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Mi encuentro con Manu se produce en El Raval a media tarde. Nos sentamos en una placita y antes de empezar la entrevista se bebe una botella de agua de coco y saca de su mochila un par de publicaciones que acaba de comprar en Artwords. Se nota su pasión por lo impreso por la forma que tiene de tocar los libros. Se fija en elementos que a simple vista son imperceptibles al ojo mundano. Su obsesión por los pequeños detalles y su buen gusto hace que sus publicaciones se diferencien de las demás.

Para los que no te conozcan, ¿puedes presentarte y explicar un poco quién eres y a qué te dedicas?
Me llamo Manu Rodríguez, soy un diseñador gráfico mexicano afincado en Barcelona desde hace cinco años. Me dedico a realizar proyectos que se concentran en el mundo editorial para clientes, y trabajo como editor independiente en Clandestine Books. Esta primavera he producido tres nuevos fotolibros, que serán presentados el 24 de mayo en Impossible Barcelona.
¿De dónde viene tu interés por el diseño?
Supongo que el interés que tuve por el diseño gráfico surgió con mi primer contacto con el mundo editorial cuando era un adolescente, en Tampico, México. Allí me aburría mucho y no conectaba demasiado con la gente de mi edad. Empecé entonces a ir a tiendas a mirar y a comprar revistas de fotografía, arte, música, etc. Recuerdo que la que más me marcó fue una revista llamada Celeste, que salía cada 2 meses. Me entusiasmaba que no fuera una publicación 100% comercial.
Has vivido en diferentes ciudades, como Monterrey, Londres o Barcelona. ¿Cómo te han influenciado a nivel profesional?
Vivir en Monterrey fue como, al fin, encontrar un lugar donde sentirme más cómodo con mis inquietudes. Fue como descubrir todo lo que me deparaba el mundo. Allí crecí mucho como persona y como diseñador. Tiempo después me mudé a Barcelona, donde mis inquietudes se refinaron y pulieron mucho más: comunicar algo potente sin exagerar en elementos.
En cuanto a mi estancia en Londres, siempre sentí mucha curiosidad por todo el entorno editorial. Es una ciudad con muchas oportunidades y desafíos. Me ayudó a querer subir mi nivel debido a la competencia que había. Me encantaba que siempre hubiera algo que hacer, y también el conocer a tanta gente que estaba en un momento similar al mío.

¿Qué se es primero, curator o editor?
Primero se es curator porque debes percibir que hay coherencia con la obra que editas y luego compartes. Posteriormente, como editor, hay que saber descartar y agregar contenido para terminar de refinar la obra.
¿Referencias estéticas y conceptuales?
Admiro a Pogo Books; el acercamiento estético que tenemos es distinto pero nos unen las ganas de compartir el trabajo de gente con talento con el resto del mundo. También me gusta hacer libros que tengan durabilidad, que puedan traspasar épocas. Si voy a un museo y veo un libro de tapa dura de Matisse, pienso que podría haberse hecho actualmente, y me gusta esa sensación. Me gusta que los libros no tengan un encuadre temporal concreto.
Como referencias conceptuales podría nombrar a Mathias Augustyniak de MM Paris. Hablando con él me inspiró la manera de buscar significado a las cosas que hacía estéticamente. Todo era algo muy visual pero siempre había una razón más profunda de donde partía y elaboraba todo su universo.
¿Qué significa Clandestine? ¿Cómo y por qué nace?
Sucedió todo durante el periodo en el que estuve de ilegal en España. Aunque trabajaba y realizaba muchos proyectos, era como un ser inexistente. Todo ello producía y generaba dinero, pero en la sombra. Me resultó bastante irónica esa situación de verme trabajando clandestinamente en mi habitación como en un taller ilegal.
Así es que Clandestine nace de manera muy orgánica. Yo ya tenía la experiencia suficiente tras haber trabajado en estudios y realizado varios proyectos, y decidí hacer algo mucho más serio.

¿En qué quieres que se convierta Clandestine?
Me gustaría ir creciendo más, poder publicar un promedio de cuatro libros anuales, y con un nivel de producción mayor. Sobre todo quiero publicar a gente española para, así, ir abriendo horizontes. Quiero que el proyecto llegue y tenga cabida para más personas, así como trabajar con otros creativos en un mismo proyecto. Pero ya se irá viendo sobre la marcha.
¿Estilo o formación?
Ante todo debes tener un buen ojo y sensibilidad estética, además de estar actualizado respecto al mundo que te rodea. Las cosas técnicas, al final, se aprenden preguntando. Y el gusto personal se va refinando. Si tienes la curiosidad y la iniciativa de aprender, mejoras día a día. Hay que tener muy claro lo que quieres hacer y de qué manera quieres conseguirlo.
¿Aspectos positivos y negativos de trabajar en un estudio?¿Aspectos positivos y negativos de trabajar en un estudio?
Trabajé en varios estudios en Monterrey y Barcelona. He realizado proyectos para Etnia Barcelona, Commission, Omar Sosa Studio y Crack Magazine. Trabajar en un estudio es agradable: se crean sinergias con todos los diseñadores y creativos que trabajan contigo y hay que destacar los conceptos o ideas que pueden salir a partir de ello. Sin embargo, a veces es complicado definir un límite entre la vida de estudio y las inquietudes personales que quieres realizar fuera.

