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Desde estructuras metálicas para hacer estanterías hasta retales de piel, pasando por el poliestireno que protege los electrodomésticos, Jorge Penadés es capaz de usar cualquier material que le llame la atención y que a la vez no perjudique al medioambiente. Su punto de vista es crítico e inconformista, y lucha a través de su trabajo para cambiar el estado de las cosas actualmente. Hablamos con él para saber más sobre sus proyectos recientes, los objetivos que hay detrás y qué espera del futuro del diseño.

Como diseñador, tienes cierta responsabilidad social a la hora de usar materiales y del impacto que estos generan tanto en el medioambiente como en el usuario. ¿Cuál es la parte más difícil para ti a la hora de diseñar? ¿Cuál es el proceso creativo que sigues?
Por un lado pienso que la responsabilidad –no sólo como diseñador sino como ciudadano o como consumidor– es algo así como el hablar inglés: hace un tiempo era un plus en el currículum pero hoy en día es algo inherente, se da por hecho que sabes. En la sociedad actual no se entendería a alguien que actúe de forma no responsable, de ahí que muchas empresas, instituciones o partidos políticos van a seguir pasándolo mal hasta que no asuman este cambio de paradigma.
Con respecto al proceso creativo no tengo una metodología definida. Creo que hoy en día es muy importante ser flexible y saber adaptarse a cada situación, a cada contexto. La idea de improvisación creo que tendría que estar más presente en el día a día de los creativos.
En tus proyectos podemos ver la idea de reciclaje plasmada mediante diseños creativos y frescos. ¿Cómo se te ocurren estas ideas? ¿Cuáles son tus primeros pasos a la hora de decidir qué sirve y qué no para crear arte o diseño?
Más que reciclar me interesa la idea de reutilizar; el punto de partida de un proyecto no necesariamente tiene que ser un material de desecho, puede ser también un elemento ya existente en el mercado. Por ejemplo, en el proyecto Détournement trabajo con perfiles metálicos que se utilizan normalmente como sistema de estanterías y que se pueden encontrar en cualquier almacén de bricolaje. Analizando ese sistema constructivo me di cuenta de que interviniéndolo, se le podía sacar mucho más jugo de lo que se había hecho hasta ahora. De este análisis salieron en un primer tiempo un pupitre y una silla, y posteriormente una colección de mobiliario completa.
En cuanto a la procedencia de las ideas sobre las que trabajo, la mayor parte de ellas suelen provenir de leer pero sobre todo de escribir; necesito definir un marco teórico en el que voy a trabajar antes de poder empezar a tomar decisiones.

Una de las cosas que más nos gusta de tus proyecto es que muchos aplican la filosofía del ‘do it yourself’. ¿Es posible crear uno de tus proyectos de una forma casera con materiales que usamos en el día a día? ¿Qué beneficios y desventajas tiene esta técnica dentro de tu trabajo?
¡Por supuesto! Como te comentaba en la respuesta anterior, el proyecto Détournament está compuesto por perfiles metálicos que se pueden cortar manualmente con una segueta y el resto de la estructura se monta con dos llaves inglesas. Y con respecto a tu segunda pregunta, beneficios personales muchos pero económicos muy pocos.
En tus trabajos hemos podido ver diseño de estructuras y objetos que se integran perfectamente con el espacio y con el ambiente. ¿Tienes en mente expandir tu conocimiento y aplicarlo en otros campos del diseño que no sean el industrial/de producto?
Imagino que el diseño de espacios será un paso natural. De hecho en su día estudié diseño de interiores pero al finalizar me di cuenta de que si no era capaz de controlar la escala del producto, cómo iba a ser capaz de gestionar un espacio. Tomé la decisión entonces de centrarme durante unos años en aprender cómo funcionan una silla, una mesa o una lámpara para luego poder controlar parámetros más complejos a la hora de diseñar espacios.


Tuvimos ya la oportunidad de hablar contigo sobre tus proyectos titulados Structural Skin, en los cuales nos explicabas cómo creabas estructuras a partir de retales de pieles procedentes de la casa de moda francesa Hermès. ¿Podrías explicarnos cómo ha evolucionado este trabajo? ¿Qué diferencia hay entre las piezas de años anteriores con las más recientes?
A lo largo de estos dos años y medio he ido entendiendo mucho mejor cómo funciona el material y qué posibles aplicaciones tiene; cuando haces algo que nadie había hecho antes, cada día aprendes cosas y vas ajustando detalles para ir mejorándolo. Por lo tanto, diría que el material ha evolucionado mucho más en aspectos de desarrollo o producción que en su apariencia final.
Dentro del proyecto Détournement nos llama la atención el propósito ético que tiene a la hora de establecer unas normas mediante las cuales no existe ningún tipo beneficio comercial, pero sí un beneficio pedagógico para el usurario. ¿Cuál era el objetivo principal de este trabajo? ¿Cómo se ha sustentado? ¿Y cuáles han sido los destinos e instituciones que han podido disfrutar de él?
Pienso que estamos dónde estamos –en gran medida– por el interés que tienen ciertas personas en que la gente no sea capaz de pensar de forma autónoma. La intención de este proyecto es generar espacios educativos independientes en los que se faciliten herramientas para desarrollar un pensamiento crítico. La educación es la única solución.
Por ahora no nos ha contactado ninguna institución, pero el proyecto fue presentado en octubre del año pasado, así que pienso que todavía es muy pronto. En cualquier caso espero poder colaborar en un futuro con organizaciones o entidades para que el proyecto cumpla el objetivo para el que fue ideado.

En tu último proyecto, Paraphrase, abarcas la idea de objetos y estructuras creados mediante poliestireno, sustituyendo su contenido original (electrodomésticos, ordenadores, etc.) por otro completamente distinto: las plantas. ¿Inviertes la importancia entre el contenido y continente? ¿Sustituir electrodomésticos (con obsolescencia programada) por plantas es un mensaje o actitud activista?
Esa es una buena apreciación, pero en realidad este proyecto lo que pretende es adoptar una metodología utilizada normalmente en contextos lingüísticos como proceso de diseño. En este caso, se ha decidido parafrasear el proyecto Poly Furniture del diseñador británico Max Lamb. La diferencia con la idea original radica básicamente en la procedencia de la materia prima; mientas Max utiliza bloques vírgenes de poliestireno, yo recupero restos de packaging para componer las piezas. No me atrevería a decir que este proyecto tiene una tendencia al activismo pero sí creo que es una postura valiente el demostrar que se pueden hacer las cosas de otra forma.

Como diseñador, ¿qué mensaje puedes enviar a la nueva ola de diseñadores? Teniendo en cuenta la situación actual del medio ambiente y las políticas que estamos aplicando, ¿es necesario que los proyectos se conciban de forma ética desde el principio, no solo en referencia al medio ambiente, sino también al consumidor?
A mí me gusta pensar que se diseña como se es, y creo que las nuevas generaciones de diseñadores tienen más que integrada esa idea de responsabilidad –no sólo ética, sino social, cultural o política. Estoy seguro que toda la gente que ahora mismo se está formando va a hacer las cosas en un futuro mucho mejor que como las estamos haciendo nosotros.

Texto
Héctor Tre
Retrato
Boris Schipper

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