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Un estilo realista pero a la vez psicodélico y con un trasfondo claramente metafísico es lo que define el trabajo de Isa Muguruza. La ilustradora, encargada de transportarnos a un universo lejano y extraño con sus dibujos, habla hoy con nosotros para explicarnos cómo su arte manda mensajes de empoderamiento, de feminidad (incluso en aquello masculino) y de reflexión ante temas tabú.
Para los que no te conozcan, ¿podrías presentarte?
Tengo veintitrés años y actualmente resido en Madrid. Soy diseñadora e ilustradora. O al revés, no sé. En cualquier caso, me dedico a las artes visuales. Me gusta todo lo que tenga implícito un proceso creativo. Soy una persona muy inquieta. Desde pequeña he tenido esa necesidad de expresarme con dibujos, con imágenes. De mayor quiero estudiar Historia del Arte y mi color favorito es el rosa.
Moda, diseño gráfico, fotografía, ilustración. Has trabajado muchas técnicas, ¿tienes alguna favorita? ¿Cómo se mezclan entre ellas?
Creo que el nexo que tienen en común todas estas disciplinas es precisamente la necesidad de transmitir un mensaje. Soy bastante camaleónica en ese sentido, no me importa el soporte. Coqueteo continuamente con la frontera entre el arte y el diseño sin importarme mucho dónde me hallo. Si tuviera que quedarme con una, sería sin duda la ilustración. No recuerdo el momento en el que empecé a dibujar, pero sé que siempre me ha salido de forma muy natural.

Vamos a hablar de tus ilustraciones. Lo primero que nos llama la atención de tus dibujos es la simplicidad y el uso de colores brillantes, además de un sombreado puntual. Pero no solamente eso: las figuras humanas tienen colores llamativos en la piel, incluso no parecen de este mundo. ¿Por qué crear este imaginario propio más semejante a algo fuera de nuestro planeta?
Hubo una época en la que estaba obsesionada con que todo lo que dibujara tuviera que parecerse a la realidad. Los colores, las formas, las sombras, las texturas, etc. Me terminé aburriendo de nuestro planeta y decidí que la realidad que yo dibujaba sí que podía ser posible en otro.
Me divierto jugando con los colores. Creo que coloreando es cuando más disfruto y le dedico mucho tiempo a la elección de los tonos que uso. Para mí es crucial la búsqueda de la armonía cromática. Mi paleta ha ido madurando a la vez que lo hacía yo, y ahora mismo combino colores ácidos con otros más pastel. Supongo que todo esto viene de un estado anímico.
Otra cosa que también usas en tus dibujos son figuras relacionadas con el espacio, como planetas, lunas y estrellas. ¿De dónde viene este amor por el universo? Cuando lo usas, ¿qué quieres transmitir?
El cielo negro estrellado está presente en muchas de mis ilustraciones y hace referencia a lo metafísico. Relaciono el más allá con el espacio. Lo dibujo queriendo trasladar a quien lo contemple esa sensación de búsqueda interior y de sentirse insignificante.
Cuando mezclas las figuras humanas con el espacio, los colores y los referentes, nos da una sensación de que tus figuras se podrían definir como aliens queer, ¿es a propósito? ¿Cómo definirías tus propias imágenes?
¡Me encanta que definas mis figuras como aliens queer! Me viene a la mente la canción Supertravesti de Fangoria (risas). No lo hago de manera consciente. Cuando dibujo figuras humanas respeto las proporciones e intento que la anatomía sea muy realista. Siento fascinación por la anatomía femenina. Sin embargo, me gusta descontextualizar las imágenes haciendo que los cuerpos no estén acabados, no tengan cabeza, estén seccionados, o cambio órganos de sitio. Toda mi obra está muy influida por el movimiento surrealista. Definiría mis imágenes como sueños ambiguos.

También te apropias imaginario popular de los 90, como puede ser Angélica, de los Rugrats, Barbie, y las princesas y príncipes de Disney, ¿es una manera de conectar con un público de tu misma edad y con los mismos referentes?
Claro. Creo que todas las películas y dibujos animados que veía cuando era una niña han definido mucho mi estilo de ilustración. He crecido viendo las pelis Disney y tragándome todas las series de Nickelodeon. Todos estos dibujos de trazos lineales y colores brillantes de pequeña me volvían loca. Cuando subo a Instagram un personaje mítico, como puede ser Angélica, mucha gente empatiza con él y se siente identificada. Todos amábamos los Rugrats, no somos tan distintos, lo tengo comprobado.
Y otros iconos que ilustras pueden ser Lana del Rey o Frida Kahlo, entre otros, ¿son personas que te han inspirado durante tu carrera? Aparte de estos, ¿qué otros referentes tienes?
Sí, todas ellas mujeres fuertes y talentosas. Pues desde estrellas como Madonna, Britney Spears o RuPaul hasta diseñadores top como Stefan Sagmeister, Jessica Walsh (de esta tía estoy totalmente enamorada, me flipa su trabajo). El mundo de la moda también me ha influido muchísimo. El imaginario que ha creado Alessandro Michelle para Gucci es muy inspirador –su estética andrógina, onírica, romántica. Del cine me quedo con el universo de Tim Burton, y el expresionismo alemán es lo más. Cualquier cuadro en el que se retrate a una Venus también me sirve de inspiración. Y por encima de todo esto está mi madre, mi mayor referente.
Hablando de tu ilustración, veo que hay muchos dibujos que, si fuesen fotografías, la plataforma donde están colgadas las retiraría por infringir sus normas de la comunidad, ¿es mostrar temas tabú mediante la belleza del dibujo una manera de provocar?
Es la ventaja del dibujo, puede ser una herramienta para gritar lo que la sociedad aún no está dispuesta a escuchar. Sí, es una manera de provocar. Trato que todas las imágenes que creo sean estéticas y provocativas a partes iguales. No me refiero a la provocación en el sentido escandaloso sino a la provocación como reacción. Me gusta pensar que mis ilustraciones son un punto de reflexión para quienes se paran a mirarlas.

