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El cine como medio de formación, de aprendizaje. Ahora que Cuéntame ha llegado a la década de los 90, Irene Visedo recupera algunos títulos más emblemáticos de aquellos tiempos, que marcaron sus primeros años de adolescencia: “El cine que yo vi en los últimos 80 y primeros 90”, dice la actriz. Un cine comprometido y de fuerte calado social, que acabó perfilando a la mujer que es hoy. “Películas que me abrieron la mente de una forma u otra, y me hicieron plantearme mi posicionamiento ante los grandes temas de la Vida”, así en mayúscula.

Enfrascada en la escritura de un nuevo libro, una novela esta vez, tras la publicación hace ya unos años de “Sencillamente Mindfulness”, Irene reflexiona acerca la situación excepcional que estamos viviendo: “Espero que este momento de pausa en nuestras vidas sea un momento para reflexionar sobre el valor y el cuidado de los recursos naturales y tantas cosas más. El amor sana, cura, libera y nos llena a todos de esperanza”. Con esa esperanza nos quedamos. Y un puñado de títulos que nunca es tarde para ver ni está de más volver a repasar.
Echando un vistazo a la selección de películas, me doy cuenta que todas están enmarcadas en una misma época que justo coincide con tu pre-adolescencia/adolescencia. Tengo cierta curiosidad por saber si viste las películas en su momento o las viste más tarde, cuando ya eras más mayor. Lo digo, porque muchas de ellas (Arde Mississippi, Rain Man, Nacido el 4 de julio, Gorilas en la niebla, Los amigos de Peter...) son películas de hondo calado social y/o político, y por tus comentarios se ve que de una forma u otra te acabaron marcando, así que imagino que todas ellas forman parte de tu educación vital, películas que te han hecho reflexionar y crecer como persona…
Sí, las vi durante mi adolescencia cuando se estrenaron en las salas de cine en España. Son películas por las que tengo un gran recuerdo porque todas me marcaron de algún modo y a través de ellas se me cayeron muchos velos y fui despertando a lo que para mí son los grandes temas de la Vida. Me abrieron de una u otra forma la mente, y me hicieron plantearme mi posicionamiento ante el feminismo, el racismo, el autismo, la guerra, los derechos de los animales, la muerte y reencarnación, las bajas pasiones y la locura, la enfermedad y la relación con nuestros ancestros a través del mundo espiritual. Así que sí, visto con perspectiva, sin duda, forma parte de la educación que me dio mi familia, porque me hicieron poner allí la atención y a día de hoy es donde yo pongo mi energía.
Has dicho en alguna ocasión que en casa tu padre era muy cinéfilo y que acostumbras a ir al cine en familia, ¿qué recuerdas de aquellas primeras incursiones en el cine, de ver películas en una sala oscura y en pantalla gigante?
Mi familia consideraba mucho el cine e íbamos todos los fines de semana, a veces a sesiones continuas, y allí en esas salas oscuras a mí me parecía que se abría una ventana al mundo. También teníamos muchos VHS que veíamos una y otra vez; las mismas películas sin cansarnos. Creo que de esa época recuerdo tantas historias memorables por haberlas visto tantas veces.
Hagamos memoria entonces, aunque no esté en esta lista: ¿qué película fue la que de alguna forma despertó tu pasión por el cine? La que te hizo tomar conciencia de que eso es lo que realmente te interesaba.
Lo primero que me planteé ser fue directora de cine porque sólo sentía que quería contar historias tan apasionantes como las que veía, y quería formar parte eso. Luego más adelante cuando fui descubriendo el cine español en los primeros noventa (Átame, Jamón jamón, El amante bilingüe, El maestro de esgrima, Amantes, Belle Époque) empecé a darme cuenta de que lo que quería ser era “ellos”, los actores. Recuerdo que con el colegio fuimos a ver Belle Époque (1992) y entonces ya latía muy fuerte con mi vocación de actriz, estudiaba interpretación los fines de semana en diferentes escuelas con el único objetivo de ser una ‘actriz joven’, así lo llamaba yo. Porque mi obsesión era trabajar cuanto antes aunque estuviera todavía en el colegio. Y mi primera oportunidad llegó en 1996 con El ángel de la guarda.
Hay dos actrices que nombras cuando hablas de referentes, Aitana Sánchez-Gijón y a Emma Suárez, ¿cómo las descubriste, en qué películas? Imagino que habrás acabado conociéndolas con los años, ¿has llegado a coincidir en alguna película u obra de teatro con ellas?
