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Hace tan solo cinco minutos que conozco a Mia y ya me ha contado algo que consigue atrapar mi atención por completo: cada día, en Cataluña, se inaugura una editorial y cada día cierra otra; lo mismo sucede con los estudios que hacen tatuajes.

Voy bajando mi mirada para apuntar este dato en la libreta que tengo delante de mí, y en ese breve viaje de mis ojos veo que tiene tatuado la palabra ‘Escribe’ en su brazo. La casualidad me parece –cuanto menos– curiosa, pero sigo escuchando sin intervenir.

“Cuando era una teenager estaba literalmente obsesionada con los libros. Todo lo que hacía era leer y escribir. La verdad es que mentía a mis amigos y me inventaba que estaba castigada cuando en realidad solo estaba leyendo. Por aquel entonces yo todavía no sabía que leerlos es lo que te hace cool.”

Mia y su padre fundaron mano a mano la editorial Mosquito Books en septiembre de 2016 y, desde entonces, siente que la editorial la lleva a ella y no al revés. Todos los libros del catálogo son de creación propia y quiere que siga siendo así por mucho más tiempo.


Mia sigue siendo fiel a su tatuaje porque en la mayoría de casos ella escribe los libros y una persona distinta los ilustra. Me señala páginas de sus libros y la siento emocionada. Pero no hay ni una gota de presuntuosidad en su discurso. Confirmo mi intuición cuando me reconoce que, a veces, todavía no se cree mucho que sus libros estén teniendo tan buen recibimiento.

Aún siendo una editorial pequeña ubicada en Barcelona, de creación propia y con un sentido estético muy marcado, su mercado es el mundo entero. Tienen una vocación claramente internacional y no es de extrañar que varias de sus publicaciones ya hayan sido traducidas a cuatro idiomas, entre ellos, el coreano.


Mosquito Books tuvo claro que quería volver a la idea del libro de siempre: el gusto por el papel, el olor, el tacto. Decidió tomar un riesgo y la respuesta ha sido muy positiva. Sienten que lo físico siempre prevalecerá a lo digital, por eso no han apostado por libros online. Mia confiesa escribirlo todo en papel y nunca en ordenador. En este sentido no empatiza nada con la generación millenial a la que pertenece, pero por el momento parece funcionarle a la perfección.

A Mosquito Books, nada le gusta más que lo diferente y por eso suele interesarse por ilustradores con perfiles bizarros: tatuadores que ilustran, especialistas en serigrafía, etc. Hasta los apellidos de estos son poco convencionales: Nacho Eterno, Asis Percales, Pablo Salvaje, y otros. La editorial trabaja con ilustradores nacionales, unos más reconocidos que otros, pero con el denominador común de tener una personalidad en el trazo muy marcada y potente.

Mia se considera un sastre: “Hago libros a medida para los ilustradores”. Y yo pienso: el sueño de muchos dibujantes. Por ello, Mosquito Books es una editorial a la vieja usanza. Primero surge la idea, y a partir de allí buscan al ilustrador más adecuado para ponerla en imágenes y empieza la creación a dos manos que dará como resultado un libro único. ¿Para qué comprar cuando hay capacidad y talento suficiente para crear algo nuevo?


A Mosquito Books le gusta conservar las costumbres de las editoriales que ya no existen y dotarlas de un aire fresco. Todos los libros van numerados como se hacía en las colecciones antiguas, y cada ilustrador dibuja un mosquito que se convertirá en su identidad. No conformándose con unos créditos estándar, van un paso más allá: los redactan con las historias de las casualidades que les llevaron a crear el libro.

En la contra de los libros aparece la premisa: “Libros infantiles o no…”. Y es que existen dos niveles de lectura para todos sus libros: el adecuado para los más pequeños y el apto para todos los públicos. Por supuesto, dedican una página en todos los libros para reafirmar su manifiesto que predica, entre otras cosas, el amor incondicional por el papel y por lo bello.

Mosquito Books considera la no ficción el medio para convertir en fantástico lo cotidiano. Lo cotidiano es que haya elefantes en este mismo momento haciendo cosas mucho más guays que lo que estamos haciendo ahora. Lo cotidiano es que haya animales que cometan actos de amor mucho más viscerales de lo que ningún humano hará jamás. Lo fantástico solo es el ensalzamiento de lo cotidiano. Pero solemos olvidar todo esto demasiado rápido. Para esto están los libros.

Texto
Leticia Sala
Retrato
Marc Medina

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