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El amor es uno de los sentimientos más poderosos y que más canciones, películas, novelas, poemas, fotografías y cuadros ha inspirado. Pero también lo es la cara más fea de la misma moneda: el odio. Y este es, precisamente, el punto de partida de la última colección de Euphemio Fernández, un joven diseñador andaluz que tras presentar su primera colección la temporada pasada en el marco del OFF de SamsungEGO durante la semana de la moda de Madrid, ahora llega con Los Odiosos para Primavera/Verano 2018. 

Esta es una declaración de intenciones a partir de la cual canaliza sus sentimientos y estado de ánimo, ya que, tal como afirma, siempre le ha atraído expresarse a través de la moda. Y en esta colección, presentada en el Palacio de Santoña de Madrid y con una performance artística a modo de prefacio, expresa lo que siente ahora: que el odio lo está invadiendo todo. Hablamos con él para saber el porqué de tanta negatividad, los retos a los que se enfrenta como diseñador novel y sus planes de futuro.

¿Quién es Euphemio Fernández?
Euphemio Fernandez es un diseñador de moda de veintisiete años de Linares (Jaén). Llevo casi nueve años formándome en el diseño y trabajando en ello en mi tiempo de ocio, aunque de forma profesional y con mi marca oficialmente llevo año y medio. Siempre he sido inquieto y en mi tiempo libre y fuera del ámbito académico he trabajado para mis intereses tanto haciendo encargos como participando en concursos y otras pasarelas. Desde pequeño siempre me ha interesado todo lo que tiene que ver con el arte en general: la pintura, la escultura, la arquitectura, la artesanía, el diseño, la fotografía, el cine, la música, la publicidad, la edición de video e incluso la informática.
Sabemos que te trasladaste a Madrid hace relativamente pocos años. ¿Qué te llevó hasta la capital?
Actualmente he vuelto a mi ciudad de origen –Linares (Jaén)– por un tiempo porque tengo mi estudio/taller. Desde muy pequeño empecé a mostrar interés por la moda aunque nunca me había planteado estudiar diseño ni ser diseñador. Supongo que en ese primer momento no quise arriesgarme en este mundo y empecé a estudiar Arquitectura Técnica pero, más adelante, me di cuenta de que no era lo que quería ser realmente y decidí estudiar Diseño. Además gracias a mi familia, siempre he estado muy influenciado por la fotografía, la moda y el arte en general.
Lo dejé para hacer cursos de diseño gráfico, ya que era un mundo que me gustaba. Empecé en un primer momento de forma autodidacta, a lo que siguieron mis estudios en moda: primero realicé estudios en Patronaje Industrial en Granada, lo que me llevó de prácticas Erasmus a Milán. Al año siguiente me fui a Madrid, donde comencé la Enseñanza Superior de Diseño de Moda en la Escuela Superior de Diseño de Madrid. Era la única escuela pública en la capital e hice la prueba de acceso porque no me podía permitir ir a una privada. El siguiente nivel era estudiar Diseño, por lo que venirme a Madrid era la mejor opción para crecer y cambiar de aires. Al finalizar mis estudios en la Escuela Superior de Diseño empecé un curso de especialización en Sastrería en la Escuela Superior de Sastrería de La Confianza, en Madrid también. Y actualmente me encuentro haciendo un Máster en Investigación y Educación Estética Aplicado al Diseño.
Suponemos que el año pasado fue muy especial para ti ya que presentaste tu primera colección al público, llamada Manifiesto, con la que desfilaste en SamsungEGO durante la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. ¿Cuáles fueron los pasos a seguir?¿Qué nos puedes contar de esa experiencia?
Por aquel entonces estaba preparando mi colección para el Trabajo Final de Grado y decidí presentarme con ella a SamsungEGO. Dejé el dossier de la colección y al mes, o mes y medio me llamaron para decirme que estaba seleccionado. Es sin lugar a dudas una de las mejores experiencias que he vivido en mi vida. Desde que entré en el grado, incluso cuando estaba en Patronaje, ya fantaseaba con pisar esta pasarela algún día. Es la plataforma española más importante donde mostrar tu trabajo y tu imaginario de marca y para mí ha supuesto nada más que cosas buenas. Se ve tu trabajo, la gente lo conoce y ve lo que haces y te abres a un mundo que cada vez está más saturado y al cual es más difícil acceder.
El desfilar en EGO ha supuesto que me conozcan y le aporte credibilidad y visibilidad a la marca, no sólo a mí, sino también a todo en lo que creo y hago. La organización de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid y SamsungEGO está atenta en todo momento. Fue brutal y todo salió mejor de lo que esperaba.

