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Dicen que se está mejor solo que mal acompañado. Milton Castellar no estaba mal acompañado pero quería estar solo. El joven músico decidió que se lo había pasado muy bien con sus colegas de M.A.D! pero que quería descubrir si lo pasaba mejor a sus anchas. Hace aproximadamente un año Milton pasó a llamarse Galera, y también empezó a subir a los escenarios sin compañía. Ahora, tras haber sido telonero de Tycho a su paso por Barcelona y de haber lanzado dos EPs el año pasado, hablamos con él para ver cómo le va.
¿Cómo empiezas con la música? Digo música y no electrónica porque me da que tienes cierto bagaje instrumental detrás.
En mi casa siempre se ha escuchado muy buena música, así que por lo general me ha tirado más lo que ponía mi padre que el politono más descargado. Que la primera actividad extraescolar que hice fuera solfeo también ayudó. Perdón, la segunda; primero me apuntaron a Bellas Artes porque aún no tenía la edad suficiente para ir a la escuela de música.
Empezaste en M.A.D! –un grupo musical– y este año has decidido dar un paso al costado y mezclar en solitario. ¿A qué necesidad responde este movimiento?
Más que al costado ha sido un paso adelante. Surgió incluso antes que M.A.D! acabara. Tenía ganas de dejarme llevar en solitario y ver qué pasaba. Siempre ha sido inevitable seguir haciendo música, porque cuando acaba un proyecto empieza otro. No se puede parar de hacer ruido.
A nivel de estilo, producción, o performance en directo, ¿qué diferencias, ventajas e inconvenientes te has encontrado al estar solo ante la mesa?
A nivel del live es donde encuentras más pegas porque te lo tienes que hacer todo. Musicalmente, siempre me ha gustado más tocar y golpear los instrumentos que ir lanzando secuencias o mutear y desmutear el bombo, pero a nivel de estilo sí que te encuentras más libre. Obviamente, al tocar con otra gente te nutres de su musicalidad, pero esto es algo que sigo haciendo, y ‘jameo’ con cualquiera a quien también le guste golpear instrumentos o máquinas.

En tu último trabajo, el EP Havana, propones un interesantes juego de estilos, combinando un saxo harmónico y lento con sintetizadores y el metrónomo a un ritmo bastante elevado. ¿Cómo valoras el resultado de la obra? ¿Qué ha evolucionado, y cómo lo has hecho, desde Panth?
Vaya, no sabía que tenía el metrónomo muy elevado. Será que a veces me gusta doblar el tiempo por un momento –como hacen los punks. Lo que más me ha gustado de Havana es poder cerrar el círculo de una manera más potente que en Panth. En este último creo que había una demostración de ideas y potencial, mientras que en Havana he podido generar un concepto y envolver todo el EP con el mismo papel sin dejar de enseñar diferentes tipos de dinamismos y métodos musicales.
En este estilo basado en la fusión con otros encontramos referencias del sonido krautrock, de electrónica progresiva y hasta de jazz. Háblame más sobre los grupos o aquello que te inspira para producir.
Es la primera vez que me dicen que tengo referencias del krautrock. De hecho, es de los estilos que más obsesionado me tiene. Me gusta esa línea así como poder juntar varios estilos o, por lo menos, nutrirme de ellos. Básicamente somos lo que comemos. Yo noto la inconsciencia musical cada vez más fuerte en mí; a veces escucho un track mío meses después y me doy cuenta de que me he autocopiado. Eso es genial porque significa que tu cerebro es un ladrón inconsciente, un cleptómano musical.
Sobre el EP, sin contener ningún tipo de letra, entiendo que es un tanto intimista: los nombres en catalán, la referencia de Chez Montull al pueblo donde naciste, etc. Por otra parte, me interesa la relación del nombre del álbum –Havana– con tu nombre artístico –Galera–, y de rebote, con tu nombre de pila –Milton–, porque a mí me suena a que hay un algo caribeño por ahí.
En Havana he intentado cerrar círculos, crear una historia intimista, melancólica, más romántica de lo habitual. Intento inspirarme con todo lo que me rodea o me rodeaba en el pasado. Soy latino y la unión de las palabras latinas parecen gustarle a mi inconsciente. Me fijo en cómo cada letra se conjuga con la otra independientemente de si significa algo o no. Para mí se trata de poner letras o palabras a una canción y que tengan sentido entre ellas. De ahí que los nombres de mis canciones se acerquen más a anagramas aleatorios que a títulos como The last time I

Te estás alzando como una nueva voz –o unas nuevas manos– en un género que suena en alza en los últimos tiempos. ¿Cómo percibes el panorama clubbing y de la electrónica a nivel barcelonés? ¿Y español?
Pues yo sigo viendo los mismos nombres en los mimos carteles y cuesta ver a los españoles en letra grande –salvando Talabot y poco más. Si ni siquiera podemos vendernos aquí, ¿qué vamos a hacer fuera? En Barcelona creo que está jodido porque los promotores siguen apostando por el tiro seguro que le va a dar la visita de quinientos mil turistas que vienen a ponerse bien de pastillas. Pasan de enseñar el producto nacional, lo que también es normal si quieren seguir haciendo dinero.
El caso del Off Sónar es exagerado: hay no sé cuántas fiestas y todas con artistas de fuera. A cualquier extranjero le preguntas cinco nombres de artistas nacionales y se queda con uno o, es más, igual cree que algún artista español es de fuera –me ha pasado. Aun así hay ciertos clubs y colectivos como Laut, Cercle o Glove que te hacen creer un poco más en la escena local. Son gente que está pensando continuamente en vender algo suyo, un concepto más que un nombre, en no intentar traer al tío más molón de Berlín o Ámsterdam ni siquiera en pinchar ellos mismos –pese a ser los artífices del producto. Del modo en el que están las cosas, creo que no se crea escena barcelonesa; se crea ‘Barcelona D’Or’.
Después de dos trabajos cortos en 2017, ¿para el nuevo año tienes pensado lanzarte con un LP?
Si hago un LP será porque en ese momento todos los tracks que tengo hechos me dan las indicaciones que tienen que ir compactadas. Es algo que me pasa, los lanzamientos suelen venir a mí y no a la inversa. De momento no tengo esa sensación pero estoy haciendo nuevos temas, así que ya veré si resultan en un EP, en dos o en un doble LP. Quién sabe.

Texto
Víctor Escribano
Fotos
Indra Zabala

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