un año complicado, la película es un relato universal con tono de comedia: el anti-espía.

¿Cómo fue el proceso de selección hasta dar con la persona indicada para el papel protagonista?
Fue una sorpresa porque la selección del protagonista es exactamente igual que en la primera escena de la película. Es muy habitual que las personas mayores busquen trabajo en el periódico, lo cual también te habla de lo precario que es el sistema de pensiones en Chile, ya que tienen que estar trabajando hasta los 80. En el caso de Sergio Chamy fue el último intento, el último domingo que compró el periódico para buscar trabajo antes de darse por vencido. Incluso llamó al para comprobar si era un error de imprenta. Y así llegó, de manera casual, e inmediatamente nos cautivó.
Él es un gran personaje porque tiene mucha sensibilidad, se deja penetrar y abrumar por esta realidad en las residencias de ancianos, con una agudeza que incluso una persona que se hubiera dedicado al mundo del espionaje nunca hubiera tenido. Su situación personal es que acababa de quedarse viudo y estaba buscando algo, una experiencia que lo ayudara a vivir el duelo, por lo que estaba muy abierto a conocer, a probar.
He podido leer que inicialmente el guión era otro y que fue cambiando durante el rodaje, ¿puedes contarnos cómo fue esta evolución in situ?
En un primer momento yo estaba muy interesada en realizar un documental sobre detectives, pero Sergio empezó estando muy comprometido con su misión de 'infiltrado', y acabó comprometiéndose más con las personas.
El guión podríamos decir que lo cambió él, pero también el montaje: tenemos más de trescientas horas de material, por lo que quedaron fuera doscientas noventa y nueve.
Construyes un relato universal, como bien dices, ya que el tema de las residencias de ancianos es un punto caliente al menos en nuestro país actualmente, ¿qué simbolismo o qué significan para ti?
Claramente la película tiene otra lectura hoy que cuando la estrenamos en enero de 2020. De alguna manera cuando la presentamos en Sundance el objetivo era recordarnos a todos que debíamos estar más en contacto con nuestros mayores, y la pandemia precisamente nos ha hecho volver a vincularnos.
Esta situación ya existía y está fuertemente arraigada, la pandemia simplemente ha visibilizado la soledad. Realmente durante la pandemia no ha cambiado demasiado la vida de estas personas retratadas en el documental, durante el rodaje yo vi funerales donde los familiares no llegaban, únicamente las enfermeras de la residencia.
En la película podemos apreciar claramente que muchos de los personajes no son actores, ¿cómo fue trabajar con ellos?
Nosotros en la residencia dijimos que íbamos a hacer un documental sobre la tercera edad, retratando lo bueno y lo malo. Entramos un poco antes de que entrara Sergio en el rodaje, por lo que estaban bastante acostumbrados a la cámara.
La técnica de nuestro equipo –con el que llevo trabajando hace más de 10 años– consiste en mimetizarnos con el entorno y esperar hasta que pasen cosas para empezar a grabar.

“Esta situación ya existía y está fuertemente arraigada, la pandemia simplemente ha visibilizado la soledad.”
Hay ciertos momentos en los que parece una meta película, ya que se pueden apreciar a los chicos del equipo de sonido o las cámaras, ¿cuál fue tu intención al incluirlos?
La intención es evidenciar el género documental. Evidenciar que ellos son conscientes de que los estamos filmando y dar atisbos de cómo fue el rodaje, para que durante la película no te distraiga el mecanismo de realización. Queríamos dar a entender que estamos ahí, que la gente nos ve.
Esta película ganó el premio del público a la Mejor Película Europea durante el festival de San Sebastián y ha pasado por prestigiosos festivales internacionales, ¿qué significa este premio para ti?
El premio del público es importante porque el 2020 fue un año especial, ya que apenas ha tenido recorrido en salas. La estrenamos en Sundance en enero y yo no había sentido al público desde entonces, por lo que este premio es una afirmación de que la película funciona, de que pese al dolor que provoca sí conecta e interesa universalmente.
Has conseguido tratar con mucha dulzura un tema muy duro como es la vejez, ¿cómo dirías que la afrontarías tu misma?
Siento que lo que me hace pensar es sobre todo que no hay una manera de vivir la tercera edad, y que es una etapa en la que tienes que estar abierto a nuevos experiencias. Uno puede sentir que conforme cumple años algunos ciclos se van cerrando y no tiene por qué ser así. Es una edad en la que uno tiene tiempo y a la vez le puedes dedicar tiempo a los otros.
¿Hay alguna anécdota que recuerdes con especial cariño durante el rodaje?
Es un rodaje en el que lo pasé muy bien. El sonidista de hecho me comentó el otro día que viendo la película se emocionó mucho pero que no sintió lo mismo durante el rodaje, ya que todo estaba envuelto en un ambiente de comedia y mucho humor.
Una anécdota curiosa fue que Sergio quiso irse al tercer día de rodaje, porque le angustió la idea de convertirse en una de esas personas que habitan las residencias de ancianos. Tuvimos que convencerlo, y al mismo tiempo constatamos los prejuicios que todos tenemos cuando nos enfrentamos a este tipo de lugares, asociándolos a personas con demencia. La ironía es que al final del rodaje Sergio acabó haciéndose muy amigo de dos de las internas más peculiares, tanto que a día de hoy las sigue llamando por teléfono.
¿Ha cambiado la situación actual tu visión como directora? ¿Hay algún tema que haya despertado especialmente tu atención durante estos meses?
Yo creo que todo se ha reformulado y estamos tratando de entender este gran cambio de paradigma. Los documentales, al fin y al cabo, son un reflejo de la realidad desde distintos puntos de vista y aún no tengo tan articulado mi punto de vista sobre lo que ha pasado ni cómo nos va a afectar.
Creo que van a cambiar los lenguajes en cosas prácticas: por ejemplo la reducción de equipos se verá reflejado en el tipo de cámaras que se usan, en un estilo narrativo, etc.

Texto
Cristina Címbora

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