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Allí donde hay jarana está ella, haciendo bailar a todo el mundo al ritmo de sus temas. Hablamos de Loli Zazou, argentina viviendo entre París y Barcelona, donde, con su frenética carrera como DJ, se ha hecho un lugar en la escena local, pinchando en clubs, eventos para marcas y colaborando en numerosos proyectos artísticos y culturales. Su estilo musical es impredecible y sorprendente, bien puede pinchar disco que house o funk, pero siempre consiguiendo conectar con el público y haciéndolo poner en pie. Además, Loli combina su carrera como DJ con su proyecto Choice, donde vuelca toda su creatividad uniendo moda, música, fiestas y eventos artísticos con aires 90s. Hablamos con ella para conocer de qué se alimenta su maravilloso universo.

Eres originaria de Buenos Aires y vives con un pie Barcelona y otro en París, ¿qué hizo que te vinieras?

La primera vez fue en 2002, vine a visitar a amigos, con una necesidad adolescente de emancipación muy, muy fuerte. Eran tiempos de crisis en Buenos Aires y yo quería conocer otra realidad. ¡Llegar a Barcelona fue como pisar Nerverland! Me quedé un par de años aquí y en Londres, y fue allí cuando empecé a pinchar. Regresé a Buenos Aires para seguir con mis estudios de diseño audiovisual y… ¡boom! Armé las maletas otra vez destino París en 2009, para vivir y arraigarme allí.

Tu vida gira alrededor de la música pero, ¿cuándo surgió tu interés por ella? ¿Y por la electrónica en concreto?

En mi caso, me viene de cuna. Nací y crecí rodeada de instrumentos dorados, ensayos en casa, violines, tíos músicos y cantantes de ópera. Soy una versión 2.0 de todos ellos, nos divertimos en las fiestas de fin de año tocando y pinchando juntos. Entre mi casa y mi vida, dedicada full time al ballet, todo era música clásica y jazz, hasta que llegó la adolescencia y la rebeldía: rock, hardcore, punk, Beastie Boys, todo lo que podía existir menos ballet… (Risas). Todo un nuevo mundo al que quería pertenecer. Más tarde, en París, evolucioné al electro y la escena que no había vivido hasta entonces: nudisco, Chicago house, UK garage, acid, deep house, bass. La técnica de DJ es mucho más creativa con la electrónica que con el rock y el indie, que son más festivos que otra cosa. Los estilos Madchester y Chicago tienen mucho de esto, pero no estoy aquí para hacer revivals; mejor hacer nuevas mezclas creativas y audaces.

¿Qué banda o DJ marcó un antes y un después en ti?

Los primeros DJs que me marcaron fueron Rory Phillips y Erol Alkan en su fiesta londinense TRASh… No me podí creer sus mezclas imposibles, llenas de post punk y electro como nunca nadie había hecho. ¡La pista ardía cada lunes! Otros role models para mí son Lizzy Mercier Descloux, Bjork, Yoko Ono, Patti Smith… Son guías artísticas y mujeres multidisciplinares poderosas. Creo que la imagen de Nina Kravitz, Miss Kittin o Veronica Vasicka también me inspira a seguir queriendo estar detrás de los platos, porque tienen talento y no responden al estereotipo comercial de chica-dj-hipersexual. La gente de la noche es generalmente muy machista, nunca faltarán ganas de hacer bromas tontas o confundirte con una groupie de la cabina. Cuando ganas confianza en ti y tu trabajo, te ríes de todo eso.

Te has consolidado como DJ, pero supongo que no fue de la noche a la mañana, ¿cómo empezó tu trayectoria?

Comenzaron a darme fechas en el Pop Bar de Razzmatazz y Nasty Mondays de Barcelona, como a cualquier club kid que trae muchos colegas. Así aprendí, comprando vinilos y cds, probando mezclas imposibles de post punk, garaje y new wave con la pista de baile como juez. Los clubes y bares priorizan una pista llena a una ejecución musical impecable, pero eso me ayudó a empezar. Siempre me gustaba diseñar mis propios flyers y fanzines y repartirlos como invitaciones. ¡Ahora llevo más de 10 años con la broma! Tuve momentos en que quise dejarlo; hacerse un nombre y trabajar con regularidad, romper esquemas, ser nómada y trabajar mientras los demás duermen o se descontrolan a tu lado es más difícil de lo que parece, pero siempre volvían a surgir oportunidades y todo remontaba.
Durante mi estancia en París y hasta 2014 creamos, con dos socios, la fiesta de nudisco y house Off The Hook. Allí programamos lo más top de la escena parisina mientras yo compartía cartel. Desde 2012, y sobre todo durante los últimos tres años, paralelamente al crecimiento de Choice, no he parado de trabajar y colaborar musicalmente con marcas de prestigio como Lacoste, Supra Skateboards, Mac Paris, American Apparel, Túnica Magazine, Pioneer DJs o Hotel Pulitzer, y también haciendo el diseño sonoro de 080 Barcelona Fashion.

¿Qué tiene la noche en Barcelona que no tenga París, y viceversa?

París tiene un savoir faire de las fiestas, eso es histórico. Es un público entregado que sale y gasta más, los lugares de moda cambian todo el tiempo, hay una gran sed de hype. También hay muchos bares de moda en diferentes barrios y casi todos tienen DJ… Eso crea una escena más estable que aquí, no tan oportunista o competitiva. Incluso el underground es más nutrido, con escenas y battles de voguin, wack y hip hop muy auténticas; y el techno parisino también es cada día más sólido.
Barcelona tiene la libertad, y el espacio, la luz, la playa. Una intensa relación con la música que explota cada verano con los festivales… Primavera Sound y Sónar son top, nunca me los pierdo. Ojalá tuviéramos festivales internacionales todo el año, para seguir escribiendo nuevas historias de cultura urbana y atraer más turismo musical, y hacer evolucionar el estilo personal y colectivo de Barcelona.