Ya que fue tu primera experiencia en una pasarela, ¿podrías contarnos alguna anécdota de ese día?
No puedo deciros nada concreto en especial. Supongo que la anécdota fue ese día en general: los preparativos de última hora, las carreras de lado a lado en backstage, las entrevistas, los preparativos de la escenografía, los nervios previos al desfile. Vestir, organizar, el momento en el que todo empieza y el fashion film abre el desfile con los poemas que mi abuelo escribió y que es la inspiración y el motor de la colección. Que los asistentes arrancaran a aplaudir cuando terminó, los momentos en los que ves el desfile en la pantalla entre bambalinas, cuando sales a saludar y sonríes y te descargas por todo el trabajo que lleva en sí la colección. Los abrazos con todos los amigos que ese día estuvieron conmigo ayudándome y haciendo posible mi sueño, y finalmente las felicitaciones tras el desfile.
Recuerdo que mucha gente me dijo que se había emocionado –incluso llorado– con la intro.
Para este Otoño/Invierno 2017 has presentado la segunda, llamada Los Odiosos. ¿Por qué escogiste este nombre? ¿Qué significa para ti ser un odioso? ¿Tú también odias?
Me gusta hablar de los sentimientos, de aquello que siento en cada momento o de lo que ha formado parte de mi vida, mediante la moda. Me encanta crear y expresar todas esas ideas a través de la ropa. Siempre he tenido muchas inquietudes y quería generar una reacción a través de mi trabajo. Me cuesta hablar de mí y de cómo me siento, y esta es la mejor forma que tengo de expresarme y de canalizar mis sentimientos.
El nombre de Los Odiosos lo elegí porque la colección habla del sentimiento del odio (adolescente) –en la línea temporal de la vida– mediante una carta que escribí en un momento de mi vida en el que me sentía triste. Todos odiamos y somos odiados. Por lo que a veces, en menor o mayor medida: sí, odio. El odio genera odio, a veces pierde fuerza pero a genera ira, miedos y terror. Es un sentimiento que en muchas ocasiones consume nuestro tiempo. Somos una generación de odiosos inconformistas que por desdén o por cobardía se conforman sólo con odiar. Odiamos lo que se escapa de nuestro entendimiento, de nuestro control, de nuestros límites. El odio destruye, separa y repugna, y en la gran mayoría de las ocasiones lo hacemos de forma anónima escondiéndonos tras perfiles sin foto.
Sabemos que este año has sido tú el que ha organizado todo el desfile y se ha encargado de todos los pequeños detalles, al contrario que el año pasado. Háblanos del cambio que ha supuesto para ti. ¿Con qué dificultades te has encontrado al organizar el nuevo desfile que no tuvieras en el primero? ¿Te ha ayudado la experiencia con Manifiesto al preparar la nueva colección, o fue como empezar de cero?
El haber desfilado en una pasarela como Mercedes-Benz Fashion Week Madrid te da una cierta experiencia y algunos conocimientos. No iba de nuevas, pero tampoco tenía todas las claves. He tenido poca información y ha sido muy rápido y caótico. Todo lo he hecho por mi cuenta, intentando buscar financiación y patrocinio.
La idea de desfilar en el marco del OFF se me pasó por la cabeza y decidí presentar mi candidatura para que me incluyeran en el calendario oficial de la semana de la moda de Madrid. Empecé buscando el sitio y posibles fechas. Busqué en internet y en los posibles lugares que conozco de Madrid. Cuando estaba en la búsqueda de espacios, intentaba que fuesen diferentes y me aportasen algo especial. Pensaba en cómo ubicaría mi colección allí, de forma estética, para que los invitados disfrutasen tanto de las prendas como de todo lo que les rodeaba. Aunque ‘lo lógico’ hubiera sido buscar un lugar de aspecto de suburbio o industrial por la temática de la colección, la idea de hacerlo en un palacio me estuvo rondando la cabeza todo el tiempo, y cuando visité el Palacio de Santoña me atrajo de una forma mágica.
No ha sido un camino fácil, he pedido ayudas y financiación para llevarlo a cabo. La ventaja del OFF es poder darle otra historia o buscar un contexto diferente con el lugar escogido. Con mi elección quería romper lo establecido y presentar una colección contemporánea y moderna con una historia de suburbios y estética callejera en un palacio del siglo XVI.

