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Aunque estudió marketing, rápidamente acabó decantándose por desarrollar su vocación artística: la fotografía. Letizia Guel viene de un pueblito en Almería, reside en Barcelona, y ya está pensando en mudarse a otra ciudad que le motive más. Pero eso no importa, porque allá donde esté seguirá con su trabajo primordial: conocer a las personas y sus historias, buscar nuevos valores a través de la fotografía, y seguir luchando por un mundo con menos censura y más transgresión. Hablamos con ella sobre influencers, publicidad, y qué espera conseguir en 2018.
¿Quién es Letizia Guel?
Letizia es una persona inconformista que ha crecido en un pequeño pueblo de Almería y que desde pequeña siempre ha sentido la necesidad de salir; salir para volver, y volver para volver a salir. Constantemente en busca de su propia autorrealización, la fotografía le da ese combustible mental hacia nuevas metas, en la búsqueda constante de nuevos valores y en la capacidad de entender y situarse en lugares ajenos.

De estudiar Marketing e Investigación de Mercados a ser una de las mejores fotógrafas prolíficas. ¿Te ha servido lo que aprendiste en tus estudios para consolidarte en el mundo de la fotografía?
Quizás mi subconsciente actúa en base a mi trayectoria y conceptos aprendidos anteriormente sin yo quererlo (risas). Supongo que sí, de alguna forma somos lo que vivimos, por lo tanto tiene que influir. Decidí estudiar Marketing enfocándolo desde un punto creativo. Siempre estaba saltando de una nube a otra y me generaba mucha curiosidad el concepto ‘idea’ como base para crear. Lo asociaba constantemente a las artes o a la estética. Estudié un ciclo superior y luego el grado, donde empecé a ser más consciente que la planificación, el materialismo o el capitalismo pasaban muy por encima de los valores humanos y que no quería dedicarle más tiempo. Este pensamiento lo reforcé durante mi estancia en Turquía. Aquí ya pasaba la mayor parte de mi tiempo fotografiando personas; el dejar que hablen, que expresen, que me aporten.
Hace dos años elegí Barcelona para estudiar fotografía y fue aquí donde encontré la unión con el mundo de la moda. Realmente nació una nueva forma de expresión artística para mí. Cuando puedo contar lo que quiero sin necesidad de instrucciones es cuando de verdad me identifico con mis fotografías.
¿Puedes definir en tres palabras tu forma de expresarte a través de la cámara?
Libertad, sensibilidad y despreocupación.
De todos los trabajos que has realizado, ¿cuál crees que te marcó más como fotógrafa y persona?
Aún no me siento lo suficientemente cómoda definiendo el tipo de fotografía que realizo como para saber cual de mis trabajos me ha marcado más como fotógrafa y persona. Quiero pensar que esto es solo el comienzo e intento disfrutar de cada trabajo que realizo. De alguna forma siempre aporta algo a mi vida.

Ahora todos podemos ser ‘fotógrafos’ con un móvil con buena cámara. ¿Se están estropeando la profesión y el concepto de la fotografía?
Al contrario, pienso que antes los fotógrafos eran los únicos que sabían manejar las herramientas y acceder a ellas era muy complicado. Ahora, en cambio, se priorizan otro tipo de cosas, y esta democratización obliga a los fotógrafos a reinventarse en busca de nuevas ideas más allá de la técnica. No quiero decir con esto que todo el mundo pueda ser fotógrafo con un móvil bueno, sino que el tener la sensibilidad y el ojo fotográfico para llegar a la gente y transmitir, ya sea con una DSLR, un móvil o una cámara analógica –unido a una entrega constante– es lo verdaderamente importante.
Estás en el top de fotógrafos a quien tienes que seguir en Instagram. ¿Piensas que es la plataforma de la fotografía? ¿Por qué crees que estás en este ranking? 
Ahora mismo sí, lo es. En parte se ha convertido en el hogar de las historias visuales de todo el mundo; cada uno es gestor de su propia imagen y construye un personal branding, pero no deja de ser imprescindible para todo fotógrafo que quiera poseer cierta influencia mediática y darse a conocer; es una realidad. Aún así es una plataforma muy inspiradora, te da la oportunidad de llegar a quien quieras y estrechar vínculos con personas de tu sector con las que poder trabajar y buscar nuevas alternativas de crecer.
Tal vez estoy en el ranking porque me involucro mucho en lo que verdaderamente me apasiona. Siempre intento contar y transmitir lo que quiero en base a mis ideales. No me dejo influenciar y este proceso es muy placentero y liberador.
Todos los artistas tienen fuentes de inspiración para sus obras de artes. ¿Cuáles son las tuyas? ¿Piensas que el concepto de musa sigue existiendo?
Me inspiran las personas, la búsqueda de valores en ellas y en mí misma. Me inspiran la naturaleza y los lugares que me ofrecen libertad, el rodearme de personas con las mismas inquietudes artísticas, el cine independiente, el arte encontrado o la música. También me inspira lo absurdo; sigue sin tener sentido al igual que muchas cosas, pero no todo pensamiento tiene que ser racional, y eso me gusta. Me inspiran las experiencias y las sensaciones nuevas. A veces mola ir más a lo loco sin una planificación previa, hay más probabilidad de que te sucedan cosas más interesantes.
Quiero pensar que no sigue existiendo el concepto de musa. En el mundo del arte los jóvenes cada vez rompemos más con este tipo de términos. Las musas no son más que otro modo de reducir a la mujer a objeto; bello, pero objeto. El hombre idealiza a la mujer cuando no sabe verla como igual y es cierto que este tipo de estereotipos se siguen aplicando por inercia y traen en sí una desigualdad por la que hay que seguir luchando para que desaparezca.

La fotografía y la publicidad en el mundo de los influencers está unido. ¿Qué piensas sobre esta relación y la pérdida de interés en crear una buena imagen?
Personalmente pienso que esta relación está muy al margen de la visión que tengo como fotógrafa. El ritmo del cambio está acelerando tanto que es necesario actualizarse con frecuencia para estar al día, por lo que asocio esta pérdida de interés a una búsqueda rápida de reconocimiento en la que se tienen más en cuenta los beneficios obtenidos a corto plazo que en lo que te has convertido como persona.
En mi opinión, creo que una imagen se construye a través de tu identidad y por eso tiene un valor único. La percepción que los demás tengan de ti influye en tu imagen personal, pero no deja de ser una opinión ajena. Tienes que ser fiel a ti misma e identificarte con lo que haces.
¿Cómo te gustaría que fuera el futuro de la fotografía?
Más valorado, menos condicionado, menos estereotipado, sin distinciones de género, con más diversidad, más humanidad y más diversión. Donde se puedan exponer fotografías con más libertad y esto ayude a transgredir con muchas de las normas sociales establecidas.
¿Qué proyectos futuros tienes para el 2018?
Últimamente estoy viajando entre Londres y Berlín, donde realizo algunos de mis trabajos fotográficos; son dos ciudades que me inspiran bastante. Hasta el momento Barcelona me ha aportado mucho fotográficamente, pero planeo mudarme pronto. Siento la necesidad de seguir creciendo en otra ciudad con nuevos propósitos que ya tengo en mente. Pero ante todo, seguir aprendiendo y seguir experimentando.

Texto
Miriam Martínez

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