Emma y Aitana fueron las actrices con las que crecí, eran mis referentes; en aquella época tampoco había tantas actrices y ellas lo hacían casi todo y además eran ‘actrices jóvenes’, como ya he dicho, mi obsesión. Yo también quería ser una niña o adolescente que hacía cine. Recuerdo que la primera vez que vi a Emma fue en 1919, crónica del alba (1983), también la recuerdo en La blanca paloma (1989) y por supuesto en lo que para mí fue su gran revelación, Vacas (1992). Luego coincidimos mucho en una época porque éramos casi vecinas y a día de hoy mantenemos el contacto y una entrañable amistad. Y por supuesto la sigo contemplando como actriz en la mayor parte de sus trabajos que me interesan siempre. Con Aitana tengo más relación, una gran amistad desde hace más de veinte años, que se dice pronto, y ella también me inspiró y es uno de mis faros. Mis primeros recuerdos suyos como actriz fueron en Segunda enseñanza (1986) y Remando al viento (1988); también me acuerdo de otras dos pelis donde ella ya empezaba a despuntar mucho, Bajarse al moro (1989) y el Pájaro de la felicidad (1993). No hemos coincido nunca trabajando pero obviamente sería un sueño cumplido.
Te formaste como actriz con algunos de los profesionales más respetados del teatro, entre ellos José Luis Gómez del Teatro de la Abadía y Juan Carlos Corazza. ¿Echas de menos el teatro?
La formación que recibí y que imprimió una huella en mí, sin duda fue a través de José Luis Gómez y Juan Carlos Corazza, dos grandes maestros, muy distintos entre sí pero complementarios. En la Abadía participé en dos montajes, Fausto y Medida por medida. Y sí, echo de menos el teatro, últimamente demasiado, me gustaría volver. El teatro para mí es la trascendencia del Ego; un gran ejercicio de humildad para cualquier actor aunque pueda resultar paradójico. Es necesario.
En tu listado, hay películas protagonizadas por algunas grandes actrices (Jamie Lee Curtis, Sigourney Weaver, Holly Hunter, Meryl Streep) con una larga e interesante trayectoria a sus espaldas, ¿hay algo que hayas aprendido de ellas? ¿O hay alguna cuyo trabajo te haya interesado especialmente?
Todas las actrices a las que nombras me parecen descomunales, creo que algo que caracteriza a todas ellas es que trabajan con rotundidad en la apuesta interpretativa que hacen, y además arriesgan y eligen muy bien sus proyectos. Son estrellas. Y por supuesto, me zampo sus trabajos. Quizá a la que más sigo o admiro es a Meryl Streep, que me parece una gran cazadora del Misterio.
¿Todavía te interesa dirigir? ¿Es algo que está en tu agenda de futuribles o prefieres dejarte llevar y ver cómo fluyen las cosas? Si es algo en lo que sigues pensando, me pregunto si tienes ya alguna historia escrita guardada en un cajón esperando a ser llevada a la gran pantalla, o si tienes al menos algunas ideas...
La dirección me interesa, sí, lo que pasa es que no sé si llegaré a realizarme en ese sentido. Tampoco siento mucho apego a ese deseo, sino que creo que es algo que si tiene que llegar lo hará de forma natural y sin empujar mucho. Hace unos años escribí un cortometraje que estuvo a punto de producirse, pero la historia, a día de hoy, sigue guardada en el ordenador aunque con la pre-producción hecha. Si llega el momento de dar el salto al largometraje me gustaría que fuera con una de mis historias, eso sí. Pero ahora tengo el foco más puesto en mi trabajo como actriz, y en cómo seguir manteniendo la ilusión cumpliendo con objetivos tras 25 años de profesión.
Andas escribiendo un libro, ¿verdad? ¿Nos puedes adelantar algo?
Ando escribiendo mi primera novela con el mismo editor con el que hice Sencillamente mindfulness. Nuestro primer intento de hacer una novela fue en 2001, cuando me contrató para formar parte de una colección de gente joven para Planeta. Por aquel entonces también había empezado en Cuéntame, y compaginarlo fue una locura, así que sólo llegué a hacer un primer capítulo y el esqueleto de la historia; tuvimos que rescindir el contrato pero a lo largo de los años él siempre me animó a que siguiera escribiendo, hasta que en 2014 me ofreció escribir un libro sobre mindfulness y acepté porque, a parte de ser actriz, siempre he cultivado mucho mi crecimiento espiritual. Sobre la novela, de momento, no puedo adelantarte mucho pero sí compartir que es la historia de una gran despedida. Me pillas dedicada a ello en cuerpo y alma justo en estos días de confinamiento, y es donde estoy encontrando más refugio. Cuando la tenga terminada me encantaría poder contarte mucho más.