Muchos de los modelos que desfilaron los seleccionaste personalmente a través de sus perfiles de Instagram, algo que cada vez se está poniendo más de moda. ¿Bajo qué criterio les elegiste? ¿Qué característica indispensable debe tener alguien para desfilar para Euphemio Fernández?
A mi amigo Jorge Ariza le encargué el casting. El más de la mitad se realizó mediante Instagram y el resto a través de amigos y conocidos con los que ya había trabajado y encajaban con el perfil de la marca. El criterio que seguimos fue buscar a chicos diferentes del resto, con algo especial y peculiar. No tenían por qué ser altos o haber trabajado antes de modelo. Buscábamos rollo, diferenciación y juventud (por la estética de la colección). La característica indispensable es ser diferente y que el modelo tenga algo que atraiga y que no puedas dejar de mirar o admirar.
En cuanto a la colección, ¿por qué la idea del pixel está tan presente en la misma? ¿Son las nuevas tecnologías las que te han influenciado a la hora de crear el concepto de tus prendas? ¿Crees que todos somos un poco más odiosos debido a internet y las redes sociales?
Sin duda, el siglo XXI, las nuevas tecnologías y las redes sociales hacen que odiemos y seamos odiados. Nos escondemos y se esconden detrás de un móvil, una pantalla de ordenador o un perfil falso o sin foto para escupir odio e ira. Somos más valientes cuando nadie nos mira a los ojos y una pantalla se convierte en nuestra aliada. Hemos hecho que cada vez sea mas difícil empatizar con la gente. Estamos más pendientes –y mas preocupados– de likes o unfollows que de que un amigo esté mal y necesite hablar en persona.
Es por eso que los jóvenes de los 90, que hemos vivido la adolescencia en los 2000, hemos crecido con la tecnología y con una forma de relacionarnos distinta a los que nacieron a principios de los 70 u 80. Estamos conectados todo el tiempo y es por eso que la idea de ‘pixel’ como las situaciones de ‘error y de bloqueo’ (que se producen en la tecnología, al igual que en la vida real) han sido el motor de la colección. Todo esto junto al sentimiento de odio es causa y efecto.
“Esta colección es una crítica a la sociedad, que odia por odiar, y solo mira la paja en el ojo ajeno.” Esto es lo que afirma el dossier que se han encontrado los asistentes al desfile. ¿Crees que nos odiamos sin un sentido lógico?
En muchas ocasiones una crítica ‘sin maldad’ o un cotilleo se convierten en algo mayor. El odio está ahí. Está presente en todos. Da igual la edad. Muchas veces nos odiamos por cosas ilógicas y que no tienen sentido. Ya sea por incomprensión, por desconocimiento, inconformidad o por creernos más que otros, odiamos de manera casi diaria.

