CookiesWe use cookies to make it easier for you to browse our website. If you, as a user, visit our website, it is our understanding that you are granting your consent to the use of cookies. You may obtain more information on cookies and their use hereOK
Su poética trasciende las páginas de los libros, y su arte cautiva allá por donde pasa. Claudio Portalo es, sin lugar a dudas, un personaje que se ha construido a sí mismo en torno a un ideario que combina tradición, raíces, y experiencia. Ahora presenta Impatiens Balsamina: el arte de volver (de donde extraemos estas fotografías que acompañan nuestra entrevista), un fotoreportaje que aúna en su narración historias, conflictos y toda una serie de sucesos que ponen el foco en la moda como lenguaje transmisor, y sirve de hilo conductor para expresar los sentimientos del ser humano, sus sentimientos.

Con 10 años comenzó su carrera en la danza para dar el paso más tarde a la actuación. En Badajoz, su ciudad natal, ingresó en la Escuela Superior de Arte Dramático y desde entonces su vida y obra han estado estrechamente ligadas con la actuación. En 2019 publicó su primer poemario Yilala; el segundo, Karité llegaría en 2020. Gamberro de nacimiento, su paso por Madrid no hizo más que potenciar su carrera, lo que le valió la aparición en numerosas obras de teatro, series y cine. Hablamos con Claudio de todo ello y de lo que está por venir.

Impatiens Balsamina: el arte de volver nos habla del ciclo vital desde el simbolismo propio de la tormenta, la raíz y la luz. Representa la génesis iniciada por un apoteósico día de tormenta, que dará paso a un halo resplandeciente de creación y, más tarde, de vida. ¿Qué relación tiene con tu historia? ¿Algún paralelismo que nos quieras confesar?
Tal vez tiene relación con todas las historias. Es como el teatro. Un maestro me enseñó que el motor del teatro es el conflicto y así entiendo hoy la vida. Fuerza-contrafuerza. En Impatiens Balsamina la tormenta es el conflicto. Y respondiendo a tus dos preguntas: mi conflicto.
La producción se ha llevado a cabo por completo en Badajoz, tu ciudad natal. Allí has encontrado el escenario idóneo para dar sentido a algo tan mágico como lo que ahora nos presentas. ¿Echas de menos tus raíces? ¿Puedes sentir todavía los últimos rayos de sol del verano acariciándote?
No echo de menos mis raíces porque voy con mis raíces a todos lados. Mi ciudad es ahora mi retiro y, claro, mi primer escenario y ahora este. Impatiens Balsamina nace a modo de fotoreportaje narrativo, empleando el código técnico de la moda como herramienta narrativa. El escenario a veces es el medio y a veces es la excusa para contar algo. Hoy te diré que es una excusa, pero no siempre.
¿Cómo fue tu paso por el colegio? ¿Eras buen estudiante?
Más gamberrito que buen estudiante. Recuerdo todas las tardes de mi infancia corriendo entre los pinares y las flores. Que no precisamente estudiaba mucho, quiero decir. Temprano llegó el arte a mi vida: en casa, en la calle, en los teatros. Cierto es que me apliqué bastante cuando comencé a estudiar Arte Dramático en la Escuela Superior. El teatro no lo estudio, lo devoro.
Además de reconectar, o más bien, fortalecer tus vínculos con el pasado, has querido elevar el propósito de jóvenes artistas locales. ¿Me equivoco?
Más que un sentimiento de elevar es un sentimiento de sentirme elevado y así sentir al equipo. Ya no sé qué significa ser artista local, y no sé cómo me hace sentir no saberlo. Todos hemos emigrado por fuerzas circunstanciales: trabajo o estudios. Otros compañeros aúpan producciones increíbles desde Extremadura y eso lo admiro desde un lugar profundo. Incluso lo anhelo.

¿Eres una persona familiar?
De nosotros mismos solo nos salva la gente. No soy nadie sin mi gente.
¿Sientes que la escena artística de Badajoz es diferente de la que se mueve por Madrid? Siempre caemos en el tópico de pensar que ‘todo lo bueno’ se cuece en las grandes ciudades, pero seguro que allí has encontrado lo que la capital no te ha podido dar para producir Impatiens Balsamia, ¿nos puedes contar qué ha sido? ¿El aire fresco, tal vez?
El arte, el alma, el duende. Objetivamente son dos escenas muy diferentes, Madrid es un preciso entramado de escenas y Badajoz una escena transfronteriza. Badajoz tiene un talento que ciega, y quien lo sabe te lo dirá con una birra fresca en la mano pa’ ti.
¿Realmente has encontrado el ‘arte de volver’?
He encontrado el arte de ir.
¿En que estado de este ciclo que describes te encontrabas cuando decidiste llevar a cabo este proyecto? ¿Tormenta, raíz o luz? Entiendo que todo es transitorio y quizá dentro de ti emanaban las tres versiones, pero dame el sentimiento de aquel preciso momento, seguro que lo recuerdas.
Raíz.
¿Cómo te encuentras ahora? ¿Eres más luz?
Luz o tormenta, según me cojas.
¿Te consideras un tipo duro?
Me considero un tipo sensible.

Hablando de poesía, tus poemarios Yilala (2019) y Karité (2020) se presentan como una crítica que pone de manifiesto el comportamiento del hombre en sociedad. Has querido denunciar la vorágine y la inmediatez para causar un efecto de choque al respecto. ¿Te sientes mejor habiendo constatado ante el público esta libertad, tanto expresiva como vital? ¿Te sientes más libre tras sacar estos demonios?
Un poco libertino. Yilala y Karité han sido mis proyectos poéticos más ambiciosos hasta el momento y me he cuestionado tanto como he cuestionado al espectador. Honesto, a los ojos. En Yilala expongo la poética interferencial por primera vez, y la gira ocupó bastantes ciudades por toda España. Poesía escénica, Spoken Word, llámalo como quieras. ¿Me siento más libre? Sí, o todo lo contrario.
¿Cuál es tu libro favorito?
Esta pregunta nunca vale. Peeeero, te diré dos que me gusten: El público de Federico Garcia Lorca y Los deseos en Amherst de Angélica Liddell.
¿Estás trabajando ahora en algún proyecto nuevo? ¿Te veremos de nuevo pronto sobre los escenarios?
En televisión me están probando para dos series. Netflix y en RTVE. Pero ya sabes, esto es una tómbola (risas), aún así 2022 se viene rico.
Teniendo en cuenta tu círculo de amistades, ¿consideras la idea de auto producir un nuevo proyecto? ¿Cómo lo imaginas?
Ahora mismo estoy produciendo mi tercer libro Hiperpoemas y también un cortometraje Torito. Lo imagino a lo grande, ambicioso. Pero me recuerdo el centro para seguir con lo pies en la tierra.
Si te digo: Do you really want to live forever? ¿Qué me dices?
Que si vivo ahora, vivo siempre. “Solo hay dos cosas claras: Qué tú eres inmortal y que yo soy la muerte”.

Texto
Javier H. Antolín
Fotografía
Ángel Vidarte
Estilismo
Ceci Navarro
Asistente
Natalia González
Laboratorio
Aulaga Lab
Agradecimientos
Adriana Roslin, María Isabel Castellón, SalaMiCasa, Espac101, Damián Cáceres

ic_eye_openCreated with Sketch.See commentsClose comments
CategoriesFilterArchive
0 resultados