Tu estilo musical es impredecible, bien pones disco, que house, new wave o r’n’b.

Mis sets tienen una base muy funky y housera, bastante groove. De ahí parto en todas direcciones. En casa escucho de todo. Ahora mismo estoy loca con el sello londinense PC Music y el Mutant Disco de Zé Records. Hago todo escuchando música: escribo, bailo, dibujo, cocino, limpio. Estar al tanto del pop y el mainstream también me gusta. Rihanna me da la vida, y Azealia Banks, Missy Elliot o Lady Gaga también aparecen en mis listas más divertidas.

Estás constantemente pinchando en eventos y fiestas, ¿cómo te preparas para una sesión?

Para mí es fundamental saber qué estilo musical quiere la persona que me invita a pinchar y buscar en blogs musicales las novedades en cada género. Esto lo hago siempre. Una vez allí, leer al público como si yo fuera parte de él, que no dejen de bailar. La música tiene que ser acorde al tipo de evento siempre, no sirve de nada llevar acid house a un cocktail de intelectuales o PC Music a una fiesta de skate.

Una sesión o fiesta que recordarás siempre…

Recuerdo, en Barcelona, la sesión del Open Air Festival en la Universitat de Barcelona que compartí con Lil Vän y Okand Studio en los visuales. Fueron tres horas intensas de hacer bailar a una multitud receptiva y on fire. La fiesta Supra-Avex el año pasado en Flamingo Club fue una bomba musical y de buen rollo también. Y la clausura del Festival de Cine Independiente en el CCCB fue memorable...
En París trabajé como DJ para Mac Cosmetics en Champs Elysées durante un evento de tarde y seguí por la noche en Le Baron pinchando con mis amigas DJs Nari Fishr y Ambre Hazlewood… ¡Era miércoles y la pista explotaba! Las pop up parties de Le Baron en la Bienal de Venecia, las fiestas de Off the HOOK en París y Choice han sido realmente buenas producciones e inolvidables... ¡Confieso que lo he pasado muy bien! (Risas).

Has creado el colectivo, Choice muy definido por una estética 90s. ¿Cómo nace la iniciativa?

La estética de la ropa y música es muy 90s porque nos flipa el espíritu de fantasía y la actitud de esa época, combinado con la frenética libertad de expresión del internet actual: DIY, smileys, logos deportivos, mensajes en las camisetas, serigrafías, estética unisex…
Choice nació como una fiesta y crew con la misión de unificar gente de diferentes lugares y edades con intereses artísticos y estéticos comunes. Las posibilidades son infinitas, desde el PR y DJing de fiestas, brand collaborations, red de creadores emergentes… El objetivo personal es seguir coordinando todo esto y hacer crecer la marca poco a poco, cuidando que sea una producción sostenible y necesaria. Tengo miles de ideas que me guardo para cuando pueda dedicarme 100% a esto, por el momento crece de forma orgánica.

¿Qué valoración hacéis de las fiestas Choice que habéis organizado hasta la fecha?

Las fiestas Choice Warehouse desde 2013 han formado parte de un ciclo de colaboración y networking muy exitoso, más arty y underground, donde todos los artistas, performers, DJs y yo (como productora) lo hacíamos por amor al arte. Por nuestras fiestas han pasado amigos como Acid Washed, Rory Phillips, Sano de Cómeme Records, Lil Vän, Gerard Estadella, Josep Xorto , Arnau Obiols, o Lyonel y Denizer, por nombrar algunos. Estoy muy agradecida a todos los que se han fijado en mí y en el proyecto Choice. 

Si pudieras hacer la fiesta perfecta… ¿Cómo sería?

La fiesta perfecta sería una ceremonia de color, disfraces, tecnología, decoración y participación. Podría ser en Disneyland o más tipo Woodstock, en un castillo artístico rodeado de montañas en la Toscana (como Villa Lena) o en Versailles. Algo muy fuera de lo común y encantador. Nunca sería en el Berghain de Berlín, por ejemplo.

¿Qué proyectos tienes entre manos? ¿Y para el futuro?

Espero seguir disfrutando de mi trabajo como DJ aquí y en otras capitales, con pausas para descansar y metabolizar las experiencias. A partir de febrero estreno programa en la nueva radio de la escena parisina, Paris Pigalle Radio. Voy a co-producir más fiestas de Choice y la nueva crew Slut Party, que reúne a todos los club kids de Barcelona y nos potencia como equipo humano y creativo. Tengo proyectos de colaboración con algunas marcas y webs que me gustan en cuanto a estética y principios, por ejemplo Supra Footwear. En mis ratos libres y como juego, hago el diseño sonoro de clips, eventos y desfiles, y voy a terminar proyectos desarrollados en 2014 con el Nomad Institute of Augmented Creativity que unen arte, gastronomía y nuevas tecnologías. 
Claro que imagino un futuro estable de trabajo y bienestar, pero no puedo programarlo, soy bastante existencialista. Los que me conocen saben que no me puedo quedar quieta solo con una cosa en la mente. Quisiera seguir lúcida y creativa por mucho tiempo más, transmitiéndolo a los demás, con eso me conformo. Y, por supuesto, me veo en Barcelona si todo sigue bien, ya son tres años... Sigo enamorada de esta ciudad como el primer día, o más.

Texto
Marta Pons
Fotos
Marina De Luis

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