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El próximo 13 de julio, el espacio Les Eines acogerá la presentación de la primera colección de la diseñadora Paula Ayet, titulada Insert flower (In a vase). Sin embargo, no será una presentación cualquiera: tendrá un formato expositivo multidisciplinar –fotografía, fashion film, instalaciones efímeras, música en vivo– gracias a la colaboración de la restauradora e interiorista Giorgia Righetti y demás amigos implicados en el proyecto.

Moda y arte se unirán para transformar el espacio de Les Eines en un sitio libre y efímero mediante múltiples obras e instalaciones, amparadas bajo el concepto de naturalidad y englobando un conjunto de ideas que nos transportan a la tradición característica de la cultura japonesa (el punto de partida de la colección). Insert flower (In a vase), de carácter orgánico y repleta de texturas diferentes, se convertirá así en un ejemplo de cómo la creatividad escapa a clasificaciones preestablecidas. Antes de su esperado debut, charlamos con Paula, la artífice de este proyecto que tantas ganas tenemos de ver (y vivir). 

Antes de que nos expliques tu colección, nos gustaría saber cuál ha sido el punto de partida de todo. ¿Cómo has llegado hasta aquí?
Mi abuela y mi abuelo eran sastres, así que supongo que todo parte del oficio que desempeñaban con tanto cariño. Siempre me ha gustado la moda –o el simple hecho de vestirse– porque me parece divertida y realmente habla de la gente mucho más de lo que nos pensamos. Es una herramienta para contar cosas muy curiosas. 
¿Cuáles son tus precedentes antes de esta colección?¿Y tus referentes?
Esta colección es mi proyecto final de carrera, así que podríamos decir que me estreno como diseñadora con una colección que siento muy cercana a mí. Me encantan firmas como Jil Sander y Calvin Klein, sobre todo lo que hicieron durante los 90. En otras como Acne, Céline o Proenza Schouler encuentro una síntesis perfecta de conceptos. Y la frescura de marcas como Gauntlett Cheng o Bror August es increíble.
¿Por qué la cultura asiática? ¿Cómo la relacionas con la moda? Y entrados ya en el tema, ¿cómo relacionas moda y género dentro de esta cultura?
Me atrae mucho el concepto que se tiene de la belleza y los valores que otorgan a las artes en la cultura japonesa tradicional. Cómo la naturaleza está tan arraigada al individuo, al lenguaje, en el día a día, etc. Es algo así como que la perfección es entendida de una manera mucho más aleatoria; es algo inacabado y sobrio, que suma.
Hablar de moda y género en Japón no es un tema que aborde con esta colección. Pero consistiría en hacer una incursión demasiado compleja, del mismo modo que lo es la cultura del país; mucho contraste entre realidades opuestas que conviven.

En la descripción de tu colección se habla del ser humano, del cielo y de la tierra. ¿A qué público está dirigida esta colección? Afirmas que no tiene género, y sin embargo, en todas las imágenes solo vemos a mujeres como modelos.
Creo que hay prendas de todo tipo para satisfacer muchos gustos y edades. Para esta colección me he inspirado en las flores. Yo cuando pienso en flores pienso en la feminidad de una chica. Pero resulta que el conjunto de flores no tiene un género determinado, ya que hay una amplia variedad de sistemas de reproducción sexual. Es como una lección de la naturaleza. Deberíamos aceptar una diversificación general y no dedicar tato esfuerzo a categorizar en términos puros. Para la editorial he elegido a tres chicas muy jóvenes que evocan la adolescencia o incluso la infancia. Algo súper puro y natural, donde muy probablemente no haya cabida para juicios.
Nos hablas de un diseño ético, con materiales, fibras y técnicas naturales. ¿Sigue tu colección una tendencia eco? ¿Pretendes seguir con esta filosofía en el futuro?
Hay una intención en todo lo posible. Las fibras naturales –como sedas y linos– están tintadas y estampadas a mano con pigmentos y mordientes naturales como las agallas de roble, en lugar de químicos para fijar la substancia a la fibra. Y, por supuesto, creo que hay un problema de hábitos de consumo muy grave y se debe de hacer todo lo posible para proponer otra alternativa y aportar algo bueno a la situación actual.
Como bien dices, los tintes de los tejidos provienen de pigmentos naturales, y entre ellos destacan dos colores: el rojo y el verde. ¿Qué intención o mensaje hay detrás de esta elección? ¿Qué representa cada uno, y qué diálogo has establecido entre ambos en los looks?
El verde es el color de la vegetación y de la vida; el rojo es por la tierra y, a la vez, un contrapunto de fuerza, de amor. Una semilla se nutre de la tierra y crece para morir y volver a ella, e iniciar otra vez este ciclo. Parto de dos pigmentos que me han permitido crear muchísimos tonos jugando con distintas disoluciones y mezclándolos entre ellos: esmeralda, verde oliva, alga, etc.
La colección lleva por título Insert flower (In a vase), y hace referencia al ikebana. ¿Qué relación existe entre esta práctica japonesa y la colección? ¿Cómo se puede ver reflejada en las prendas?
El ikebana es el arte tradicional japonés de distribuir flores sobre una base de manera que parezca que estas están vivas, que la energía continúa fluyendo a través de los elementos orgánicos. En la colección hay muchas prendas que tienden a alargarse – como unos tirantes que miden más de un metro y que te puedes atar al cuello o dejar sueltos–, así como nervios y plisados direccionados hacia el cielo y estampados que recuerdan a los reflejos del agua o que surgen de manera aleatoria, en los cuales se aprecian pequeñas imperfecciones que dotan de carácter a la prenda y la impregnan de esta filosofía de la que hablo.