Creemos que esta colección está muy ligada a los problemas contemporáneos que surgen en nuestra sociedad, en un momento donde el odio está en auge. ¿Qué opinas tú? ¿Relacionarías el concepto de tu colección con el discurso de Trump y al auge de la derecha en Europa, por ejemplo? ¿Crees que el hecho de estar odiándonos entre nosotros es lo que está creando las crisis de valores, religiosas, sociales y políticas que estamos sufriendo?
Obviamente esta colección tiene un trasfondo que se puede extrapolar a la realidad de ahora. Aunque hablo de ese odio adolescente que todos tenemos aunque crezcamos, la sociedad actual está experimentado esto. No hace falta irse a Estados Unidos y a la política de Trump, el odio interracial de la policía de ese país o el cierre de fronteras, por ejemplo. En España tenemos el tema independentista, que no es más que un odio que se genera hacia la clase política del país y hacia la desconfianza y desconformidad de sus gestiones. Aquí entra el debate entre aquellos que no se sienten españoles o aquellos que no están de acuerdo con la dirección del país. Al igual que este odio y todo lo que tenga que ver con las radicalizaciones de un bando va a llevar intrínseco que salgan los radicales del otro. El problema, es que este odio se genera en los ciudadanos que somos tan solo las marionetas de una clase política que está jugando a un Juego de tronos y una lucha de clases que únicamente vela por sus intereses propios.
Hablas de una colaboración especial con Carmen Berdonces, con la que contaste para la realización de los complementos en piel. ¿Qué dirías que ha sido lo más interesante de trabajar con ella?
Conocí su trabajo y a ella personalmente en el showroom de SamsungEGO en Febrero de este año, donde vi su trabajo con la firma María Magdalena. Me interesó bastante su propuesta y su trabajo en general, primero porque trabaja con la piel y otros materiales. Además, sus complementos son modernos y contemporáneos y los realiza en Ubrique (Cádiz). Carmen es una joven diseñadora andaluza (de Cádiz), y al igual que yo, lleva todo el peso de sus firmas.
Cuando le propuse hacer una colaboración se mostró encantada y receptiva. Le aporté la idea de la colección y algunas ideas mías. Y ella me aportó las suyas. Quería que fuera un trabajo en común pero que ella tomara también las decisiones correctas y apropiadas puesto que conoce mejor el mundo de los complementos. Había que sacar un producto que fuera clave en la colección, que tuviera que ver con la inspiración de esta y además, que fuese comercial para ella. Es por eso que la pieza clave fue la riñonera: en piel, de colores vivos como el azul eléctrico, el rojo, el amarillo o el naranja. A veces monocromáticas y otras combinando colores, con los acabados en níquel para los cierres. Además de tener la función de riñonera, admitía otras formas de colocarse.
Háblanos del día del desfile. ¿Quiénes son los performers, y qué hacían tumbados en el suelo y amontonados unos encima de otros? ¿Crees que gracias a la performance el público pudo entender un poco más el concepto de tu colección?
Quería hacer bellos a los odiosos. Hemos querido odiar y ser odiados. Fluir por diferentes estados del odio en sí. Hemos querido deslizar. Flotar. Saltar. Gritarle al mundo que tú también odias y queremos que seas consciente de ello, de que tú también eres un odioso.
Para la dirección artística dejé encargados a Naiara Carmona y a Diego Moreno. Cuando los reuní en un primer momento les expuse la colección, el tema y la inspiración. Hablamos sobre cómo hacer algo performático y que fuese diferente. Teníamos un espacio espectacular, así que queríamos salirnos del clásico desfile para hacer una propuesta artístico-estética y de reivindicación para que se entendiese aún mejor la idea de la colección.
Los performers que participaron en esta presentación fueron: Victoria Alabis, Beatriz Fernández, Apolo.X, Pablo Cortés, G. Aldeano, Sterben Weisser, Diego Moreno y Naiara Carmona.
Ellos han sabido expresar el odio a la perfección (cada uno el suyo, pero también el de muchos).