Algunos se debieron extrañar cuando publicaste Sencillamente mindfulness, ¿qué hace Inés Alcántara escribiendo sobre… qué? Pero la verdad es que como dices, hacía ya tiempo que estabas interesada en todo el tema de la meditación; ¿en qué te ayuda el mindfulness en tu día a día?
Supongo que algunos se desconcertaron cuando escribí Sencillamente mindfulness, en primer lugar, porque en 2014 el concepto mindfulness no era conocido en España (de hecho el objetivo del encargo por parte de la editorial era darlo a conocer a través de alguien más mediático y cercano), pero también puede ser responsabilidad mía porque, hasta entonces, yo no había dado muestras de tener una trayectoria en el despertar de la conciencia, el tao, chamanismo, terapia transpersonal y meditación. Nunca lo había compartido públicamente. Pero es que todo esto es mi vida y mi cultura, y con lo que he crecido desde que tengo 16 años, además de ser la gasolina con la que alimento a mi actriz. El mindfulness es un ser y estar sobre la Vida. Una manera de respirar este Viaje en el que estamos todos inmersos. A mí me ayuda a llevar mejor la relación que mantengo con mis pensamientos, emociones y necesidades, porque al desarrollar la capacidad de observarlas y no resistirme a ellos, se genera un sentimiento que se llama Paz. Y así la conciencia va ganando supremacía sobre la mente/ego.
En estos momentos de incertidumbre en los que vivimos, somos muchos los que nos preguntamos cómo será el ‘Después de’, si esta crisis servirá para tomar conciencia de lo mucho que deben cambiar algunas cosas, ¿qué te parece a ti?
Lo que yo siento respecto al momento actual es que estamos ante el cambio hacia una Nueva Era y un Nuevo Orden Mundial. Y que este cambio posiblemente nos llevará tiempo, dicen que a lo largo de 30 años pero que sobre todo los primeros 6 años van a ser los más críticos por la recesión económica y la adaptación de la mente hacia la transformación. Es interesante ver cómo un ser diminuto puede cambiarnos la Vida, con lo cuál toda vida merece respeto y no debemos subestimar a ninguna especie ni a ningún reino (vegetal, animal, mineral, humano). Espero que este momento de pausa en nuestras vidas sea un momento para reflexionar sobre el valor y el cuidado de los recursos naturales y tantas cosas más. El amor sana, cura, libera y nos llena a todos de esperanza. No deberíamos dejarnos llevar por el miedo, porque ahora más que nunca hay que ponerse manos a la obra y tomar una acción responsable frente a lo que nos esclaviza. Espero que poco a poco recordemos el poder y la gran capacidad que vive en nosotros, y luchemos por el derecho a vivir en una sociedad más justa, más consciente y menos capitalista. El que se resista al cambio, mutará y sufrirá. Hay olas que no se pueden surfear.
De hecho, el cine ya tuvo su momento después de; hace ya casi tres años del #metoo y parece que aunque lentamente algunas cosas están cambiando en Hollywood, ¿eres optimista al respecto? ¿Crees que en el futuro veremos un cine más respetuoso con las mujeres, un cine en el que haya más mujeres directoras, más papeles protagonistas no solo para mujeres jóvenes, que disfrutaremos un cine más reflexivo y diverso?
Siempre elijo ser optimista pero los grandes cambios llevan tiempo. Imagino que el cine debería reflejar este momento en el que estamos inmersos en futuras películas, de hecho lo hará casi con total seguridad porque no deja de ser un espejo y reflejo de la sociedad. Creo que habrá un antes y un después en los derechos de las mujeres cuando una mujer sea la presidenta de Estados Unidos, y tengo fe ciega en que así será. Hasta entonces, pico y pala y no desfallecer.
Y acabamos, quiero volver a tu lista para comentar la que durante algún tiempo fue una de mis películas favoritas que no podía dejar de ver: ¿cuál es tu escena favorita de Un pez llamado Wanda
Un pez llamado Wanda fue durante muchos años el comodín de las risas en mi casa, y hemos representado muchas veces el momento en el que Kevin Kline le mete patatas fritas en la nariz a Michael Palin. ¡Es una película que te dispara la frecuencia cardiaca jajaja! Los actores estaban en un estado de gracia, y ya es un clásico moderno. ¡Me alegra coincidir porque es que es mítica!


