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José Ja Ja Ja es el pseudónimo tras el que se encuentra José Quintanar, un arquitecto de formación que lleva varios años dedicándose a lo que a el más le gusta, el arte. Es innovador y aventurero, desempeña su labor como docente en el IED de Madrid e incluso ha creado una marca de cerveza junto a sus hermanos. Además de todo esto, todavía le queda tiempo para crear sus obras, las cuales no descansan, ya que están sometidas a una continua renovación y evolución.
Culto Charles va varios pasos por delante del cómic convencional de dibujo y letra, hay mucho más significado del que se lee. ¿Cuando empezó tu pasión por este tipo de ilustración y que te decantó a hacerlo de este modo?
Yo vivía en Londres y todo nació viendo una exposición que la Bristish Library había organizado sobre el arte Persa en el siglo XVI-XVII. Me quedé fascinado viendo aquellas ilustraciones que eran capaces de contar historias a partir de una sola imagen. Esto es algo que también pasa por ejemplo en los retablos bíblicos e incluso en las puertas románicas de muchas iglesias. Las historias se cuentan a partir de elementos independientes. No existe una narración, una historia lineal. Solo son símbolos, imágenes que unidas pueden evocar historias, en este caso la historia de la Biblia o la historia de los Persas. A partir de todo esto, y con Culto Charles, intenté desarrollar un modo de contar historias que con el tiempo lo he llamado “como contar historias a partir de trozos de memoria”. Para mí fue un descubrimiento personal, digo personal porque no descubrí nada nuevo, esto ya lo hacía Williams Burroughs en su literatura.
A pesar de los rumores que circulaban sobre tu obra, estuviste entre los nominados al primer premio en el salón del cómic de Barcelona, ¿qué supuso esto para ti y para tu carrera?
Fue mi carta de presentación. Yo venía de un mundo muy distinto, como la arquitectura, y hasta ese momento muy poca gente conocía mi trabajo como artista. Tuve mucha suerte de que alguien, en este caso Fulgencio Pimentel, quisiera editar aquel libro ya que no era nada sencillo. Con la distancia, creo que se sobredimensionó un poco. Es verdad que era un libro muy atrevido y descarado, pero yo no dejo de verlo como una ópera prima bastante inocente. Quizá por eso, nunca se ha reeditado.
Tus últimas ilustraciones se han inundado de colores primarios. ¿Qué te inspiran estos colores para que se conviertan en protagonistas de algunas de tus obras?
Creo que es el resultado de intentar dar un paso más en mi trayectoria como artista. Durante los últimos cuatro años he estado única y exclusivamente trabajando la línea. Primero fue una línea fina, suave y cuidada. Después derivó en una linea más gruesa, agresiva e inocente. Por último decidí empezar a jugar con líneas de colores, con bastantes colores y finalmente la paleta se fue reduciendo hasta acabar con los colores primarios. No se el porqué. Para mí todo es un juego, y ahora estoy jugando con estas reglas tan sencillas que yo me he impuesto. Quizá mañana sean otros colores, o quizá salte a la mancha y me olvide de la línea, quién sabe.

Se puede decir que lo último que has hecho se ha despegado un poco de todo lo anterior. Aunque sigas una misma línea, es cierto que tu última obra tiene una estética bastante diferente, mucho más geométrica y de colores que se alejan del blanco y negro de las anteriores. ¿A qué se debe este cambio y cómo surgió?
Muchos editores, directores de arte y agentes no entienden estos cambios. Alguno muy importante me llegó a decir que no le gustaba nada lo que estaba haciendo y que no entendía el porqué. Si lo que hacía antes le gustaba a mucha gente, por qué había decidido cambiar. Pero es que no entienden que es algo natural, como la vida misma. Si cada dos o tres años yo crezco como persona, es normal que esto también afecte a mi trabajo. Mis opiniones cambian, mis intereses cambian, mi forma de razonar las cosas cambia, mi residencia cambia, mis amigos cambian, mi vida cambia por completo. ¿Por qué entonces no va a cambiar mi forma de entender el arte? Es algo lógico, si no, estaría muerto. Huyo de los estilos. Creo que es algo que funciona en el mundo de la ilustración para clasificar a los ilustradores y hacer el trabajo de los directores de arte y las editoriales más sencillo. Yo huyo de todo eso.
También has echado mano de texturas, ¿qué materiales sueles usar para la realización de tus obras y cómo es tu proceso creativo?
Esto al final depende de cada historia. No es algo que decida previamente. Me gusta pensar que la técnica que utilizo, los materiales que utilizo, son los idóneos para contar aquello que quiero contar. Por lo que la historia siempre es la que manda.
En alguna ocasión has comentado que tienes como referentes a William Burroughs o Cedric Price. ¿Qué facetas te gustan de ellos y cómo influyen en tus obras?
Creo que William Burroughs y Cedric Price tenían ideas bastante parecidas, solo que las aplicaban en campos y lenguajes distintos. Ambos tenían esa obsesión por no acabar nada, por construir no obras sino juegos, por diseñar procesos y no soluciones finales, por generar reglas y no formas, por desaparecer.
¿Desarrollas tus proyectos bajo un concepto fijo o este va variando a medida que tu obra avanza?
Trabajo a partir de ideas, pero sobre todo a partir de una imagen. Intento construir una imagen que tengo en la cabeza, un mundo, una atmósfera. Me gusta pensar que esa imagen no es estática, tiene movimiento, pero no es lineal. Es más complejo. No sabría cómo describirlo.

¿Qué público pretendes captar con tus obras?
No sé, gente como yo. Si soy capaz de emocionarme con una idea o como decía anteriormente con una imagen, yo solo quiero mostrarla para que otros también se emocionen. Al final es belleza lo que intento mostrar para que cualquiera con cierta sensibilidad sea capaz de disfrutarla, ya sean niños, adultos o mayores.
¿En qué parte de tu carrera te encuentras y a qué decidas tu tiempo en la actualidad?
Quiero creer que esto acaba de empezar. No pienso en estas cosas. Solo trabajo día a día, proyecto a proyecto. Dedico mucho tiempo a trabajar, pero también salgo a pasear con la bicicleta, dedico mucho tiempo a leer y mucho, mucho tiempo a conversar con mi mujer, la artista china Ruohong Wu.
¿Qué planes tienes para el futuro?
Ahora mismo estoy terminando mi próxima novela gráfica. Después quiero centrarme en pintar, continuar haciendo fanzines, que es como más me divierto, y encontrar otra idea o imagen que me motive para hacer otra novela.

Texto
Miriam Fraga

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