En cuanto a la puesta en escena, ¿es importante llamar la atención al ser un diseñador emergente? ¿Hay que trabajárselo más para permanecer en la retina del público? ¿O es que las nuevas generaciones preferís incorporar una performance para crear un background más espectacular?
La idea era explorar el odio como concepto y como emoción intrínseca del ser humano. Tenemos la capacidad de sentir y eso nos hace tener la posibilidad de transitar sentimientos –y muchas veces el odio puede degenerar en o venir del miedo, la ira y el terror. El objetivo a la hora de llevar a cabo la performance era provocar, no dejar indiferente a nadie. Teníamos el lugar, la emoción, el sentimiento. No podíamos quedarnos solo con ‘la ropa’, la gente tenía que comprender que sucedía en es lugar.
Si hubo gente pensó que la idea era provocar por provocar, es que no entendió. Si algunos creyeron que eso era una forma de llamar la atención, no supieron leer entre líneas. Otros quizás se sintieran incómodos, otros disfrutaron con lo que vieron. Esa era la idea, no dejar indiferente a nadie. Tras un desnudo puede ver algo estético y artístico, y tras esa piel hay gente de carne y hueso que siente y que padece.
Quería transmitir que la tolerancia y el respeto están por encima de todo, y que hay que intentar comprender antes de juzgar o dar por echo. Cuando alguien hace daño, juzga, odia o nos ridiculiza así nos sentimos: desnudos, frágiles, débiles, vulnerables. El objetivo era empatizar y quitar la carga del desnudo como algo obsceno y sucio. Y hacer algo más espectacular para la puesta en escena uniendo fuerzas con amigos con quienes estamos en contacto directo con las artes.
“Nunca pensé que de repente después de tanta felicidad y progresos vendría un momento tan agrio. Tan ‘depresivo’. De mirar al futuro y verlo de un color oscuro, prácticamente negro (…) Entonces me pregunto dónde está la felicidad que ‘me prometían’”. ¿Por qué este momento agrio después del éxito del año pasado? ¿Quién te hizo esas promesas? ¿A qué se refería?
Esa carta la escribí en un momento de mi vida en el que me sentía triste y abatido. Empezaron a surgirme cosas que se escapaban a mi entender y rompían con mi felicidad. Aunque gracias a Manifiesto se vio mi trabajo y funcionó bastante bien, determinadas circunstancias empezaron a hacer que odiase lo que me rodeaba.
No hay nadie en concreto que me haya prometido nada, es mi entorno y la sociedad la que me ‘obliga’ o me ‘establece’ a ser feliz. La forma de canalizar mis sentimientos es mediante lápiz y papel. Dibujar, bocetar, escribir y empaparme de todo lo que me interesa. 
¿Quiénes son tus referentes a seguir? ¿Te inspiras en otras ramas más allá de la moda?
El concepto detrás de la firma de moda Euphemio Fernández está basado en el arte, la arquitectura sobre el cuerpo, la innovación textil, las formas y volúmenes, y la transformación del patrón y construcción de la prenda. Es una marca basada en las vivencias personales, los sentimientos y los recuerdos. Euphemio Fernádez es todo aquello que me llama la atención, me gusta o incluso aquello que me disgusta. Lo que me hace daño pero también me da vida.
En el arte estoy influenciado por las vanguardias –Cy Twombly, Kazimir Malevich, Alexander Calder, Basquiat, Picasso, etc.–, pero también por el periodo del arte barroco, sobre todo estilos artísticos como el manierismo y la pintura flamenca-holandesa de temática religiosa –El Bosco o Rogier Van Der Weyden, Pieter Brueghel el Viejo, Jan Van Eyck, William Adolphe Bouguereau. En cuanto a fotografía sigo los trabajos de artistas como Ren Hang, Matt Lambert, Florian Hetz, Alasdair Mclellan o Ian David Baker. Y en el cine los de Lars Von Trier, Gaspar Noé, Xavier Dolan, Pier Paolo Pasolini, Tom Ford, Gregg Araki o Larry Clark.

En cuanto al futuro, que sabemos que es tan incierto, ¿qué nos dirías? ¿Cuáles son tus planes e inquietudes? ¿Estás pensando ya en el concepto de tu nueva colección?
Ahora mismo no tengo nada cerrado ni seguro. Tengo muchos conceptos e ideas que rondan en mi cabeza pero aún no he seleccionado ni dado forma a ninguno. Sé que quiero trabajar de nuevo el tejido tratándolo de diferentes maneras. En Manifiesto elaboré prendas con tejidos tratados artesanalmente con materiales plásticos, y en Los Odiosos he creado un tejido nuevo y único a mano mediante un telar-bastidor. Para diferenciarme, en el futuro, utilizaré la innovación textil en mis diseños.
¿Qué consejo le darías a alguien que está a punto de presentar su colección de final de grado? ¿Cuánto hay que creer en uno mismo para llegar tan alto?
Mi consejo es: ver, leer, observar, investigar todo aquello que nos llame la atención. Pero sobre todo trabajar con el corazón, con los sentimientos, buscar en el interior y hablar sin tapujos de lo que nos guste y nos interese. Y si erramos, rectificar cuantas veces sean necesarias. La clave para creer en uno mismo está en el trabajo y en el esfuerzo, así como estar en constante estado de búsqueda de inspiración y tener aspiraciones y ambiciones.

Texto y fotos
Lorena Varela
Retrato
Paco Vales

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