La colección se presentará el día 13 de julio en Les Eines, un showroom de muebles de la mano de la interiorista y restauradora Giorgia Righetti. ¿Cómo te sientes al presentar por fin tu proyecto en un espacio tan libre y artístico como este? ¿Cómo ha surgido esta colaboración?
Me hace mucha ilusión. Será una manera de dar las gracias a todas las personas que han estado implicadas en este proyecto. Giorgia y yo mantenemos una buena amistad desde hace tiempo, y se nos ocurrió que realizar una exposición colectiva era una forma muy bonita de explicar algo al mismo tiempo que se da a conocer mucho talento desconocido. Hemos estado trabajando para crear un recorrido que culmina con la exposición fotográfica y el fashion film. Con las instalaciones en las que hemos estado trabajando y que llenan el espacio pretendemos que uno se empape muy bien del universo que rodea los conceptos que intento explicar en esta colección. Una atmósfera que se crea a partir de cada una de las colaboraciones sin duda alguna.
El espacio combinará proyectos personales con diversas instalaciones de carácter efímero hechas por otros creativos. ¿Cuál es el objetivo de hacer una exposición multidisciplinar para presentar la colección?
Generar distintas sensaciones a través de expresiones artísticas o medios diferentes, una asimilación conjunta, una sinestesia. Absorber pequeños fragmentos de cosas que te permitan sumergirte en un entorno determinado.
Entre las obras de otros artistas habrá instalaciones efímeras, la proyección de un fashion film, un editorial de moda e incluso música en directo. ¿Qué creativos colaboran en este proyecto y de qué manera lo hacen? ¿Bajo qué criterio los has elegido?
Tengo la surte de estar rodeada de amistades que hacen cosas increíbles. Ha sido un voto de confianza y libertad a partes iguales. Me gusta además aprovechar oportunidades como esta para dar a conocer el talento emergente, ya que suele ser algo bastante complicado.
Para el fashion film cuento con Anna Meléndez y Marc Ros. Anna es una de mis mejores amigas y tiene una sensibilidad muy especial para las cosas, y Marc es el contrapunto técnico que necesitábamos. También hemos contado con Biel Blancafort, quien ha realizado especialmente para el proyecto una pieza musical a partir de grabaciones de sonidos naturales que encaja a la perfección como ambiente. Elegimos a Marta Forgas Ylla-Català como protagonista por su naturalidad, y a Alba Yruela por el mismo motivo y porque no le podía pegar más el proyecto.
Para idear y construir las instalaciones he contado con Giorgia Righetti y con Irene Royo, que ha realizado las pinturas que veréis integradas en el espacio y que son increíbles. Alejandra Mata me ha ayudado a desarrollar unos pendientes, y Laia Claramunt nos ha dado muy buenos consejos como florista. Albert Romagosa ha confiado desde el inicio en este proyecto y también está implicado. Mi abuela ha confeccionado toda la colección, y mi madre el tricot.
Y mi pareja, Pablo, ha disparado unas fotos que son una pasada. Y sé que sin él nada hubiese sido igual. Además, el mismo día del evento, gracias a Balearic Voodoo (Pedro Vian y Moon&mann) y Miquel Ayet entraremos de cabeza en el mood con una serie de piezas experimentales.
Tras finalizar esta colección, ¿qué planes de futuro o nuevos proyectos tienes en mente? ¿Cómo te ves de aquí a un par de años como diseñadora?
Tengo tantas cosas en mente que tienen y no tienen nada que ver entre ellas…

Texto
Héctor Tre
Retrato
Pablo de Pastors
Fotos
Pablo de Pastors & Yosigo

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