Un pez llamado Wanda
– Charles Crichton, 1988

Es una comedia que vimos muchas veces; recuerdo que me gustaba porque era muy disparatada y estaba llena de enredos. También me llamaba la atención el personaje femenino protagonista, más gamberro y activo de lo que nos tenían acostumbrados. Era una comedia moderna y se notaba.


Arde Mississippi
– Alan Parker, 1988

Siempre me tocó profundamente la esclavitud, el racismo y el Ku Klux Klan y esta película hablaba muy bien de sus últimos coletazos con el FBI de por medio.


Rain Man
–Barry Levinson, 1988

Otro de los grandes temas que descubrí gracias al cine fue el autismo; además, ver cómo la maldad de un hombre se va transformando según va desarrollando su compasión, recuerdo que también me caló.


Nacido el 4 de julio
– Oliver Stone, 1989

La guerra de Vietnam y sus consecuencias, ver a un chico joven y guapo postrado en una silla de ruedas para el resto de su vida, y sus taras psicológicas y emocionales tras haber ido a matar por la patria, me resultó dolorosamente inolvidable.


Gorilas en la niebla
– Michael Apted, 1989

Aquel continente... ¡África! Y una gran mujer que lucha para que no se exterminen ni extingan los gorilas en pos del enriquecimiento del hombre blanco. Ella fue una de mis primeras heroínas. ¡Cómo olvidarla!


Haz lo que debas
– Spike Lee, 1989

Me rompió la cabeza poder asomarme a los entresijos de Nueva York; un barrio de Brooklyn y sus tensiones raciales entre italoamericanos y afroamericanos en su día a día... Lo nunca visto.


Always
– Steven Spielberg, 1989

Un regreso del Más Allá en una gran historia de amor romántico donde ‘querer’ significaba soltar y dejar ir. La primera vez que vi ese planteamiento.


El cabo del miedo – Martin Scorsese, 1991

Una historia de venganza hasta extremos terroríficos; descubrir hasta dónde nos puede llevar el dolor. Me impactó.


Los amigos de Peter
– Kenneth Branagh, 1992

Darme cuenta de como la vida no es perfecta y está llena de sueños frustrados y esperanzas rotas; el impacto de la enfermedad y la muerte y cómo afrontarla.


La casa de los espíritus
– Billie August, 1993

Realismo mágico, espíritus. Cómo la vida no es sólo lo que parece. La herencia familiar psíquica y emocional... Y la relación profunda con nuestros ancestros. Me abrió la mente.

Texto
Yolanda Muelas
Foto
Zoe Sala Coixet

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