“Trato que todas las imágenes que creo sean estéticas y provocativas a partes iguales. No me refiero a la provocación en el sentido escandaloso sino a la provocación como reacción.”
También has ilustrado una feminidad en el cuerpo masculino, ¿piensas que esto también es un tabú en nuestra sociedad?
¡Y tanto que es un tabú! Susan Sontag decía algo así como que lo más bonito de un hombre viril es algo femenino y lo más bonito de una mujer femenina es algo masculino. Me gusta dibujar la feminidad, no me importa si en un cuerpo masculino o femenino.
Y, en cuestiones de body positive, también dibujas cuerpos no normativos, ¿cómo puede ayudar tu dibujo a mejorar la situación de las personas que puedan tener complejos?
No sé si mediante mis ilustraciones puedo hacer que las personas que creen no estar dentro de los cánones de belleza establecidos actualmente se sientan mejor o más seguras de sí mismas. Lo que sí tengo claro es que en mi obra todas estas personas pueden sentirse incluidas. Yo soy la primera acomplejada de su propio cuerpo, de hecho, casi siempre dibujo mis propios lunares en las figuras. Comencé haciéndolo porque me acomplejaban y dibujarlos era una forma de asumir que existían y que podía haber belleza en ellos. Ahora los dibujo porque creo que ya son parte de la personalidad de mis ilustraciones. Aunque todo mi mundo gire en torno a lo onírico y surrealista, sí que busco que los cuerpos sean reales. Con cicatrices, lunares, barriguita y celulitis.
Donde más te podemos ver es en Instagram, ¿cómo surgió la idea de usar tu cuenta para promocionar tu trabajo? ¿Qué oportunidades te ha dado esta red social?
Me abrí la cuenta para usarla como diario gráfico –recuerdo que mis primeras publicaciones eran fotos de una Moleskine que usaba como diario. Poco a poco fui descubriendo que esta plataforma, además de servirme como medio donde mostrar lo que yo hacía, también era una fuente inagotable de inspiración. Empecé a descubrir a un montón de ilustradores, fotógrafos, artistas, diseñadores, etc. Y poco a poco comencé a cuidar la imagen de mi feed, aunque no recuerdo el momento exacto en el que decidí hacerlo. Supongo que surgiría al ver que todas las personas a la que seguía lo hacían.
Le debo mucho a esta red social. Casi todos los trabajos o encargos que me han surgido han sido a través de la app. El año pasado sobre estas fechas una galería madrileña se fijó en mi trabajo y me llevó a la feria de arte contemporáneo Affordable Art Fair en Milán. Si cuando me abrí la cuenta me hubiesen dicho que gracias a Instagram acabaría exponiendo mi obra en Milán no me lo hubiera creído. Además de oportunidades laborales, gracias a Instagram he conocido a gente maravillosa y con mucho talento a la que admiro muchísimo. Es lo más guay.

No solamente te conocemos por tu faceta en Instagram, también sabemos que colaboras con la plataforma Tantanfan, ¿cuándo comenzaron estas colaboraciones? ¿Qué te ha aportado esta formación de artistas?
Empecé a colaborar con Tantanfan por La Vecina Rubia. Fui yo quien le diseñó la identidad corporativa y cuando Rocío Olmo, directora creativa de Tantanfan, estaba pensando en la agenda, contó conmigo para que hiciese las ilustraciones. Un par de meses después ya estaba en el estudio formando parte del equipo. Actualmente, aparte de ser la ilustradora de La Vecina Rubia, soy diseñadora gráfica de Tantanfan.
Que mi trabajo esté directamente relacionado con la ilustración es algo maravilloso. En Tantanfan todos somos amantes de este sector y se nota. Estoy aprendiendo muchísimo de los ilustradores que forman parte de la marca. Lo que más me gusta es que hay ilustradores ya consagrados y otros que están creciendo poco a poco, de todos ellos hay muchísimo que aprender. ¡Os invito a que visitéis la web
Finalmente, ¿cómo ves el futuro de tu cuenta? ¿Y el tuyo? ¿Hay algún proyecto en el que estés trabajando?
Seguiré subiendo mis ilustraciones porque mi cuenta siempre será un diario gráfico con el que poder desahogarme dibujando. Espero seguir en continua evolución, aún me queda mucho que aprender. Ahora mismo estoy trabajando en una colaboración con la diseñadora de moda Lady Cacahuete ilustrando los estampados de su próxima colección. Es un proyecto que me hace especial ilusión porque he sido y soy clienta de la marca y poder formar parte de la nueva colección es lo más. Y cómo no, seguiré preparando exposiciones. De hecho, el jueves 15 de febrero en el bar Lucy in The Sky de Malasaña estaré en un mercadillo vendiendo láminas. ¡Venid todos!

Texto
Sandra Iglesias
Retrato
Clara Asanza

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