¿Cómo ves el panorama editorial actual en España?
Diría que hay una línea de diseño editorial muy inteligente. Hay muchos estudios que han subido el nivel del mundo editorial en Cataluña y, por ende, en España. Escuelas de diseñadores como Albert Folch o Omar Sosa, por ejemplo, son los que han ayudado a subir el nivel.
Creo que actualmente el mundo editorial español se está orientando a la creación de publicaciones periódicas: revista de moda, eróticas, gastronómicas, etc. Es interesante que exista una intención comercial con un diseño muy bien pensado, aunque faltaría fomentar la producción de libros de artistas. Me gustaría ver más equilibrio entre las publicaciones periódicas y los libros y fotolibros.
Diferencias entre editoriales americanas y europeas.
Diría que en la década pasada, en Estados Unidos y Canadá, no había una tendencia tan marcada como la había en México. Era un diseño que miraba al estilo internacional suizo pero con su toque norteamericano. La diferencia más grande es que en Europa se le da más valor a la sencillez con un foco en la elegancia, mientras que en México y Norteamérica, aunque se respeta esa sencillez gráfica, se agrega un ápice de opulencia en los acabados de producción.
¿Tienes alguna manía o ritual a la hora de comenzar con un nuevo proyecto?
Me gusta reunirme con el artista en mi casa, que veamos toda la obra juntos, y que me explique el porqué de su trabajo. Durante la conversación pueden surgir nuevas ideas o caminos. Luego me gusta que me entreguen todo el material para poder verlo varias veces. Lo imprimo y empiezo a hacer combinaciones y voy jugando con pruebas de layout de forma simultánea. Paralelamente busco diferentes tipos de papeles y acabados que podrían funcionar con el proyecto.
Sobre todo mi espacio de trabajo y mi entorno en general deben de estar recién ordenados para poder iniciar el proceso de edición.

Adjetivos/cualidades de un buen editor.
Tener sensibilidad y ojo para saber que un proyecto es interesante para ser impreso. Un editor debe ser una persona con las ideas claras, y debe saber cómo quiere ver el producto terminado. Sobre todo, además, tiene que saber dialogar con tranquilidad con el artista para poder llegar a un punto en común.
Como curator ¿podrías nombrar a dos futuros talentos de Barcelona y dos de Madrid?
De Barcelona nombro a Pau Sampera, artista plástico, y a Edu Piraces, de Adolfo Books. De Madrid, a Alex Cascallana, fotógrafo de moda, y a Daniel Fuente y Pablo Mariné (Koln Studio), diseñadores gráficos.
¿Vale más una imagen que mil palabras?
100%. Una imagen expresa todo.

¿De qué forma han influido las redes sociales en tu trabajo?
Yo personalmente cada vez paso menos tiempo en Facebook. Soy casi inexistente, no interactúo. Me agobia en el sentido personal. Sin embargo uso y saco partido de Instagram, al ser completamente visual. Tengo dos cuentas: una como curator, donde subo proyectos editoriales que me gustan (@printing_files), y otro más personal donde cuelgo mi trabajo como editor (@clandestine.books). La primera cuenta me ayuda a dar visibilidad a la segunda.
¿Cómo vive un editor joven independiente?
Diría que la visa que tengo ahora se sostiene de los proyectos editoriales que hago para clientes, y de momento no con lo que produce económicamente Clandestine. Creo que darte a conocer como editorial es un proceso que lleva tiempo, pero al menos ya está en marcha.
¿Planes de futuro?
Afianzar Clandestine y lograr que sea un proyecto más fluido económicamente. Quiero viajar más y aprovechar los viajes para producir proyectos con artistas de esos lugares. Quisiera hacer un viaje con mis amigos a la Costa Brava o a Berlín este verano.

¿Qué música estás escuchando ahora?
Estuve viendo en Netflix la serie Master of None (la segunda temporada), y el soundtrack me ha obsesionado. También estoy volviendo a escuchar a Yacht últimamente; más concretamente el álbum See mystery lights porque me resulta terapéutico. También me gustan grupos locales de Barcelona como Heather, Extrarradio o Nova Nord.
¿Perros o gatos?
¡Gatos GORDOS y perros Beagle!
Clandestine Books: First Launch 2017 tendrá lugar el miércoles 24 de mayo a partir de las 19.30h en Impossible, calle d'en Tantarantana, 16, Barcelona.

Texto
Luke Pina
Retrato
Pau Sampera

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